martes, 16 de julio de 2019

TERUEL

El Concurso de Recortadores de Teruel, como el año pasado vino acompañado del desencajonamiento (que no desencajonada). La seria corrida de Baltasar Ibán y la extraordinaria parada de bueyes de Germán Vidal, precedieron al concurso de ocho parejas, ante otras tantas vacas de Hermanos Marcén.

Por delante, una aclaración. Aclaración para dejar claro quién miente y lo hace con mala intención. Servidor no preparó el concurso, de hecho ni la megafonía hizo. El desencajonamiento, sí. El concurso, no. El concurso única y exclusivamente, lo preparó la empresa de Teruel, es decir, Toroter Soluciones Taurinas. Ellos eligieron ganadería y parejas. Tampoco nadie le ha quitado el concurso a nadie. A diferencia de otros, quien escribe no se ofrece a nadie. Si alguien le llama, va o no va. Nada más. Otros sí se ofrecieron, siendo que el año pasado yo mismo hice la megafonía. La respuesta de la empresa fue que quería seguir con los que lo hicimos el año pasado. Así pues, decir que yo mismo preparé el concurso es mentira, y decir que ya se tenía cerrado el concurso y servidor se la quitó, es una mentira muy gorda. Meter mal a los recortadores con esa mentira, retrata totalmente. La única verdad es que David Gracia, empresario de Teruel, me ofreció hacer la megafonía, como el año pasado y lo decliné por ser con la ganadería que era. Por el trato de él hacia mí, decidí promocionar sus festejos y hablar en el desencajonamiento. Ah, y tampoco Mario González ha tenido nada que ver, que bastante tiene con recuperarse tras su operación. Qué casualidad que los objetivos de las mentiras seamos él y yo... Así pues, queda en evidencia quién miente y con qué intención. 

Aclarado lo anterior, vayamos al concurso. Un festejo que no pintaba bien. Plaga de ausencias. Aquí hay que incidir en que fueron demasiadas. Y tirón de orejas a los que no hicieran todo lo posible por estar en la cita y para los que se dejaron anunciar, sin luego estar. Otros no son sospechosos de borrarse. Si no estuvieron, es porque no podían. La pena es que, por plantel, quedó desangelado un concurso para una empresa que busca hacer las cosas bien y atiende las peticiones de los recortadores. Los trata con respeto y con la categoría que merecen. Ojalá todas las empresas los trataran así.


El concurso que no pintaba bien, acabó siendo un buen concurso. Como aquí, cuando no están bien, se les dice, no se va a ser menos cuando lo hacen bien. Se dice también. Teruel mereció la pena. Se tuvieron que enfrentar a seis vacas del pasado Pilar. No fueron las tres temidas. De las demás, todas menos "Sultana" y "Rastrera". Y no se comieron a nadie. De hecho fue un concurso asequible. Destacaron "Limona", que con la edad ya casi no hace cosas feas, aunque es un bombón al recorte y "Comendadora" que sigue un año más. Y por encima de todas "Avispada" que es un pedazo de vaca de quitarse el sombrero. 

En cuanto a las parejas, muy buena actuación de Juan y Manu. Quique y Diego, también muy bien, pero sin rematar las anillas. Los turolenses, Valle y Edgar y Diago Chus, lo intentaron. Se les vio con ganas, es decir, como debieran hacer todos siempre. "Kimera" y Zabalza estuvieron a un gran nivel, ganaron el concurso, saliendo detrás de una actuación que puso cara la victoria. Así se sale. "Kimera" cogió a la vaca muy bien, el navarro sigue en su progresión. Zabalza, tiene ganas para parar un tren. 

La sorpresa llegó con los desconocidos en las anillas Rafa Moralo y Pablo Rodríguez. Dos levantinos que debutaban en los concursos. Pusieron a la plaza en pie. Por ganas y por raza. A la más fuerte de la tarde, le dieron candela. Hasta arriba la vaca con ellos varias veces. Una gran actuación. Qué alegría ver a una pareja nueva estar así. Una actuación que les tiene que valer para que se les llame para todos los concursos a partir de ya. Si se quiere ser justo y ofrecerle al que paga el mejor espectáculo posible. Aunque claro, estando en Teruel, se recuerda cómo en el año 2013 la actuación de los turolenses Gabi y Alejandro fue sensacional y no se les dieron las oportunidades que se ganaron. Es más fácil llamar a los de cerca y tenerlos contentos, aunque no se merezcan salir, claro. Así no nos complicamos la vida.

Así que Teruel, esperando un concurso en la tónica de los que se están viendo esta temporada, fue bueno y eso es una alegría y se felicita a las parejas. Muchos nuevos, por lo que algunos de los que salen a todos los concursos, deberían descansar en alguna cita. Ojalá se consolide Teruel. Gracias a la empresa por apostar por las anillas.

Lo próximo, Ricla. El primer concurso de la temporada de Ozcoz. Qué cosas. Apetece ver a "Fugitiva II" y "Escapularia III". Por el medio estuvo Pamplona. Concurso sin rumbo, volviéndolo a poner en día siete, cuando el año pasado fue un petardo de entrada. Promoción nula. Repercusión escasa en la temporada. Parece que no quieren ganar dinero. Qué pena.

miércoles, 26 de junio de 2019

EL RENACIDO

Con la ausencia del recortador más laureado, de los que siguen en activo, empezaba 2019. Sin pareja, Alejandro Cuairán estaba prácticamente fuera del circuito. Él no quiso continuar, si no era con una pareja de garantías. Consideró que nadie, de los disponibles, encajaba en ese perfil.

Parecía el final de una carrera de ensueño. Se había acabado sin, como se decía en el último artículo, una despedida como merecía alguien que ha ganado diez Anillas de Oro. Es decir, el reconocimiento de las plazas especiales o, como mínimo, una retirada en Zaragoza a la altura de su palmarés.

Alejandro, anímicamente, no estaba para salir. No se esperaba estar sin pareja en 2019. Pero la vida da muchas vueltas y, en una disciplina donde las lesiones están a la orden del día, se le presentó una oportunidad ideal. Morella se lesiona y Roberto le pide que salga con él. ¿Qué ha pasado? Tres concursos, tres victorias, alguna de ellas, apabullante. El renacido.

Ha vuelto el Cuairán de hace dos temporadas, sin tener que matar a ningún oso, como en la película protagonizada por DiCaprio. Ah y sí, el de hace dos. Porque el de 2017 y 2018, salvo excepciones puntuales, fue un Cuairán en clara cuesta abajo. Ahora bien, todavía Cuairán, pese al descenso, está en el top tres del circuito. El bajo rendimiento en esas dos últimas temporadas, hizo que Mario optara por el cambio de pareja. 

