miércoles, 23 de junio de 2021

RECORTAR POR EL DERECHO, QUEDARSE EN LA CARA, DOS RECORTADORES, TRES MINUTOS

Por lo visto, toca explicar diferencias que, para cualquiera que entienda, saltan a la vista. Artículo que no habría que escribir si no se exageraran los comentarios, se dijera lo que no es o el botarate de siempre soltara por el micro papanatadas demagógicas. Utilizando el lenguaje con mesura no haría falta rebatir. Cuando se echan las campanas al vuelo, pero el sonido ha sido el de una campanilla con un megáfono al lado amplificándolo, es una pena que toque ser, una vez más, el malo de la película. 

Chus Zaldívar ante "Nocturna"
¿Por qué suele ser más complicado recortar por el pitón derecho que por el izquierdo? Pues porque la gran mayoría de vacas corridas reciben un porcentaje de recortes por el pitón derecho muy superior al que reciben por el izquierdo. Es decir, aprenden mucho más por su lado derecho. Y, ¿qué sucede si aprenden más? Pues que presentan más dificultades. Se cruzan más en sus embestidas, se anticipan más al recortador y, como ganan ventaja en la acción, hay mayor posibilidad de que acaben en tablas. Siempre habrá excepciones que confirmen la regla pero, en general, las vacas tienen más peligro y más dificultad por el derecho. Si tienen más dificultad, obviamente tendrá más mérito recortar por el derecho que por el izquierdo. Entrar a hablar de que hay vacas que se cruzan más cuando se las coge a la media vuelta que de cara, sería demasiado farragoso. Lo cierto es que, a veces, así es. Por cierto, un matiz importante es que hay que ganar la cara, si no, no se completa la suerte. Será otra cosa, pero un recorte, no. Dejamos fuera del debate los saltos o las suertes con engaño.

Roberto Constanza ante "Milana II"
Quedarse en la cara hace que la suerte del recorte tenga mucho más compromiso después del embroque. Más que si se pasa por la espalda, por ajustado que sea. Ahí habrá más peligro en el embroque, pero no en la salida, porque las trayectorias se cruzan y la vaca queda lejos del recortador para cuando quiere revolverse. Cuando se queda el recortador en la cara, las líneas se encuentran y la vaca sale en la misma dirección que el recortador. Quedarse en la cara luce mucho más al animal y le provoca menos quebranto. ¿Qué es quedarse en la cara? Pues la acción que realizan los recortadores de las anillas para poder meter los aros en los pitones. Ni que decir tiene que entraña más complicaciones que cuando, tras el embroque, se le dan vueltas al animal hasta romperlo. De la misma manera que en línea recta cuatro patas corren más que dos, a la hora de revolverse, lo tienen más fácil dos patas que cuatro. Cuanto más brava y a más velocidad llegue, más fácil es romperla y más le costará reponer y revolverse en pocos metros.

Zuhaitz Roteta ante "Emilia"
Estar dos solos en la arena implica mayor riesgo que en una capea, lógicamente. Está claro que se tiene la "ventaja" de poder hacer rueda cuando se está en pareja. Pero no es menos cierto que en las capeas o exhibiciones, no es que esté la pareja al quite, es que están ciento y la madre y que salen ya antes de llegar al embroque. Huelga decir que en las anillas, en momento de peligro, también salen todos los compañeros al quite. Estar solo dos lleva a tener que entender mucho más de terrenos, de lidias y de comportamiento de las vacas. Las complicaciones se multiplican y serán diferentes según el diámetro del ruedo. 

Asier Estarriaga ante "Acuchilladora"

Y por último tener que hacerle lo que haya que hacerle a una vaca en tres minutos implica claramente tener decisión. Hay que pensar rápido sobre la marcha y saber lidiar sin posibilidad de tener un tiempo muerto. Y eso no es lo mismo que estar en una capea, por dura que sea la vaca, salir cuando uno quiera y hacer lo que se pueda sin tiempo alguno y sin presión. Si la vaca no está como uno quiere, se espera a que esté y no hay prisa. A la presión se une una gran exigencia física. Estar tres minutos delante de una vaca requiere mucho fuelle. Un recorte suelto, con piernas, lo pueden pegar muchos. Estar tres minutos a pulsaciones muy altas y desarrollando un gran desgaste físico, de una intensidad tremenda, eso ya son pocos los que lo hacen.

Juan Casaos ante "Pericola"
Todo esto toca explicarlo porque del creador de liarla dos veces en citas televisadas dando una imagen lamentable, ser pillado haciendo trampas en algún concurso y decir por megafonía en un festejo que tal recortador no había acudido porque se había quedado de fiestas borracho en su pueblo, llega a sus pantallas el: "los recortadores de las anillas no se atreven con estas vacas y las vetan en los concursos y estos chavales sí" dicho reiteradamente en Lodosa durante la tarde del pasado Domingo. 

Hay que suponer que el que estuviera en el tendido y tuviera pensado pagar la entrada del próximo concurso que va a haber en Lodosa en Julio, tras oír eso, preferirá no ir. Gran favor a la organización de los festejos por parte de la Peña Lodosa por el Toro y el Ayuntamiento de Lodosa. Qué caro puede salir a veces lo barato.


¿La verdad? Pues que esas vacas no están vetadas, salvo en el Campeonato Nacional y el porqué de ese veto, no se diría por el micro en Lodosa... Esas vacas en 2019 salieron y las recortaron. ¿Dónde salieron? Donde los organizadores pusieron las condiciones necesarias para que los recortadores aceptaran, con Ruedo Bravo y con Toropasión, entre otros. Así de simple. ¿Por qué en otros sitios no han salido? Pues o porque no estaban las perricas o porque el bueno de Eulogio ha cedido con la petición de no desnivelar algún concurso. Cosa que otros no hacen, poniéndose al mundo por montera, aún estando desnivelados también. Por cierto, con esas vacas se exigen unos dineros (será que dan más miedo) que con otras con más "glamour", aún siendo "vacas del Pilar", en portátiles no. Que o se es vaca de portátil o del Pilar. Las dos cosas no se puede ser. Pero bueno ese es otro tema.