Y claro, llegan las dudas. Siempre poniéndonos en el lugar cómodo del que lo ve desde fuera. ¿Acertó Mario? ¿Por qué cambió? Con el Cuairán de los últimos tres concursos, está claro que arrasaría otro año más. Pero, ¿ese Cuairán hubiera aparecido estando con Mario? Parece que no. Ni Mario conseguía motivar a Cuairán, ni Cuairán se motivaba con Mario. No pasa absolutamente nada, estas cosas pasan. Su historia duró cinco años. Cinco años brutales. Debería haber acabado mejor, sí. Pero así es la vida real. No es un guión de película empalagosa. No se pueden forzar las cosas. Hasta ahí llegaron. Dejaron cinco años para la historia. Y si mete la anilla Mario en el primer recorte de la final...

Aún así, Cuairán era la mejor opción para este 2019. De hecho, hasta la lesión iban camino de hacer la mejor temporada de la historia, el año pasado. El Cuairán de las pruebas de vacas en Ejea, la semana del Pilar y el del Campeonato Nacional, estaba para hacer un año más con él. ¿Era la mejor opción salir con Cuairán en 2019, para estar con "Kimera" en 2020? Pues puede que sí, puede que no. Si Mario quería adelantar un año la compenetración con una nueva pareja, tiene su lógica. Solo el tiempo dirá si acertó o erró. Porque el resultado de eso, habrá que verlo con el tiempo. Sentenciar ahora, puede llevar al equívoco. Paciencia.

Lo cierto es que, sin tenerlo previsto, Cuairán herido en su orgullo, ha sacado su mejor versión para decir aquí estoy yo. Y claro que es un recado al turiasonense. Es lo más normal, porque cuando se compite, se busca ganar. Después de lo vivido, si le puede ganar a Mario, mejor. Se quiere dar esos gustazos. Como, si se da el caso, se los dará Mario, cuando gane. Así debe ser. Que se piquen entre ellos, es una grandísima noticia para las anillas.

Pues eso. Que mientras Morella no ha podido estar, Cuairán se ha entretenido en levantar los trofeos en tres concursos. Bueno, no. En Peralta solo pudo levantar el sobre, porque trofeos no había. Ojalá levante más trofeos, porque Cuairán solo seguirá, si tiene opciones reales de ganar. Y cuidado, que nadie quiere que Morella no pueda salir. De eso nada. Que vuelva cuanto antes el de Arguedas. Ojalá Cuairán encuentre otra pareja que le permita luchar por los concursos en este 2019. Y ojalá Mario pueda volver cuanto antes tras su operación, pudiendo salir este mismo año. Los mejores deseos para un referente de las anillas, que va a dejar los concursos cojos, durante su ausencia. Ojalá haya muchas parejas buenas. Cuanta más competencia, mejor para las anillas.

Esos "ojalás", son temerosos porque el panorama de este año es para echarse a temblar. Vamos a ver cómo transcurre la temporada. Si al plantel que hay, que es el que es, se le diezma con lesiones, apañados estamos.

viernes, 29 de marzo de 2019

TRES EN MARZO

2019 ha empezado fuerte, con tres concursos tempraneros. En Marzo se han celebrado ya tres citas en la Liga de las Anillas. El año pasado se aumentó de forma considerable el número de concursos. Este año arranca con más que el año pasado en Marzo. Veremos cuál es la cifra a final de temporada. Recordemos cómo fueron unas cuántas citas del año pasado. Recordando eso, veremos si repiten las anillas en esas plazas.

La ausencia, veremos si por el momento o definitiva, es la de Alejandro Cuairán. Después de diez Anillas de Oro y de cinco Campeonatos Nacionales, desde 2003 había estado en el circuito. Dieciséis temporadas, que se dice pronto. Sin pareja y, según dijo en la Gala de las Anillas, sin muchas opciones de salir esta temporada. 

El caso del borjano demuestra lo difícil que es tener una retirada soñada. Ya no en las anillas, si no en cualquier disciplina. Solo vienen dos casos a la cabeza, de cómo es adiós ideal. Es decir, ganando en Zaragoza, demostrando que todavía se es el mejor. José Ángel Ortega "Tacheli" en 2008 y Manolo Pérez en 2013. "Tacheli" se fue dando una clase magistral para ser Campeón Nacional por cuarta vez, trece años después de su primer título. Manolo, con su última anilla en la cuenta atrás a "Planeta", ponía fin a una carrera gloriosa con su quinto Campeonato Nacional y su quinta Anilla de Oro. Quedaría añadir la despedida de "Pericolo", pero, por carisma, difícilmente nadie llegará nunca a ese nivel.


Alejandro, que no se hubiera retirado como número uno, sí que es verdad que merece (en presente, no en pasado) otra despedida. Veremos si a lo largo de la temporada se le puede ver de pantalón blanco en alguna plaza. Ah, y si alguien se lanzara a hacer algún festejo de despedida u homenaje, por favor, que se haga bien. Un palmarés como el de Cuairán, así lo merece. Hacer algo triste, desangelado o poco imaginativo, no haría justicia con una de las carreras más laureadas de las anillas. 

Y arrancó 2019 en Calahorra, como el año pasado, pero con cambio ganadero. Eulogio por Marcén. Con formato tradicional y con el Eulogio de 2019. Que es el que anunció en la Gala de las Anillas que este año iba a llevar las vacas que él quisiera a los concursos y sin sobrera. Se iban a acabar los favores. Y lo cumplió. Lote desigual. Tiene unas cuántas muy buenas, pero que no llegan a diez. Con las que completó, la cosa quedó desigual. Qué malo es Eulogio... Es el mismo que vio como "Planeta", en su día, se tenía que quedar fuera de algún concurso. El mismo que tuvo que tragar con quitarle un año a la Nº 70 de Zaragoza (aunque luego entrara de rebote). El mismo al que le han le han impedido echar a "Pericola" en bastantes concursos. El mismo al que le han dejado vacas sin recortar, sin llegar a intentarlo. Ese mismo, ahora será muy malo. 

Ahora, otros, para hacer lo mismo que han hecho toda la vida, que es echar lo que han querido, sin mirar por el bien del espectáculo a la hora de igualar lotes, dirán que van a hacer como Eulogio. Y no, es Eulogio el que ahora hará como ellos. Se pueden contar con los dedos de una mano, esos otros, cuántos favores han hecho para igualar lotes.

De Calahorra, sin ir y sin ver vídeo completo, no se puede opinar a fondo. Victoria para Ander y Joanes. Alegría por el triunfo de una pareja con afición desmedida, que suele darlo todo y que se come kilometradas tremendas a lo largo de la temporada. Llamaron la atención las tres anillas de Mario y "Kimera" a "Pericola". Es decir, con vaca con la que era muy complicado pillar premio, se la jugaron. Pundonor.

De ahí a Fitero. Con prácticamente el mismo lote, pero con formato por eliminación. Anda y entonces ya estuvo mucho más igualado y justo. ¡Qué cosas! ¿Queda alguien con dos dedos de frente contra el formato por eliminación todavía? Por cierto, de tres concursos, dos con ese formato y en ninguno de ellos, estaba detrás Toropasión. 


De ese concurso sí que, viéndolo íntegro en youtube, se puede opinar. Flojo en cuanto a parejas. Es que es principio de temporada y aún no están fuertes. Es lo que se dice. Llega la primavera y es que no tienen continuidad. En Agosto están cansados de muchos concursos seguidos. Y cuando se va a acabar, es que ya pesa la temporada. Al final, excusas, porque Mario siempre está fuerte. Da igual la fecha. 


De Eulogio destacaron sobremanera "Pericola" y "Milana II". En especial esta última. Empieza a asustar. Vamos a ver qué temporada hace la de Eulogio, que tiene pinta de ser una de las vacas del año. Le ganó la partida a Mario, y eso ya es mucho decir. Lo lesionó en un remate. Lo que iba a influir, una semana después, en Castellón. Buena nota de Eulogio, que ya parece asentado en el segundo puesto del escalafón. Más cerca del primero a seis vacas, más lejos del primero a doce. Por cierto, apuesta personal por una vaca que aún no llama la atención. La Nº 402 "Ladrona". Ahí queda la apuesta.


Y volvían las anillas a Castellón. Acompañadas de una disciplina sui géneris. Tres horas y media de festejo... Marcén con todas y tristemente sin poder ver a "Pijotera" en las anillas. 

Pasó lo mismo que en Zaragoza. Demostración de que es el número uno. Queda patente que tiene un puñado de vacas muy buenas. Pero si tiene que echar más de ocho, toca rellenar con reses de un nivel claramente inferior. Rematan sí, pero el fondo... No todas lo tienen. En su descarga, que las fechas no son buenas. Hacer un concurso así en solitario en Marzo tiene mucho mérito. Se les metieron diecinueve anillas, que son tres más que cuando en 2014, había hecho en solitario Ozcoz el concurso de Castellón, teniendo que echar doce, en vez de once. Un Ozcoz que, por aquel entonces, ya estaba en el descenso del ciclo. La memoria para acordarse de cosas así, ayuda a ver las cosas con mesura. 


Aspectos a comentar hubo unos cuántos. Que los Henares han pillado premio en el segundo concurso desde su vuelta. Que Jaume no se pudo despedir como quiso, quedándose fuera de combate a las primeras de cambio. Que Morella y Roberto escucharon sonido de viento con su segunda vaca, enderezándolo al final pudiendo con la que ya no lleva nube. La anilla de Borja, el joven de Navajas que quiere hacerse hueco en un futuro. La actuación de "Chipu" y Julián, que con más de cuarenta ambos, tienen aún raza para enterrar a la mayoría de los que, por edad, podrían ser hijos suyos. Quizá no estén para determinadas vacas, pero de la misma manera, que no lo están la gran mayoría de los habituales. Merecen hacer concursos esta temporada. 




Y capítulo a parte, lo que hicieron Mario y "Kimera". Por delante, lo que pocos han dicho. Sea Mario o sea quien sea, si no se puede ni andar, no se puede salir a un concurso. Porque eso va en perjuicio del que paga una entrada. Se entiende que sería para fortalecer su vínculo como pareja, pero ni por esas. Si prueba y ve que no puede, pase. Si ya sabe que no puede, no debe salir. O se busca compañero su pareja o declinan salir. No dio buena imagen. Pero por contra, volveremos a la mesura, para contradecir a los que afilan sus cuchillos contra Mario. Porque es una decisión incorrecta, sí. Una más... Pero no hay que olvidarse, que si hay un recortador que mira por el bien del espectáculo y que tiene un compromiso máximo, es él. Por eso no se le puede acusar de cosas que no son ciertas.

"Kimera" metió cuatro anillas de mérito, para pasar a la final estando solo. Varias anillas muy cerca de tablas y sin mirar al pitón. Todo hubiera sido de menos compromiso, cogiendo a la vaca bien y dejándola venir en vez de tirarse a cuchillo. Embroques más alejados de tablas, que son asumibles con sus facultades. Sin poner al de siempre como ejemplo, se puede poner a "Chencho" en el Pilar. Que la cogió perfecta dejándosela venir. Por cierto, ánimo para el riclano que se va a perder, con toda seguridad, la temporada por una lesión de rodilla.

Aún con todo, gesta por, estando solo, pasar a la final. Tuvo ayudas, también sea dicho, en alguna colocación y en quites. No se debería haber consentido. Si cosas así, en su día se les ha criticado a otros, ahora a ellos también. Ahora bien, las colocaciones por personas ajenas a la pareja, se dieron durante casi todo el concurso. Así pues, tirón de orejas a quien no lo atajó. No se puede consentir. Y habrá que recriminar tanto a compañeros, como a esos pesadicos que, sin ser participantes, creen que pueden hacerlo.

Ya en la final, el último recorte fue el que cogió bien a la vaca y tuvo la anilla en su mano. Si la mete se hubiera coronado. Pero, igual que la en Zaragoza 2017 le salió cara para proclamarse Campeón Nacional, aquí salió cruz. La final dejó las ganas de una cosa. Ver a Mario contra "Rastrerilla". Apetece muchísimo que llegue ese duelo.

Las tres últimas vacas no cambiaron nada, y quedaron como vencedores, en una final a cero (que habrá que ver si es soportable que se sucedan finales a cero), Morella y Roberto. Segundos los Henares y terceros Mario y "Kimera". Así fue la entrega de trofeos, porque igual que en Fitero, se desempató el segundo puesto, por los tiempos de la ronda. Eso es una novedad. Si se va a cambiar, que se diga. Y si luego económicamente se va a desdecir la entrega de trofeos, que no se engañe al público. Es decir, pónganse las pilas para un nuevo reglamento. El plazo deberá expirar antes del próximo concurso. Pero que se planteen cosas coherentes. Que no haya que arreglarlas a posteriori, por haber metido la pata. Y que no se les olvide, que las reglas del fútbol no se consultan a los futbolistas en activo. Es decir, no solo tienen que tener voz y voto los recortadores actuales que, al fin y al cabo, están de paso. Por ejemplo, sobre todo lo que concierna al formato por eliminación, la máxima voz autorizada, debería ser Don Manuel Pérez, que para eso es idea suya.

Si bien es cierto que el circuito no está bien. Siempre hay algo a lo que agarrarse y al final se sale a flote. Una competición con tanta verdad y crudeza, sigue manteniendo su espacio en el festejo popular. Aquí no vale que al público le digan que lo que está viendo es muy bueno. O recortan o no recortan, o meten anillas o no las meten. Y como el que va a ver anillas suele entender, el espectáculo es totalmente puro.

PD: cuando se suspende un concurso, por las causas que sea, si los recortadores han acudido al mismo, se les debe dar la subvención. No sea cosa que se olviden casos sucedidos en el pasado.

miércoles, 14 de noviembre de 2018

UNA NUBE, UN MICRÓFONO, UN RECORTADOR

Según acabaron los tres minutos de la última vaca de la final, se desató la tormenta. Como toda tormenta, nacía de una nube. Mario acababa de perder el Campeonato Nacional y en el micrófono de Aragón TV, soltó todo lo que pensaba. No hubo filtro. Por delante, se aplaude. Se aplaude el decir lo que se piensa. En un tiempo en que existe una dictadura de lo políticamente correcto, quien dice lo que piensa sin cortarse, es digno de alabar.