Saúl Joven ante "Jardinera"

Y antes de que el espabilado de turno vaya con la cantinela a quien sea. Aquí no se pone nada en contra del festejo de Lodosa. Se vendieron todas las entradas, la gente salió contenta del espectáculo y ni un pero a los actuantes que seguramente dieron todo lo que tienen y no se les quita un ápice de mérito. Enhorabuena a todos los protagonistas y a la Peña Lodosa por el Toro, por el esfuerzo que están haciendo. Ah y cuidado, que aquí es el primer sitio en el que se critica lo que hacen mal los de las anillas, incluida su reticencia a concursos fuertes. Ahora bien, lo que es, es. 

lunes, 10 de mayo de 2021

UNA DE ENCUESTAS

Con las anillas en coma forzado, como prácticamente todo el mundo taurino, a la espera de que la pandemia se pueda superar, no hay mucho que hacer relacionado con los festejos populares, que pueda resultar interesante. En crisis importante de ánimo taurino, por lo que estamos viviendo y porque se ve venir cómo los tiempos de estrechez van a sacar lo peor que llevan dentro los egoístas. Esos que quieren comer solo ellos o solo los que ellos digan y al precio que ellos digan. Los que van de salvadores altruistas, hacen ponerse en guardia. 

Pequeñas chorradas, como que hace unos días, desde las redes sociales de esta página, se han hecho unas cuantas encuestas, sirven para pensar un rato en las anillas. De los resultados de esas encuestas, quizá no se puedan sacar grandes conclusiones, pero sí que se puede hablar de ello, aunque sea para echar un rato.

La primera encuesta fue preguntar por si en un concurso eran más importantes las vacas o los recortadores. Huelga decir que ambos son imprescindibles. El resultado fue 73% vacas y 27% recortadores en Instagram y 51-8 en Facebook. Vaya dato... Entendiendo que en las redes sociales relacionadas con la Liga de las Anillas, los que interactúan son los aficionados seguidores de las anillas, mientras que el público ocasional, no lo hace, destaca que sea tan abultada la diferencia. Es un dato que debería hacer reflexionar tanto a organizadores como a recortadores. Muchas veces sigue sin quererse ver que hay gente que, a un concurso, va antes a ver el juego de las vacas que lo que hagan los recortadores. Y esa gente quizá vaya mucho menos a los concursos porque están dejando de salir las vacas que quiere ver. Y si cuando van las vacas que les gusta ver, no siempre se les planta batalla y se quedan sin tocar, lo lógico será que cada vez vaya menos a las plazas. Con esa gente que paga o pagaba una entrada, también hay que contar. Si han dejado de pagarla, no están los tiempos como para no querer complacerles e intentar que vuelvan a querer pasar por taquilla.

La segunda preguntaba si se prefería en un concurso vacas del tipo "Rastrerilla" y "Milana II" o del tipo "Avispada" y Montaña". De Perogrullo es decir que las cuatro son vacas muy buenas. Vacas que todo ganadero querría tener en casa. Ahora bien, las dos primeras son muy duras y difíciles y las dos segundas son "fáciles" al recorte. Mientras que las primeras difícilmente aceptan la rueda, las otras dos sí. El resultado fue 47% - 53% en Instagram, mientras en en Facebook, fueron 49-18 los votos. Se deduce que la gente quiere que estén las cuatro vacas. Servidor también. Porque es una delicia ver lo bravas que son "Avispada" y "Montaña" y también apetece ver a dos vacas que piden el carnet como "Rastrerilla" y "Milana II", que encarnan lo que es una vaca con la máxima seriedad. El problema es que 3 y 209 se ven cada vez más arrinconadas y sus presencias en los concursos son contadísimas. Esas vacas además de que suelen "desigualar" los concursos, van ligadas a unos dineros en premios altos. La fórmula para ver a las cuatro en la misma cita, sin que el concurso sea desigualado, se la inventó Don Manuel Pérez.

Tercera encuesta. ¿Te gusta más que una vaca se cruce o que remate? En Instagram los resultados fueron 35% - 65%, mientras que en Facebook 42-17. Gana ampliamente el remate. Si se pudiera pedir, se pediría que hiciera las dos cosas. Claro, la vaca insuperable. Quizá sean más para la capea que para las anillas. Las que se cruzan, pueden tener tendencia a irse de la pelea, a faltarles fijeza y a desarrollar cosas poco lucidas para las anillas actuales. Hace años, por cambiarse una vaca de terrenos no pasaba nada. Eran vacas que usaban la cabeza. También hay que recordar que las parejas de antes, más acostumbradas a lidiar con ese tipo de reses, no les dejaban puertas abiertas. Vacas que, por lo que llevaban dentro, si había pelea, se olvidaban de hacer cosas feas. Ahora, tristemente, ese tipo de vacas se pitarían. Y esas protestas vendrían motivadas en gran parte, por no saber lidiarla la pareja. Aunque no hay que aprovechar este argumento para hacer pasar por vacas listas, a reses que no quieren pelea y se piran descaradamente. En las anillas, cuando una vaca se cruza, al recortador le toca tirar de piernas y de corazón. Ver a una vaca por delante cuando se está a mitad de recorte, hace que el recortador tenga que, si quiere pasar, apretar los dientes y tirar de raza. Del plantel actual, si una vaca se les cruza y, teniendo en cuenta que por facultades todos la pasarían, ¿cuántos le ganan la cara y cuántos se abren en el recorte? Lo segundo deja en evidencia al recortador. No es solo cuestión de ser un portento, es tener valor. Y en este caso toca hacer acto de fé y creer que hay motivos para el optimismo porque el plantel de parejas tiene pinta de ser mejor que el de las últimas temporadas, con la irrupción de los últimos que han llegado al circuito. Chavales jóvenes con raza y con ganas.