14 de Octubre, Zaragoza.
Habló primero sobre la vaca de la final, pasando luego a opinar en general sobre Marcén. Por partes. Se quejó, con vehemencia, de que su vaca de la final llevaba una nube en el ojo derecho. Dijo que al ganadero se le había advertido de ello dos semanas antes en Ágreda. Se le indicó que, en esas condiciones, no la llevara a Zaragoza e hizo caso omiso.

Veamos. Como siempre, para empezar, los recortadores, a por uvas. A echarse las manos a la cabeza cuando no hay remedio. En vez de molestarse antes, para que no pasen estas cosas, la luna de Valencia es la residencia. Si se vio que la vaca estaba así en Ágreda y se ve que se anuncia para la final de Zaragoza, se le hace saber a la organización que esa vaca no es apta para salir. (Por cierto, no era la primera vez que se anunciaban las vacas de la final del concurso, como se publicó en algún medio. De hecho, antes se publicaban las de la final y las de la ronda, cosa que este año no sucedió). Se va a la finca, se comprueba si es verdad o no y asunto zanjado. Si lleva nube, no va, si no la lleva, puede ir. Pero aún más, estando como sobrera (única para la ronda y para la final), la Nº 179 "Revoltosa", se sube a los corrales y se mira cómo está. Si hay nube, se echa la sobrera. 

La de Marcén vino a tener el comportamiento que suele tener. Nube o no, la vaca suele irse, no se deja colocar, se cruza mucho y va hasta arriba. Eso hizo. Mario tuvo un par de opciones de anillar y después ya no llegaron a encontrarse en el embroque. Salvo en un solo cite, en el que se podría interpretar que hizo un extraño, no se apreciaron problemas de visión en la res.

Y llegó la réplica de Jesús Marcén cuando Isabel Sauco se acercaba a él con el micro, por quinta vez en el concurso, (sí, quinta) y le pedía su opinión sobre la queja del turiasonense. Él dijo que quizá la vaca se lo había hecho en alguno de los primeros remates en los burladeros. Y para respaldar esa teoría, dijo que esa misma mañana la habían estado afeitando y no le había notado nada. 


30 de Septiembre, Ágreda.
Chocan unas cuántas cosas. La primera es que esa misma mañana se afeitara una vaca que, durante toda la temporada, ha estado saliendo a los concursos, la mayoría de ellos en comunidades autónomas donde el reglamento exige que tengan que ir despuntadas. Aunque cierto es que las vacas por desgaste y crecimiento de los pitones, necesitan ser despuntadas regularmente. La casualidad quiso, que le tocara para el Pilar. La segunda es que, si en Ágreda se le advirtió de tal cosa y en Zaragoza volvía a tener una nube, o es una nube intermitente, o esa mañana al ir a afeitarla, la llevaba. Y la tercera es que se diga que una nube aparece por un golpe en un burladero. 

El habitual espectador de las retransmisiones de Aragón TV, lleva más de una década viendo concursos. Y ese espectador fiel, entendido en anillas, no está acostumbrado a que le quieran engañar. Cuando se le intenta engañar, se da cuenta. Máximo respeto por el que está al otro lado de la pantalla, no se puede insultar su inteligencia.

La vaca, como se pudo comprobar, en Zaragoza, llevaba una nube en el ojo derecho. Si la vaca ya la tenía en Ágreda, pues la cosa está muy clara. Se llevó pese a ello. Que cada cuál piense lo que quiera, con los datos aportados y basándose en la credibilidad de cada cual.

La entrevista a Mario no quedó ahí. De lo propio del concurso, pasó a hablar del circuito en general. Rayos y truenos. Habló de que Marcén en los concursos impone lo que él quiere hacer, quiere mandar. Lleva determinadas vacas con el afán de que no se le metan anillas, que no tienen pitones apropiados. Vino a contar cómo quiere Marcén que se hagan las cosas como él diga en las anillas y no hace caso de indicación alguna. Dijo que en los concursos deben mandar los recortadores que son los que se juegan la vida (cuán rimbombante es lo de jugarse la vida...). Cierto es, que después, con gran deportividad, se deshizo en elogios con Morella y Roberto y los felicitó por la victoria y por la temporada. En la réplica, Jesús Marcén decía que él buscaba que saliera contento el que paga la entrada. 


Hasta ahí, lo objetivo. Lo que pasó y lo que se dijo. Y ahora el análisis. Por delante, se tiene clara una cosa. El micro retrata. Y en este caso, retrató aún más.  Los gestos y expresiones dejan claro quién es quién. Cualquier persona que siga el mundo de las anillas, que sea inteligente y que no sea un hooligan, lo vería muy claro. Cinco entrevistas contra dos. (Que sí, cinco, para alabarse sus vacas, diciendo muchas veces lo mismo que en el puesto de comentaristas, a excepción de las que estuvieron mal, claro). A Mario le hace daño la primera entrevista, después de la vaca de la ronda. En el subidón de adrenalina dijo, tras contar todo lo que había luchado para recuperarse en tiempo récord, que su intención era "dejarse matar". Y claro, eso no se vio refrendado en la final. No se "dejó matar". Y ya se entiende que era figuradamente. Aunque ojalá llegue el día en que en esta sociedad se use el lenguaje con medida, y no se diga más de lo que se ajusta a la realidad. 

La segunda entrevista, con un fondo para analizar, claramente falló porque no era el momento, ni la manera, ni la expresión corporal fue la adecuada. Si dice lo mismo, sin enfado y con otra actitud, pues queda mucho mejor. ¿Cómo quedó? Como alguien que tenía una pataleta por haber perdido. ¿Es exactamente así? No. Ni se picó tanto como creen y jalean sus detractores, ni tan poco como cree el propio Mario. Fue más un enfado con lo sucedido, que no saber encajar la derrota, aunque hubiera parte de ello también. Si dice lo mismo, después de haber metido una anilla y ser campeón, lo borda. Pero eso no sucedió.

Conociendo su personalidad de salvaje ganador, se sabe que el pronto de Mario no es bueno, ni para él, ni para lo que lo rodee en ese momento. Él es así. Cosa que solamente lo explica, no lo justifica. Su imagen, perjudicada, y van varias veces ya. Es el mejor en la arena, pero con ya la treintena, sigue sin saber lidiar fuera de ella. Con ello, se perdió el fondo de su mensaje, en el que lleva razón. Y ya no es solo que lleve razón en el fondo, si no que lo piensan así muchos recortadores. Ahora bien, mojarse por el bien de las anillas, muy pocos lo hacen, se lo callan. Quien tenga memoria, recordará que, de lo que se queja Mario, no es nuevo. Pitones derechos poco apropiados y vacas que humillan para que no se les metan anillas, vienen a la cabeza.

Desde estas líneas, siempre se preferirá que se diga lo que se piense, aunque luego haya que criticarlo, a callar y no decir lo que se piensa, por falta de valor. 

Para el futuro, bien simple. O hay común acuerdo o, quien quiere imponerse, si es a costa de los demás, se puede quedar a un lado, aunque a día de hoy sea el mejor. Nadie es imprescindible. Si todos los demás ganaderos ponen de su parte, por el bien del espectáculo, aceptan igualar lotes y no ponen problemas, quien no lo haga, no estará mirando por el bien del que paga. Villafranca del Cid y Ágreda son ejemplos de que otros cedieron. Ambos concursos se vieron perjudicados.

Y mandar en las anillas, pues que no mande ni un ganadero, ni los recortadores, ni una empresa. Que se pongan de acuerdo entre todos y sea por el bien del aficionado. Aunque si toca elegir, siempre se preferirá un colectivo con pluralidad, que las dictaduras. En estas últimas, se controlan los medios y no hay libertad de expresión.

PD: Isabel Sauco estuvo cumbre. Grande.

miércoles, 7 de noviembre de 2018

TRIGÉSIMO SÉPTIMO

El de 2018 ha sido el trigésimo séptimo Campeonato Nacional. Mucha miga ha tenido en el previo, en el durante y en el post. Era una edición que se preveía con muchos cambios, sin ser tantos como se pretendía, a posteriori. Se cambiaba el formato ganadero. Se pasaba de las mejores vacas de la temporada (que ya sabe todo el mundo que no estaban porque había un hierro que no quería ir con lo que se le ofrecía), a una sola ganadería. Se quiso que fuera con formato tradicional y tuvieron que usar la lógica y mantener el formato por eliminación. La presentación y puesta en escena, no cambió. Niños y banderas. Es decir, con respecto a lo que hacía Toropasión, solo cambiaba el hierro de las reses. Ah, y el precio de la entrada, que subía un 16%. De 12 a 14 euros.

En la rueda de prensa de presentación, se dijo que se iba a contar únicamente con vacas de Marcén y formato tradicional. Error. Bien es cierto que, en aquel momento, los colaboradores habían sido Arruga y Tacheli, hasta muy poco antes. Se tiraron del barco. Antiformatistas recalcitrantes, querían formato tradicional. Parece, básicamente, porque huele a Toropasión. Pararse a pensar si es bueno para el festejo o si Zaragoza necesita el formato por eliminación, no se contempla. Haciéndose fuertes en que decían tener la sartén de Zaragoza por el mango, las parejas recibieron presiones durante la temporada. En caso de que no acudieran a sus concursos, para ir a otros, en la misma fecha, no saldrían más con ellos. Al final, como ya se contó aquí, la sangre no llegó al río. Hete aquí, que el destino es caprichoso y quienes no estuvieron en Zaragoza, por propia voluntad, fueron ellos. Como nota aclaratoria, cabe decir, que en este párrafo, hay un porcentaje de opiniones mínimo. Se cuentan hechos que han sucedido.

Lo pretendido no podía ser. Era un absurdo. Nadie inteligente podía argumentar que lo mejor para Zaragoza era el formato tradicional. Un artículo publicado aquí, previo al Pilar, terminaba así: "Si el único pero que se le podría poner al formato por eliminación (y está cogido con pinzas) es que deja parejas fuera… ¿Por qué no hacerlo con doce parejas y que tres pasen a la final, para un total de quince vacas? Jaque, mate." Pues no se fue mucho de esta idea propuesta... Lo visto, en la mañana del día 14 de Octubre, venía a dar la razón a lo escrito entonces.

Al final, 11 parejas y 3 a la final. Día 14, 14 euros, pues 14 vacas. Por méritos, faltaban Diago y Chus. Diago, como pasó a ser colaborador con la organización, decidió no participar, en gesto que le honra, y Chus con él. Una pena. Lo merecían y eran pareja candidata a estar en la final. Chus estuvo repartiendo las anillas a los que son sus compañeros. Sombrerazo para él. Habla muy bien de él como persona. Esa hubiera sido la duodécima. Por méritos contraídos durante la temporada, unas cuántas sobraban. Es que hacen muchos concursos... Sí, porque no hay más recortadores y no queda más remedio que llamarlos. Es que dan la cara... Pues no, no la dan en muchos concursos. Zaragoza tiene que ser un premio. Y a día de hoy, no hay tantas parejas que merezcan ese premio. De las once, sobraban varias. Y resulta que "Poca" y Jaume, solo haciendo un concurso, tienen más nivel que todas las parejas del circuito, menos dos. Que se lo hagan mirar...

Al ser a 14 vacas, era dos vacas más difícil para Marcén, que si hubiera sido a 12. Perogrullo dixit. Y si ya se decía que no tenía 12 vacas para Zaragoza, pues 14, menos. En la ronda, tres se quisieron ir (47, 171 y 315). Y en la final una (313). En la ronda, siete vacas con una dificultad al recorte, por debajo de lo que requiere La Misericordia (282, 76, 47, 171, 315, 38 y 17). Dos con pitones derechos poco propicios (17 y 46). Bombones, varios (282, 76, 315, 38 y 17).

Demos todo masticadico, para que, quien muestre interés en comprender lo que se dice, lo tenga más fácil. Marcén es el número uno actual. A doce vacas, le pega un meneo a cualquiera. Pero Zaragoza, es Zaragoza. Respondamos a unas cuántas preguntas. ¿Es quien más cerca está de poder hacer en solitario Zaragoza? Sí. ¿Tiene para hacer Zaragoza él solo? No, como quedó demostrado. ¿Pareció estar igualada la ronda? Sí. ¿Lo estuvo realmente? No. ¿Hizo un buen concurso? Sí. ¿Fue el mejor concurso posible para Zaragoza? No. ¿Fue bastante mejor que las últimas ediciones del Campeonato Nacional? Sí, de largo. Desde 2014, la mejor edición. ¿Hubiera sido bastante mejor el concurso con vacas de diferentes ganaderías? Sí, obviamente. ¿Hubiera quedado mejor Marcén compitiendo contra las mejores vacas de la temporada de otras ganaderías? Sí, claro, además probablemente, les hubiera pasado por encima. ¿Está el momento actual para hacer un "todos contra Marcén" como se hizo en los años que Ozcoz llevaba medio concurso? Sí, tal cual.

Hasta el año pasado, completaban el Campeonato Nacional, vacas que no tenían el nivel mínimo para la cita. Pero es que no había más. Unos años el problema era que no se quería hacer una mañana de vaquillas, otros que tenía que llevar el mismo número de vacas que Ozcoz. Como con Marcén no se podía contar, se completaba el hueco que merecían las vacas de la "J" con las que se podía. Este año, también hubo relleno. Bastantes vacas sin el nivel de La Misericordia. Otras, muy justas. Que no son malas vacas, ni mucho menos, pero Zaragoza es más que eso. La diferencia radica en que, hasta el año pasado, se quería contar con todas las mejores vacas. Sí, con todas, porque a Marcén se le llamaba. Y este año no se quiso. Se fue a por una única ganadería. Se dejó fuera a bastantes vacas que merecían estar en al cita. Como, que se sepa, ni Ozcoz, ni Eulogio, ni Maylín, ni Pedro Domínguez, ni Germán Vidal tienen hooligans, nadie ha montado ningún pollo cibernético. Hasta ahora, las campañas contra lo que se hacía en las anillas del Pilar vía internet, eran dignas de análisis sociológico. Maneras de entender la afición. 