Sobre que rematen, todos de acuerdo, se supone. Es la acción más espectacular de las anillas. La que hace que el del tendido se levante. Cada vez rematan más las vacas. Pero no confundir rematar por rematar, alguna vez dos segundos tarde o no en el punto exacto donde ha saltado el recortador, con tirarse arriba queriendo coger. Y dentro de las que quieren coger, el matiz de ir con el hocico, que es sinónimo de entrega total, o ir con la punta del pitón, que es la que lleva más peligro. ¿Remates? Sí, claro. Pero con un por qué y de determinada manera. Y claro, que venga acompañado de tener miga al recorte. Por mucho que remate, si es un carretón al recorte, pues la cosa no es lo mismo. Falta emoción.

La cuarta encuesta preguntaba si el gusto era mayor por el recorte de tabla a tabla o por la rueda de recortes. Instagram con 48% - 52% y Facebook con 22-16. Resultado igualado en el global. Bueno, ambas opciones pueden ser emocionantes. Los recortes de tabla a tabla tienen mucha exposición y compromiso. Pese a que se le puede dar continuidad, es más complicado. Por contra, la rueda, es la ligazón. Una rueda bien compenetrada, con una vaca entregándose brava a los recortes, con buenos embroques y acierto en la consecución de anillas, es vibrante. Los públicos si caen las anillas, siempre que haya chispa en la vaca, van calentándose y jaleando a la pareja. De tabla a tabla, no todos los recortadores se sienten cómodos y los hay que rara vez se atreven a pisar esos terrenos. Para la rueda, lo que hace falta es tener fuelle. Ese aguante tiene poco misterio. Hay que tener buena condición física. Los hay que tienen las condiciones innatas y les cuesta poco esfuerzo estar en una buena forma. Otros, por contra, para llegar a ese nivel, necesitan machacarse. Esto último implica sacrificio. Ser constante y sufrir con entrenamientos que agotan y exprimen en busca de ese tener siempre un punto más. Pese a que son solo tres minutos, son muy duros por intensidad y porque, antes de abrirse la puerta de toriles, la tensión de enfrentarse a un animal de lidia, hace que las pulsaciones comiencen muy altas. Ahora bien, lo que se ve en la arena, no miente. El pantalón blanco es muy transparente. Los que se agotan pronto, no se preparan lo suficiente. Obviamente, se nota una diferencia abismal con los que están fuertes. Cuanto más fuerte se está, si lo permite el valor, más se puede arriesgar.

La quinta encuesta la dejaremos para el final. La sexta venía a decir si se prefiere en un concurso que las vacas estén en puntas o despuntadas. El resultado fue 
66% - 34% en Instagram y 33-15 en Facebook. Otro resultado que da para pensar. Tranquilos los que piensen que se aboga por saltarse el reglamento. Por supuesto que no. En Aragón y la Comunidad Valenciana deben ir despuntadas las reses y no hay más. Es lo que marca la normativa. Aunque a veces cuesta creer el despuntado de algunas reses, si el veterinario las da como aptas, pues aptas serán. En Navarra y La Rioja, las vacas pueden ir en puntas. De hecho se ven íntegras algunas vacas. Lo que pasa que las habituales navarras de los concursos, como para salir en Aragón tienen que ir despuntadas, se quedan así ya y salen en Navarra despuntadas también. Resulta curioso cómo algunas vacas aragonesas, cuando actúan en navarra no presentan las defensas como cuando salen en Aragón. Lícito.
No cabe duda de que una vaca en puntas tiene más verdad que una despuntada. Asusta mucho más. Ningún recortador se negará a salir a una vaca en puntas, obviamente, ya que en Navarra así se las encuentran. Pero lo que está claro es que les dará mucho más respeto. A igualdad de comportamiento, no se quedarán tanto en la cara de una vaca despuntada que una íntegra. Como también tratarán de saltar la valla con más tiempo. La vaca en puntas marca más diferencias entre el valor de los recortadores. 
El resultado indica que al aficionado le gusta más la fiesta íntegra. Seguramente será imposible volver a ver en Aragón las reses en puntas, aunque solo fuera para los concursos (quizá podría hacer excepción el reglamento). Algo que ya lleva más de veinte años, será difícil cambiarlo. Lástima que se aprobara un reglamento que no permite ir a las vacas en puntas. Habrá que creer que fue tema político y no recomendado por gente de dentro del mundillo. Navarra y La Rioja son el ejemplo de que el ganado corrido puede ir en puntas en los festejos. Donde hay afluencia masiva, se embolan y arreglado.

Y vamos por último, con la que fue quinta. Se preguntaba sobre si en un concurso que estuvieran: Nº 3 "Rastrerilla", Nº 130 "Sultana" y Nº 206 "Avispada" de Marcén, Nº 28 "Montaña", Nº 70 "Jardinera" y Nº 209 "Milana II" de Eulogio y Nº 30 "Quitasueños" y Nº 312 "Fugitiva II" de Ozcoz, se prefería que hubiera formato por eliminación o no. El resultado fue 48% - 52% en Instagram y 33-15 en Facebook. El tan trillado tema: formato sí, formato no. Resultados dispares. Igualado en una y con gran ventaja en otra. A nadie se le va a censurar nunca un gusto. El gusto es subjetivo y no tiene por qué estar sustentado en el raciocinio. Pueden entrar en juego la nostalgia, las filias y fobias, el conservadurismo porque sí o cualquier otro sentimiento que escapa a la razón. Es probable que la respuesta sea: me gusta así y ya está. Respetable totalmente, aunque luego se pueda caer en contradicciones chocantes. Obviamente también los habrá que en su fuero interno piensan distinto a lo que luego dicen, porque su fijación contra una empresa no les permite reconocer que les gusta algo de lo que haga. O simplemente los que están en contra, sin llegar a razonar, por hacer campaña de desgaste contra esa misma empresa.
Ahora bien, el análisis objetivo lleva a una conclusión que difícilmente es discutible. Si están esas vacas y ese concurso es sin formato será muy desigualado e injusto, pero si es con formato se podrán igualar los lotes y será más justo. Habrá quienes piensen que la máxima de una competición es que sea todo lo justa posible y que gane el mejor y quienes no les importe que la suerte tenga un protagonismo especial y decida por encima de los méritos de los competidores. Son maneras opuestas de verlo.
Lo cierto es que, muchos años después, pese al mucho ruido, argumentos coherentes razonados, contrarios al formato por eliminación, sigue sin haber.

jueves, 29 de octubre de 2020

ESTORNINA


Este 2020, lo que están pasando los ganaderos de lidia, es lo peor que han tenido que vivir, seguramente, desde la guerra civil. De aquello, ninguno de los actuales se podrá acordar, por lo que es verse ahogados como no se han visto en su vida. En cada casa ganadera, es un drama este año. Máxime si parece que el futuro que viene, no tiene buena pinta. Cada mes que pase, se va a poner la cosa peor. No se ve la salida al final del túnel. Los pocos festejos que se han hecho, bienvenidos son y de agradecer a quienes los han programado, pero para los ganaderos son tiritas intentando parar una hemorragia por la que se desangran. Los ingresos de los ganaderos, la mayor parte, provienen de los festejos en calles y plazas, abiertos al público.

En este año han sido muchas las reses que han ido camino del matadero porque no se pueden mantener. Morirán para que puedan vivir otras. Entre ellas, algunas con nombre. Una de las vacas más bravas que ha salido a los concursos en la última década. "Estornina" ha sido una de las víctimas ilustres de este año maldito. La de Maylín, junto con unas cuantas conocidas de la casa, hizo su último viaje en camión. Las que ya pasaban de cierta edad, que le han dado buenas mañanas al hierro de Luna en La Misericordia, hicieron su último servicio a la ganadería. Dejar sitio para que puedan vivir las jóvenes. El drama que están viviendo los ganaderos, les han llevado a tomar decisiones que, en condiciones normales, ni se les hubieran pasado por la cabeza. 

La primera aparición de "Estornina" en las anillas fue en 2013 en Alagón. En el Memorial Mariano Ruiz Elipe, que hizo Maylín en solitario, hacía su primer concurso la Nº 457, con nueve años ya. En ese concurso fue la destacada del lote. Remató y echó la cara al callejón. Llegó a alcanzar a Imanol Henares, al que le dio una pequeña cornada interna. Ahí demostró que era una vaca con corazón, brava, entregada totalmente, pero falta de rodaje y de picardías. Con nueve años, ya iba tarde para aprender. Y aún así, en lo que le quedaba de carrera, iba suplir esas carencias potenciando hasta el extremo su bravura.

En 2014 solo iba a hacer un concurso. En Pina de Ebro, ante la pareja que iba a arrasar en el circuito a partir de este año y que hacían su cuarto concurso juntos. "Estornina" estuvo bien y cumplió y solo le metieron cuatro anillas Cuairán y Mario. Estuvo mejor que el año anterior y se vio que, en cuanto la dejaban, echaba la cara al callejón detrás del recortador. Seguía lastrada por sus pocas salidas, le costaba coger ritmo. Aún no hacía salidas a puerta cerrada para prepararla. Así es muy difícil que una vaca pueda desarrollar todo lo que lleva dentro. Ella lo llevaba, pero le costaba mucho poder sacarlo, lo que le daba más mérito aún. Acabó su temporada en Zaragoza, ahí es donde hizo su primera gran actuación en las vaquillas. Dejó buenos remates y llamó la atención pese a no tener nombre aún.

La temporada 2015 fue el año de su despegue. Hay que hacer memoria de lo que iba a suceder pocos días antes de la feria. Ozcoz, Cuartero y Murillo, por problemas sanitarios no iban a poder actuar. En su lugar entrarían Benavent, Rafael Alarcón y Maylín. Caprichos del destino, Maylín iba a ser protagonista en una feria en la que no estaba de primeras. Y, ¿cómo lo hizo? Pues en una mañana de vaquillas y con dos vacas para las anillas. Ausentes las de Ozcoz, tocó completar el Campeonato Nacional. Llegó la recomendación de que "Estornina" podía ser una vaca que valiera para la cita. Acabó siendo una de las destacadas de la mañana con una sensacional actuación ante Quique Otero y Dani Norambuena (qué pena que no siguiera en las anillas un recortador de la raza, mentalidad y competitividad del de Alquerías). Gracias a la "maylina" y otras vacas como "Vinatera", las de Domínguez y las de Eulogio, se consiguió sacar adelante una edición enormemente complicada de confeccionar, con muy poco margen de maniobra y escasos días.


Esa actuación le valdría a la de Maylín para meterse entre las doce mejores vacas de la temporada. Pocos días después, estuvo tremenda en las vaquillas y le valió el premio de mejor vaca de la feria. Iba a conseguir algo que nunca antes ninguna vaca había hecho. Ser la mejor vaca de las vaquillas y estar entre las doce mejores de la temporada en las anillas en el mismo año. Dos actuaciones impresionantes. Difícil estar mejor en ambas disciplinas con las características de "Estornina". Se tiró con todo siempre que pudo. Todo corazón. Brava con ganas. Ese corazón hizo que, sin estar anunciada en principio, fuera la mejor vaca de esa feria, una de las destacadas de las anillas, entrara en las doce mejores y empezaran sus años dorados. Cómo es la vida... ¿Qué hubiera pasado si en esa feria no sale "Estornina"?