El Campeonato Nacional, ha sido el único concurso de la feria que no ha sufrido un descenso ostensible de público. El único que se ha mantenido en las cifras de años anteriores. ¿Por qué? Pues porque el público de las anillas, es el más aficionado que hay. Al final, el aficionado es fiel. El público ocasional, no. En los demás, la subida de las entradas ha hecho perder varios miles de espectadores por festejo. En las anillas, aún con subida, los mismos. Vienen a ser unos seis mil, que es casi 2/3. Y se reconoce, el interés de ver a Marcén en Zaragoza, también ayudó a que no se desangrara la taquilla.

Vaca por vaca, así fue la cosa:

- Nº 282: es brava, pero cándida. Fue un bombón.
- Nº 234: también es brava. Su dificultad es que, al faltarle un tranco en el embroque y humillar, hay que quedarse mucho y luego aprieta para dentro. Cumplió sin tener batalla.
- Nº 130: es de las mejores de la casa, pero le costó centrarse. Brava y con chispa. Hasta el final después de rueda. Una gran vaca, aunque estuvo por debajo de lo que es, con solo dos minutos de guerra.
- Nº 76: lejos del nivel que pide Zaragoza. Repetidora y poco más. Muy fácil.
- Nº 47: se quiso ir y en palabras de Roberto Constanza, se rajó. Se quedó corta, faltándole un par de trancos en el embroque.
- Nº 171: se lidió mal, sí, pero la vaca pegó un petardo. Pasaron ambas cosas. Se quiso ir y no quiso pelea. Y eso que la pareja no le apretó por detrás. Esta misma res en 2014 ya se quiso ir en Ricla, llegando a intentar saltar al callejón. No es la primera vez que hacía lo que hizo.
- Nº 315: también se quiso ir. Y esta mejor lidiada. Aún así, se quiso ir. Muy fácil al recorte. 
- Nº 206: una de las mejores de la mañana. Brava de verdad. Siempre hasta el final con todo. Pedazo de vaca.



- Nº 38: vaca que cumplió. Buen detalle saltando al callejón, pero muy noble al recorte. 
- Nº 264: le ha pillado ya mayor Zaragoza. Le falta poder. De haberla recortado más, se le hubiera hecho cuesta arriba. Aún así, la vaca cumplió y estuvo bien.
- Nº 17: con pitón inadecuado, fue un bombón. Muy sencilla al recorte. Lejos del nivel de Zaragoza.

En la final, la película cambió.

- Nº 3: palabras mayores. Es una vaca de quitarse el sombrero. Lo tiene todo. No es imposible, también sea dicho. Una vaca espectacular. Seria, dura, entra fuerte al recorte, no hace caso al quite y se tira a matar.



- Nº 46: estuvo a un nivel altísimo. Su pitón derecho no es propicio. Pero con el comportamiento que tiene, se acepta que salga a los concursos, porque hace disfrutar a los aficionados. Su movilidad la hace más complicada aún.
- Nº 313: muy complicada. Se quiso ir, algo que siempre ha hecho. Se cruza mucho y se va hasta arriba. La vaca llevaba una nube en el ojo. 

Aplaudidas bastantes y protestadas algunas. Aplausos forzados a varias, de esos sectores que, hasta el año pasado, a la mínima silbaban a las vacas. Las ovaciones cerradas, que las hubo con todo merecimiento, fueron las que salieron de los aficionados a las anillas. De esos que son sensatos, a los que no les duelen prendas en aplaudir una vaca sensacional, sea de quien sea. Como siempre, que cada cuál se exprese como quiera, que para eso paga su entrada. Faltaría más.

Y el balance general, es el ya dicho. Un buen concurso a nivel ganadero. Y decir eso, haciendo el Campeonato Nacional, es un gran elogio. Pero lejos está de ser algo maravilloso. Se vio beneficiado Marcén, porque el nivel actual de las parejas, es el que es. Pero de igual manera, se ven beneficiados los demás hierros durante el año. Hay lo que hay. Las vacas parecen mucho mejores en la actualidad, porque no se les planta cara. Se recuerda, una vez más, que para que la crítica tenga credibilidad, se habrá de decir lo bueno y lo malo. Porque si no se dice lo que está mal, no tiene credibilidad decir que las vacas buenas, lo son. Como aquí se ha dicho con un puñado de ellas. 



En cuanto a los de pantalón blanco, el resumen se hace rápido. Solo dos parejas estuvieron por encima de su vaca en la ronda. Las dos de siempre. Además de ellas, las ganas de Ander y Joanes, la voluntad de Ezquerro y Elvira y tres chispazos de Héctor. En la final, los navarros empataron con su vaca y las otras dos parejas, perdieron. Ahora sí, con un alto nivel de dificultad de las tres. Tres grandes vacas.

Morella y Roberto pasaron a la final a base de grandes recortes sueltos, con mucha ventaja y mucha carrera, para que así la vaca embistiera. Cuairán y Mario, metieron anillas al alcance de muy pocos, a un pitón que no debía salir en Zaragoza. 



En la final, Cuairán y Mario lo intentaron el primer minuto y se perdieron en el final. Había una nube que tapó el sol. Falló el final de la lidia y la cabeza turiasonense estaba en otra guerra ya. 




Por su parte, Morella y Roberto hicieron que esta edición del Campeonato Nacional, sea recordada. Lo que se quedará guardado en la memoria será la anilla colosal de Roberto. Esa anilla en el final de la actuación, que puso a la plaza en pié. Pero si eso fue sensacional, no le anduvo a la zaga el primer recorte embrocando cerca de los medios. Para tirar ahí, hay que tenerlos muy grandes. Y no quedó ahí la cosa, porque Morella estuvo perfecto, dándole un segundo a la vaca. Lo que nadie le había podido hacer en toda la temporada. Ese giro en los riñones, a la de Marcén le dolió. Un par de recortes más, con "Rastrerilla" hasta el final con todo. Se acababa el tiempo. Roberto metió la anilla de la temporada queriéndoselo comer su oponente hasta la tronera. Ganaban con todas las de la ley. Grandísima actuación de los tres.



El formato da más gloria a una victoria. Gloria para dos navarros que se echaban el circuito de las anillas a sus espaldas, tras la lesión de Mario. Morella es Campeón Nacional por segunda vez, mientras que Roberto, lo es por primera, consiguiendo algo histórico. Padre e hijo Campeones Nacionales. De manos de Don Eugenio Constanza, su padre, recibió el trofeo. Roberto merecía, por su categoría como recortador, el triunfo en Zaragoza hace tiempo. Por unas razones u otras, hasta ahora, no lo había conseguido. Se hace justicia. Uno de los títulos con más verdad de los últimos tiempos. Hay que quitarse el sombrero con los navarros.