En 2016, ya con la fama de la temporada anterior, hizo dos concursos. En Ejea, en concurso de Maylín en solitario y sin formato por eliminación, era una de las que no querían las parejas en el sorteo. Morella y Roberto no le metieron ninguna y se fue casi como salió. Con formato por eliminación, dejándola en la final, hubiera lucido, con el espectador saliendo ganando, por poder ver lucir a una vaca buena. Al llegar al Pilar, "Estornina" volvía a tener dos citas importantes. Una con las anillas, otra con las vaquillas. Toropasión decidió hacer el sorteo una semana antes del concurso, por primera vez en la historia. Pero antes de ello, ya se había asignado el orden de actuación de las vacas, así se garantizaba tener un orden apropiado de las reses a lidiar. La fortuna quiso que las dos últimas parejas en actuar, fueran las dos mejores de aquella temporada. La Nº 457 fue agraciada en el sorteo con la mejor pareja. Cuairán y Mario se iban a volver a medir a ella. Pero no eran la pareja de Pina ya, eran una pareja perfectamente engranada. Le metieron diez. Las necesitaban, para partir con ventaja en la final, en caso de empate. El detallazo de la vaca fue el remate que pegó, al comienzo de la actuación, detrás de Mario. Brutal. Con todo lo que le cayó encima, se sobrepuso y aguantó el chaparrón. Les apuró hasta tablas y se dejó el morro. Pese a que le metieron un número alto, se fue aplaudida a corrales.

Cuatro días después, le tocó salir a defender su título en las vaquillas. Le podía haber pesado la paliza del Campeonato Nacional, pero no. Lo dio todo en su salida. Dejó remates espectaculares y un gran detalle, con los mansos ya en la plaza. Con el último aliento que le quedaba, subió al tablao detrás de Raúl Maylín. Algo que no había hecho nunca. Trompicada y torpe, es decir, más valioso aún. El mérito era enorme, porque seguía sin ser lista. Siempre a base de darlo todo, sin dejarse nada y sin ningún tipo de alivio en forma de saber trabajar la capea. Ganaba por brava.
Repitió título. Y también se metía entre las doce mejores vacas de la temporada. Posteriormente, solo una vaca ha conseguido hacer las dos cosas en la misma temporada: "Milana II" de Eulogio Mateo. Aunque "Estornina" es la única que lo ha conseguido dos veces. Con pocas actuaciones, rentabilizó tremendamente sus salidas. Es muy difícil, sin ser lista, poder triunfar en las vaquillas del Pilar, donde sus riñones pagaban el afán de protagonismo de alguna chaqueta. Y en las anillas, más concretamente en el Campeonato Nacional, donde está la máxima exigencia para una vaca delante de dos recortadores de pantalón blanco durante tres minutos. Por eso Zaragoza es Zaragoza para las vacas, porque en ningún otro concurso plantan tanta batalla las parejas.

Pese a sus dos triunfos en Zaragoza, sus salidas eran contadas. Maylín, que no es de arrastrarse por correr porque se lo puede permitir, se mantenía en un número de festejos reducidos. Eso llevaba a que su vaca estrella saliera poco. Una vaca que necesitaba rodaje, no lo tenía. En aquellas temporadas, dejó grandes actuaciones en El Burgo de Ebro y en Milagro. Salidas con cuenta gotas de una botella llena de bravura. Llegó a Zaragoza con las mismas circunstancias en 2017. Le tocaba hacer dos salidas. Anillas y vaquillas. Con trece años, la vaca seguía mejorando. Como dice el refrán, carrera que el galgo no da, en el cuerpo la lleva. El tacógrafo lo tenía con pocos kilómetros recorridos. Prueba de la mejora es que en los primeros cites, saltó al callejón tirándose con todo. Lo hacía por primera vez. Nunca antes había llegado a meterse al callejón. Dejó una gran actuación ante "Kimera" e Ismael. Otra vez lo dio todo. Días después, también iba a estar muy bien en las vaquillas, al mismo nivel o superior de los dos años anteriores en los que se alzó con el premio. Sin embargo, ese año, aún pudiendo ser merecedora, no lo ganó.

Y llegamos a 2018, el que iba a ser su último año en activo. Llegó a verano sin salir desde el anterior Pilar. Su primera cita iba a ser la gesta que tenía pensada Mario González en Tarazona. Esa que le iba a llevar a encerrarse con unas cuantas vacas de máximo nivel. "Estornina" era una de las elegidas. Como estaba sin salir, se llevó a la plaza de Ejea para que hiciera una salida previa. Ahí, a puerta cerrada, iba a saltar al callejón de nuevo. La vaca ya tenía mucho peligro en tablas y se mostraba más enterada en la plaza. Seguía progresando pese a la edad. Finalmente, la lesión de Mario impidió que se llevara a cabo ese festejo. Como ese año ya se pasó a que solo un hierro hiciera las anillas, impidiendo ver vacas buenas de otros ganaderos, la de Maylín, con tres años seguidos haciéndolo muy bien en Zaragoza, ya no podía estar. Días antes de la mañana de vaquillas, otra salida a puerta cerrada en Ejea y otra vez que saltó al callejón. Pero tanto en esa salida como en la posterior actuación en las vaquillas se encendieron las alarmas. Se reprodujeron y agravaron problemas que siempre había tenido esta vaca. Poca gente sabe que "Estornina", después de algunas actuaciones, se desmayaba en los corrales. Esas dos últimas veces lo hizo de manera más acusada aún. En Ejea se la llevó sola en el camión de vuelta a casa, antes que a las otras y en Zaragoza requirió atención veterinaria para recuperarla. Esos dos hechos hicieron tomar la decisión de que la vaca ya solo saldría en Zaragoza. 

Y hasta ahí llegó la carrera de esta vaca. 2019 se lo pasó en blanco. No se contó incomprensiblemente con Maylín para el Pilar, cuando había alcanzado su mejor nivel, no destacando "Estornina" solo, si no que el lote ya estaba a muy buen nivel. No se pudo despedir de La Misericordia. Una pena. Y una injusticia que no hiciera más concursos en su carrera. Quedará siempre la sensación de que era una gran vaca para las anillas que no se explotó y se vio lo suficiente. Hay que poner en el debe a todos los empresarios y organizadores que no la pudiéramos ver más. A una vaca suelta podía ir a citas especiales. Con lote de tres o cuatro, Maylín podía ir. Hasta con seis, se defendía. Con formato por eliminación, tenía tres para la final y una ronda digna. Falta imaginación y valentía. La Nº 457 "Estornina" merecía haber hecho un buen puñado de concursos cada temporada.

La mejor vaca que ha pasado por la casa de Maylín. La que más gloria les ha dado. Dos veces ganadora en las vaquillas de Zaragoza y tres veces entre las doce mejores vacas del año en las anillas. Gloria a una familia trabajadora del campo. Del campo duro. Del de inviernos con hielos y nevadas y veranos con calores extremos. Ese campo al que hay que dedicarle todas las horas que permita el sol o incluso robárselas a la noche. Arraigados totalmente a sus tierras y sus ganados en Las Cinco Villas. Pertenecientes a ese mundo rural del que tantas cosas y valores tendríamos que aprender los de la capital. Familia que, en lo que a esta web respecta, nunca ha mostrado queja alguna por las críticas negativas, y aquí las ha habido. Sin embargo, han estado agradecidos enormemente por las críticas y crónicas positivas que, con el tiempo, han superado a las negativas con creces (sin criticar lo que no está bien, no tiene credibilidad la alabanza). Ojalá, en ese aspecto, todos fueran así y no solo les gustara que les dijeran lo guapos que son y les bailaran el agua.

Fernando Maylín ha tenido que tomar la dura decisión de mandar al matadero a una vaca especial. Se ha juntado todo. El futuro negro que se atisba, se ha unido a que era un animal al que le pegaban las demás en el campo y que si se le metía en una corraleta, se empachaba por glotona. Con problemas de salud que venían como consecuencia de esos desmayos o estaban relacionados con los mismos. Con todo el dolor de corazón de Patricia, que le echaba su última foto cargada en el camión, a sus dieciséis años, "Estornina" hacía el viaje sin retorno al matadero. 

Esta es la historia de una vaca brava con mayúsculas. Y además guapa y una tía. Bien armada, seria y con la seña de identidad de las orejas rajadas, como buena "maylina". Una vaca que lo dio todo en las plazas. Tanto daba, que casi le costó la vida en varias ocasiones en los corrales. Por estar en casa de Maylín la vimos menos de lo que merecía. Una vaca que se empezó a hacer cuando ya estaba entrada en años. Noble al recorte, llevando la cara a media altura con el gesto de embestir a coger, sin ser muy rápida y sin ser lista. Si llegó a ser una gran vaca, hay que pensar cuánto tenía dentro para llegar a suplir todas esas carencias. Sus remates, tirándose con todo, incluso saltando al callejón, no se borrarán de la memoria de los aficionados a las anillas. Qué pedazo de vaca.

La Nº 457 "Estornina" de Hermanos Maylín va a ser inmortal
y hará historia después de muerta. 

viernes, 20 de diciembre de 2019

PILAR VASCO

Hace más de dos meses ya que acabó la temporada 2019. Terminaba en Zaragoza, como casi siempre. Iba a producirse algo histórico. Una comunidad autónoma, que todavía no tenía campeones nacionales, iba a sumarse a la lista en la que ya estaban Aragón, Navarra, La Rioja, Comunidad Valenciana y Comunidad de Madrid. Euskadi, ya tiene a dos campeones. Es una alegría. 

El XXXVIII Campeonato Nacional se recordará por eso, por el triunfo vasco. Un campeonato nacional que, como se escribió en el último artículo, ha cambiado de rumbo. Con lo que se anunció, estaba claro cuál iba a ser el desarrollo del que es el concurso más importante del año. Un dato habla por sí solo. Se metieron 45 anillas en la mañana del 13 de Octubre. ¿Son muchas anillas? Sí, claro. Pero es que si ese lote lo pillan las parejas de hace diez años, no hubieran sido 45, hubieran sido aún muchas más. Eso no puede ser Zaragoza.




¿Qué pasó en Zaragoza? Que al público, que es soberano, pareció gustarle un concurso en el que hubo vacas muy fáciles. Pero mucho, mucho. ¿Se contagiaron de la euforia que reinó en los tendidos de La Misericordia a partir de la entregadísima actuación de los vascos? ¿O es que están cambiando los gustos del aficionado a las anillas? Esta pregunta merece otro artículo, porque hace falta un desarrollo más profundo. 