 
 

Este fue el trigésimo séptimo Campeonato Nacional. Con cintas muy cortas en las anillas, pero bueno. Gracias al formato, todo fue mejor. Los colaboradores accedieron al formato, las parejas lo pidieron y la ganadería pudo echar sus mejores vacas. Igual que se les criticó cuando se opusieron al formato todos ellos y le hicieron daño a las anillas, ahora se les aplaude por actuar con coherencia y por el bien de las anillas. Así sí. Ojalá ya se destierre, de una vez por todas, el debate de formato sí o no en Zaragoza. Tiene que ser así porque es mejor para todos. El que no lo vea, o tiene la mente muy cerrada o mala intención.

Quedará para otro artículo la polémica. La próxima entrega: "Una nube, un micrófono, un recortador".



sábado, 6 de octubre de 2018

TRÍO DE REINAS


Llevaba tiempo pendiente escribir sobre vacas que lo merecen. Vacas que se recordarán por lo que fueron. Largas carreras que hicieron que se las siguiera. Las tres están muertas ya. Ley de vida, ha sido con edad avanzada cuando han muerto. Las tres hicieron historia en las anillas. Cada una de manera diferente. Carreras distintas para tres vacas muy distintas. Tres reinas en sus casas. 

Ya hace tiempo que moría la Nº 99 "Morenita" de Hermanos Marcén. La mejor vaca de la casa para las anillas, a día de hoy. Quizá sea superada en un futuro cercano, pero hasta ahora, es ella la reina. Nominada entre las mejores en ocho temporadas. Y eso que hacía pocos concursos. Nunca hizo más de tres concursos en la misma temporada. Un pena verla menos de lo que merecía. Además, estuvo en Zaragoza muchas menos veces de las que merecía. Era vaca para hacer más concursos. Ya no es que tuviera menos citas su hierro, es que no era incluida en todas los concursos de la "J". 



En 2011 era una de las seleccionadas para ir al Campeonato Nacional, como una de las mejores del año, pero no fue. Ya no pisó más La Misericordia. Vaca encastada. Dura, complicada. Brava y seria. Se fue de los concursos con la sensación de que nunca se la llegó a ver del todo. Le faltó batalla. En los sorteos esquivó a determinados recortadores. De haber hecho más salidas y acabar sus temporadas en Zaragoza, tenía potencial para haber sido la Mejor Vaca de la temporada. Una vaca de quitarse el sombrero, que ha sido una de las mejores de lo que va de siglo.


Hace poco, con veinte años, una de las debilidades de quien escribe, moría. La Nº 137 "Bailarina", de Hermanos Ganuza, nacida en casa de Juan José Laparte. El prototipo de Casta Navarra. En hechuras y en comportamiento. Vaca lista. Y brava. Porque cuando se podía pensar que era más lista que brava, llegó a Valencia y abrió plaza en una batalla campal. No hizo ni un feo, sacó corazón y se mostró brava como ella sola. Hasta con el último aliento que le quedaba, quería embestir. No la dejaron vivir. Pero, como lo que aquí ocupa es el circuito de los Concursos de Recortadores, hay que repasar lo que hizo en ellos. Y ahí, pese a no hacer muchos, fue una vaca esperada por los aficionados y temida por los recortadores. Unas cuántas veces se fue sin tocar.

Apareció en el mundo de las anillas en 2002, en el que fuera el primer Concurso de Recortadores con vacas de Casta Navarra. En la Plaza de Toros de Alagón dejó un detallazo a sus cuatro años. Después de hacer como si nada en tablas dos veces, a la tercera se tiró detrás de Alberto Lorente. Vaca lista para las anillas. Pronto empezó a cruzarse. Hizo concursazos. En especial los de Pina de Ebro 2004 y 2005. Contra David Ramírez "El Peque" y Julián Gómez Carpio en 2004 y contra José María Navarro "Chipu" y Juan José Martínez "Majete" en 2005, que no pudieron con ella a quiebros. También en Peralta tuvo buenas actuaciones. 



Llegó 2006 y ya fue nominada en la primera temporada que hubo. Ahí ya salió a nombre de Hermanos Ganuza, que la había adquirido. Gran concurso el que hizo en Estella, poniendo orden. En 2007 no salió y en 2008 estuvo en Estella y Aóiz. No tuvo guerra. 


En 2009 hizo dos concursos y se ganó su inclusión en las doce mejores. En 2010 un concurso y otro en 2012. Su último lo iba a hacer pisando la plaza más importante de Navarra. Se merecía pisar la arena pamplonica. Estuvo lista y se supo defender. Manolo y Cuairán no pudieron con ella. Siguió haciendo capeas, pero ya no haría más concursos.

Una vaca especial, por lo que era y por lo que significaba. Una vaca "patillas" total. Lástima que no hiciera más anillas. Era de las que hacía pensar. De las que plantea problemas para lidiarla. Ahora escasean, de hecho, hasta están mal vistas. Sin embargo, esta "Bailarina", tendría sitio en los concursos, siempre. Una vaca para recordarla.


Y hace pocas fechas, también se iba la Nº 09 "Divina" de Enrique Domínguez. En 2007 debutaba en Pamplona y aquel día se llevó el premio. Si una palabra definía a la vaca era: brava. En aquel concurso era cándida aún. Pero llevaba una sangre que tantas alegrías ha dado a los aficionados. Las cero y las nueve, formaron un lote de vacas de un gran nivel. Ella acabó siendo la que mejor carrera hizo en las anillas.


Cuando en 2011, cambió el formato ganadero en el Campeonato Nacional, entró "Divina". Seis años seguidos estuvo en Zaragoza. Era una delicia verla galopar a los cites. Semejante vaca cruzándose la plaza era un deleite. Pese a que era fácil al recorte, no se le metieron nunca muchas anillas. Con muchos años, seguía galopando. 



Cinco veces nominada entre las doce mejores. Podría haber sido alguna más, si hubiera hecho más salidas. Porque ese fue su pero, que cuando salía a los concursos, daba la sensación de que con más rodaje, la vaca hubiera lucido más. Aún así, la vaca se ganó ser recordada. Que una vaca con tanta edad se arranque de tan lejos, solo está al alcance de vacas muy bravas. "Divina", lo era.