El panorama actual de las parejas, es el que es. Si con ese nivel, se metieron tantas anillas al lote de reses, la cosa está bastante clara. Habrá que tirar de datos, que son los que no tienen discusión. Aunque hay que saber verlos, claro. Ahí van:

2004 - 1´58 anillas/vaca - 6 vacas sin anillar - 12 vacas - 2 hierros
2005 - 
0´93 anillas/vaca - 8 vacas sin anillar - 14 vacas - 2 hierros
2006 - 1´50 anillas/vaca - 4 vacas sin anillar - 12 vacas - 2 hierros
2007 - 0´77 anillas/vaca - 7 vacas sin anillar - 13 vacas - 2 hierros
2008 - 0´85 anillas/vaca - 7 vacas sin anillar - 13 vacas - 2 hierros
2009 - 0´83 anillas/vaca - 9 vacas sin anillar - 12 vacas - 2 hierros
2010 - 1´83 anillas/vaca - 3 vacas sin anillar - 12 vacas - 2 hierros
2011 - 1´50 anillas/vaca - 4 vacas sin anillar - 12 vacas - 7 hierros
2012 - 2´42 anillas/vaca - 3 vacas sin anillar - 12 vacas - 5 hierros
2013 - 1´42 anillas/vaca - 3 vacas sin anillar - 12 vacas - 3 hierros
2014 - 2´17 anillas/vaca - 3 vacas sin anillar - 12 vacas - 3 hierros
2015 - 3´67 anillas/vaca - 1 vaca sin anillar - 12 vacas - 5 hierros
2016 - 2´92 anillas/vaca - 1 vaca sin anillar - 12 vacas - 5 hierros
2017 - 2´17 anillas/vaca - 4 vacas sin anillar - 12 vacas - 5 hierros
2018 - 1´36 anillas/vaca - 7 vacas sin anillar - 14 vacas - 1 hierro
2019 - 3´21 anillas/vaca - 2 vacas sin anillar - 14 vacas - 1 hierro

Se puede ver una clara tendencia en la última década a subir el número de anillas. Ahora bien, lo de este 2019 se ha disparado. Máxime, recordando una vez más, el nivel actual de las parejas. Y un dato curioso, el formato por eliminación es el que hace, desde 2012, que se metan más anillas. Resulta que un formato que se decía que pedía una esfuerzo excesivo al recortador, hace que el número de anillas, no solo no mengüe, si no que suba. Hay un año que tiene números más altos que 2019, es 2015. Ese año no pudieron ir las vacas que tenían que ir. Memoria para recordar cómo se tuvo que recomponer ese año el Campeonato Nacional.

En Zaragoza hubo unas cuantas parejas que no estuvieron al nivel que requiere el marco. Pero aún fueron más las vacas que no llegaron a los mínimos. El público vio batallas igualadas, pero a la baja. Batallas entre pareja de aprobado raspado o menos y vaca, también, de aprobado raspado o menos. Vacas con una temporada escasa y discreta, ayunas de citas importantes. Parejas que aunque hagan muchos concursos, no están para Zaragoza. Esto último, ya se explicó en el último artículo. No es problema únicamente del último concurso, es algo que se hace extensible a toda la temporada. Si se hicieran las cosas mejor...

Vacas del Pilar, salieron cinco de la ronda y una de la final. 53, 206, 264, 130 y 46 para la ronda y 313 para la final. La Nº 46 deja la duda de si lo visto en Zaragoza es porque la destaparon y no se come a nadie, o porque la vaca ha salido poco en la temporada. 53 pinta muy bien, 206 da gusto verla, siendo la más brava del circuito, 264 sigue ahí pese a la edad y 130 es muy buena aunque no para la final. Se podría llegar a pasar por alto a 269 y 38. No les llega el nivel a 17 y 76. Inaceptables para el Campeonato Nacional 204, 266, 139 y 254. Las diferencias dentro del lote fueron abismales. Si se dice que las hay muy buenas y que saltaron vacas de quitarse el sombrero, no queda otra que decir que las hubo de concurso de plaza portátil. Eso, en Zaragoza, es muy triste y una pena. Es probable que alguna de esas, evolucione y se convierta en una buena vaca. No es incompatible decir que no tenían nivel para salir, con que luego sí lo puedan tener. Cabe recordar que eso mismo se dijo de una tal Nº 628 "Fugitiva", el primer año que estuvo en La Misericordia. 

Se quisieron ir menos vacas que el pasado año, pero por contra fueron aún más cándidas. Ya el año pasado las hubo, pero no las destaparon. Este año, hubo menos dificultad aún, que ya es decir. Y si bien es cierto que la mayoría se fueron aplaudidas, porque hay que reconocer que Marcén, y tiene su mérito, cómo no, ha conseguido que le rematen prácticamente todas (hay matices, porque las hay que rematan a destiempo sin mucho sentido), tuvieron la suerte de que no se les exigió. Aún así, se reconoce el mérito de que contribuyeron al espectáculo y si hubo euforia en los tendidos, la responsabilidad recae en gran parte en las vacas.


 


Se entiende que, habiendo el panorama de parejas que hay, llevando vacas complicadas, el espectáculo podría resentirse. Ahora bien, si para el momento actual, las vacas apropiadas son las que son y son de quien son...  Eso no habla bien de las reses. Si estamos de acuerdo en que la Nº 206 y la Nº 130, por ejemplo, son muy buenas vacas y la Nº 3 es una grandísima vaca y, la mayoría de las que salieron en Zaragoza, estuvieron lejos de sus hermanas, pues está claro. Lo que se entiende por una vaca buena de verdad (con un amplio abanico de matices), es una cosa muy distinta. En casa de Marcén las hay, pero no tantas como para hacer Zaragoza en solitario. Como ya se dijo el año pasado, es quien más vacas tiene para la cita, pero tiene que competir. Si no hubiera vacas que merezcan ir a la cita en otras casas, se entendería. Pero las hay, y que alguna no se pueda ver en el concurso más importante del año, produce tristeza. Obviamente, el riesgo de la competencia es la comparación. 

En la lista de los de pantalón blanco que vale la pena mencionar se encuentran Diego y Rafa, por ganas y actitud. Atención al de Alcora para el año que viene. Roberto, que ha sido el mejor recortador de la temporada, no le llegó para meterse en la final aún estando bien. Zabalza, que con una de las duras de la ronda, dio la cara quedándose sin Asier muy pronto. Atención con Zabalza también para 2020. Alain y Arturo que hicieron una buena lidia a una vaca que no quería pelea y acabaron muy bien, aunque deberían haber apretado antes. Además de estos, los finalistas, cómo no.


Mario y "Kimera" se encontraron con un bombón en la ronda. Con gran facilidad metieron ocho, pasaron como primeros a la final y a esperar al sorteo. Ahí les cayó la que nadie quería. Este año ya sin nube. Actuación muy buena ante la vaca más exigente de la mañana. Muy difícil por lo que se cruza y porque entra con fuerza. En ese ansia, a veces, lleva la cara a media altura, lo que complica mucho el embroque. Algún momento puntual de indecisión del navarro, es el único pero que se le puede poner a la actuación. Fue una demostración de poderío. Recortes muy largos en los que la vaca se estiró y se cruzó. Quizá más corta y obligándola más con menos ventaja, habría menos compromiso y menor desgaste para ellos. Como los tres minutos fueron un auténtico espectáculo y hasta llegaron a tener anillas para meterlas, solo queda descubrirse ante la actuación de la pareja. 


Diago y Chus este año participaron, como ya deberían haber participado, por los méritos contraídos, el año pasado. En 2019, la segunda pareja que mejores resultados ha tenido en la temporada, no podía faltar a la cita. En La Misericordia demostraron que tenían que estar sí o sí. Gran actuación su primera, ante una de las más fuertes de la ronda. Salieron a por ella. Tiraron de tabla a tabla con compromiso. Grandes anillas que les valieron estar en la final. Pusieron a la plaza en pie. En la final, salieron sin ningún tipo de complejo. Le dieron e hicieron que no fuera para tanto la vaca. Si llegan a tener algo de suerte, se hacen con el título. Se quedaron a dos anillas de ello. Dos grandes actuaciones. Han cuajado una temporada muy buena que se vio reflejada en Zaragoza. 

Chus merece un párrafo por dos razones. La primera es que sus dos actuaciones las hizo con el tendón de bíceps de su brazo derecho roto. Sí, así fue. Tuvo que operarse la semana después. En una caída al callejón de un compañero, recibió una patada que se lo produjo. Con esa importante merma, estuvo al nivel que estuvo. Y la otra es la de que, pese a estar en el circuito desde la temporada 2013, esta era la segunda participación del de Gallur en Zaragoza. Bien porque no creía estar preparado en sus primeras temporadas (cosa que quizá fue exagerada por su parte, pero respetable sin duda), bien porque el año pasado asumió no salir porque Diago optó por quedarse fuera, Chus solo ha estado dos veces en el Campeonato Nacional. Es un ejemplo de responsabilidad y honradez. Ojalá fueran todos los recortadores, en ese aspecto, como él. Le iría mucho mejor a las anillas.

Para el final quedan los campeones. Los triunfadores absolutos de la mañana del día 13. Los vascos se ganaron el cariño del público por su total y absoluta entrega. Meter más o menos anillas, depende de diferentes factores. Las ganas y la raza, son lo que debe tener una pareja que quiera competir. Así salieron ambos. Eso conquista al aficionado. En la ronda, con la misma vaca del año pasado, lo bordaron de salida. Vibrantes ruedas ante la repetidora vaca. Metieron muchas anillas a una vaca que las permite, aunque unas cuántas, permitían bastantes más. Ellos le sacaron el partido que tenía. Y siempre a por más, a por más y a por más. Querer, querer y querer. El público rendido. Gran actuación. Con eso pasaron a la final y, en ella, aprovecharon su vaca. Era la más asequible de la final, sí, pero era una arma de doble filo. Los nervios ante la oportunidad podían entrar en juego. Pues no. Actuación sin precipitaciones. Metiendo tres anillas, que aunque no cerraban el concurso, lo ponían muy caro. Ander tiene mucha clase para recortar y Joanes es todo corazón. Da gusto verlos en la plaza. Además, saltan a la vista, los dos pares de atributos. Justos y merecedores vencedores. Inscriben sus nombres en el palmarés del Campeonato Nacional, por primera vez, dos recortadores de Euskadi. Zorionak txapeldunes.





El triunfo de Ander y Joanes hace recordar a los nombres vascos que los han precedido. Es bueno para las anillas que haya recortadores de Euskadi en el circuito. Es el triunfo de todos los que en aquella tierra, reman a favor de los festejos populares. No han sido muchos, pero sí representativos y recordados. Cómo no acordarse en estos momentos de Jaso y Egoitz, con amplia trayectoria. De Valle, que está en el circuito ahora. De Jauregi, que ganó el único concurso que ha hecho y podría ser un habitual. Y cómo no, los gemelos Ander y Jokin, que son los que más alto llegaron. Abrieron el camino. Ahora, la bandera de Euskadi, la han puesto en lo más alto de las anillas Ander y Joanes.

El recortador vasco, como se tiene que hacer 300 kilómetros de ida y otros tantos de vuelta para concursar en la mayoría de casos, lo que tiene es, por encima de todo, una gran afición. Aunque no se ha sido justo con ellos y no se les ha tratado bien, ahí siguen. Que duren muchos años.

Hasta aquí la visión de lo sucedió en el Pilar, manteniendo las convicciones de siempre y sin dejarse llevar por euforias. Sin cambiar según el momento. Ahora pido muchas anillas, ahora critico que se metan muchas. Unas veces me apoyo en que es lo que gusta al público, otras veces lo obvio. Las vacas de pocas anillas son las mejores cuando toca, pero si toca lo contrario, se cambia, en función de qué hierro lleven. La coherencia y la credibilidad...