Tres reinas de sus casas. Para sacar pecho sus propietarios. En esta web, muy pocas son las elegidas que han tenido artículos. Estas tres lo merecen también. Los aficionados, las recordarán. La maravilla del ganado corrido. En las anillas, los protagonistas, durante toda su vida, son los animales. Es algo que no sucede en los festejos donde se usan animales limpios. Un tesoro.

lunes, 10 de septiembre de 2018

PENSANDO EN EL PILAR


Un viaje en furgoneta, camino a Santoña, famoso por sus anchoas, da para darle vueltas a muchas cosas. Entre ellas, cómo no, el Pilar. La de 2018 es la primera feria, desde 2008, sin Toropasión. Nueve ferias, nueve. Obviamente, va a ser una feria diferente. Es de suponer que habrá cambios. Es normal. Pero bueno, ese es tema para otras secciones de la web. En lo que al Diario de las Anillas atañe, hay que hablar del Campeonato Nacional. El concurso de los concursos, el que corona a una pareja para toda una temporada. La cita que todos quieren ganar. La responsabilidad en su organización es máxima. El público que va a la cita, es el más entendido de toda la feria.

En 2009, entraron los riojanos y mantuvieron lo que había. Doce parejas y vacas de “Marcoz”. Aquello duró dos temporadas. En 2011, cambió el formato ganadero. Se buscó llevar a las mejores vacas posibles. Seis de Ozcoz y seis de seis. Por aquel entonces, el hierro de la estrella mandaba en las anillas. En 2012, un giro más y se instaura en Zaragoza el formato por eliminación. El formato que hace más campeones a los campeones y que es más justo que el tradicional. Así hasta 2017. La ausencia notable, en las últimas ediciones, era la de Marcén.

En 2018, la organización va a ser la propia empresa. Cambia el modelo anterior. Zúñiga, Fontecha y Mena, según han dicho a los medios, serán los propios organizadores, contando con la colaboración de Arruga y Tacheli. No hay organización de los festejos populares, por parte de otra empresa. Cuál será el grado de colaboración e implicación de Arruga y Tacheli, la empresa y ellos mismos sabrán. Así pues, dos leyendas de las anillas, colaborarán. Curiosamente, el peaje de Alagón coincide con este párrafo.

Dicho esto, uno se pone a pensar en qué podrá pasar con el Campeonato Nacional. Hace años que quien escribe sabe lo poco que se puede creer de las habladurías y alcahueteos varios. Incluso de las palabras de según quién, porque juegan al despiste o cambian de dirección más que una veleta. Este mundillo es así. Como con algunos círculos ya no se tiene contacto, se anda un poco descolocado. Tampoco se pasa pena por ello.

El pensamiento va en dos direcciones. Formato y vacas. En ambos casos, se tiene claro qué es lo mejor para Zaragoza. Formato por eliminación y las mejores vacas de la temporada. Se puede argumentar por qué es lo mejor, y por qué son peores otras opciones. Ahí va. Y ya es casualidad que esto se escribe en el preciso momento de que a la derecha queda la finca de Julio Fontecha y un poco más adelante, a la izquierda, la de Toropasión.

El formato por eliminación es el más justo de los que se conocen, y son factibles. A dos rondas, influye menos la suerte. Se es campeón nacional con más verdad. Ese formato se recuerda, una vez más, que, aunque lo haya llevado a las plazas Toropasión, es idea de Manolo Pérez. Sí, el que fue última pareja de “Tacheli”. Ese formato, hace que tengan cabida vacas de diferentes dificultades, sin crear desigualdades. Tras siete temporadas, aún está por llegar un argumento coherente en contra de este formato. Con este formato, salen nueve parejas. Papanatismos aparte, con nueve, ya va bien servido el concurso. Meter más, puede ser relleno innecesario. Ahora bien, al final, se dará solución para ello.


En cuanto a vacas, parece que volverá Marcén, que falta le hace al Campeonato Nacional. Ahora bien. ¿Solo Marcén? No sería justo. Hay unas cuantas vacas que se merecen estar en Zaragoza y no solo del hierro de la “J”. Veamos. De Eulogio: “Montaña”, “Jardinera”, “Pericola” y “Milana II”. De Ozcoz: “Quitasueños” y “Fugitiva II” seguras, siembran dudas “Campera” y “Escapularia II”, quizá pudiera entrar “Escapularia III”. De Pedro Domínguez: “Linera”. De Germán Vidal: “Pijotera”. De Maylín: “Estornina”. De Arrizu: “Fantasía”. De “La Paloma”: “Norteña”, aunque nunca haya hecho un concurso. Y de Marcén, que es el que más podría aportar, “Rastrerilla”, “Sultana”, “Avispada”, “Comendadora”, “Tanguera” (con pitón derecho poco propicio) y “Loquita” y “Revoltosa”, que son más complicadas que lucidas. Unas se lo han ganado por la temporada, otras por haberlo hecho bien en el último Campeonato Nacional. Lo que se gana en el albero, debe ser sagrado. Y claro, con la lista de vacas que merecen estar en Zaragoza, no puede hacerse el formato tradicional. Las desigualdades serían tremendas. “Rastrerilla” no puede estar en el mismo lote que “Montaña” y “Quitasueños”. Eso lo ve el más tonto. Argumentado queda el por qué del formato por eliminación y de las vacas que deberían pisar La Misericordia.

Toca ahora, argumentar por qué no el formato tradicional, y por qué no debe ponerse un plantel ganadero que no sea, al menos, similar al de las últimas ediciones. Un inciso, recuerdo una vez más a Iván Fandiño, al pasar la furgoneta por la salida de la autopista de Orduña. El formato tradicional, que es perfectamente válido para muchas citas, ya no lo es para Zaragoza. No debe influir tanto la fortuna. No puede ser que gran parte del Campeonato Nacional se decida con las papeletas. Y es que una cosa lleva a la otra, como no hay doce vacas iguales para echar, mejor no hacer el formato tradicional. Tampoco parece que haya doce parejas con el nivel que requiere Zaragoza, papanatismos al margen nuevamente.

Ningún hierro está preparado para hacer en solitario el Pilar. Ozcoz lo podía haber hecho en su día, en sus años dorados, pero de aquello ya hace mucho tiempo. Ahora, a lo mejor se arrepiente de no haberlo hecho. Por aquel entonces se le avisó, pero se emperró en su matrimonio de conveniencia. El que más cerca estaría de hacer el Pilar en solitario es Marcén. Pero no puede igualar en dificultad a 3, 313, 179, 46, con otras ocho. Que si quitara esas cuatro, tiene doce más o menos igualadas para echar en Zaragoza, pues sí. Y quedaría un concurso bastante apañado, pero no del nivel del Pilar. Pero en Zaragoza deben estar las mejores vacas. Que la Nº 3 esté en La Misericordia, debe ser innegociable. Así queda también argumentado el por qué no debe ser otro formato ganadero, al que se venía haciendo. Pero claro, acompañado de formato por eliminación. Porque con las doce mejores vacas, igualado, no estará ni de lejos.

Quedaremos a la espera de ver lo que se anuncia. Como diría Raphael, ¿qué pasará? ¿Qué misterios habrá? Veremos… Justo ahora, a la altura de Bilbao, pues es buen momento para soltar una bilbainada. Si el único pero que se le podría poner al formato por eliminación (y está cogido con pinzas) es que deja parejas fuera… ¿Por qué no hacerlo con doce parejas y que tres pasen a la final, para un total de quince vacas? Jaque, mate.