lunes, 10 de mayo de 2021

UNA DE ENCUESTAS

Con las anillas en coma forzado, como prácticamente todo el mundo taurino, a la espera de que la pandemia se pueda superar, no hay mucho que hacer relacionado con los festejos populares, que pueda resultar interesante. En crisis importante de ánimo taurino, por lo que estamos viviendo y porque se ve venir cómo los tiempos de estrechez van a sacar lo peor que llevan dentro los egoístas. Esos que quieren comer solo ellos o solo los que ellos digan y al precio que ellos digan. Los que van de salvadores altruistas, hacen ponerse en guardia. 

Pequeñas chorradas, como que hace unos días, desde las redes sociales de esta página, se han hecho unas cuantas encuestas, sirven para pensar un rato en las anillas. De los resultados de esas encuestas, quizá no se puedan sacar grandes conclusiones, pero sí que se puede hablar de ello, aunque sea para echar un rato.

La primera encuesta fue preguntar por si en un concurso eran más importantes las vacas o los recortadores. Huelga decir que ambos son imprescindibles. El resultado fue 73% vacas y 27% recortadores en Instagram y 51-8 en Facebook. Vaya dato... Entendiendo que en las redes sociales relacionadas con la Liga de las Anillas, los que interactúan son los aficionados seguidores de las anillas, mientras que el público ocasional, no lo hace, destaca que sea tan abultada la diferencia. Es un dato que debería hacer reflexionar tanto a organizadores como a recortadores. Muchas veces sigue sin quererse ver que hay gente que, a un concurso, va antes a ver el juego de las vacas que lo que hagan los recortadores. Y esa gente quizá vaya mucho menos a los concursos porque están dejando de salir las vacas que quiere ver. Y si cuando van las vacas que les gusta ver, no siempre se les planta batalla y se quedan sin tocar, lo lógico será que cada vez vaya menos a las plazas. Con esa gente que paga o pagaba una entrada, también hay que contar. Si han dejado de pagarla, no están los tiempos como para no querer complacerles e intentar que vuelvan a querer pasar por taquilla.

La segunda preguntaba si se prefería en un concurso vacas del tipo "Rastrerilla" y "Milana II" o del tipo "Avispada" y Montaña". De Perogrullo es decir que las cuatro son vacas muy buenas. Vacas que todo ganadero querría tener en casa. Ahora bien, las dos primeras son muy duras y difíciles y las dos segundas son "fáciles" al recorte. Mientras que las primeras difícilmente aceptan la rueda, las otras dos sí. El resultado fue 47% - 53% en Instagram, mientras en en Facebook, fueron 49-18 los votos. Se deduce que la gente quiere que estén las cuatro vacas. Servidor también. Porque es una delicia ver lo bravas que son "Avispada" y "Montaña" y también apetece ver a dos vacas que piden el carnet como "Rastrerilla" y "Milana II", que encarnan lo que es una vaca con la máxima seriedad. El problema es que 3 y 209 se ven cada vez más arrinconadas y sus presencias en los concursos son contadísimas. Esas vacas además de que suelen "desigualar" los concursos, van ligadas a unos dineros en premios altos. La fórmula para ver a las cuatro en la misma cita, sin que el concurso sea desigualado, se la inventó Don Manuel Pérez.

Tercera encuesta. ¿Te gusta más que una vaca se cruce o que remate? En Instagram los resultados fueron 35% - 65%, mientras que en Facebook 42-17. Gana ampliamente el remate. Si se pudiera pedir, se pediría que hiciera las dos cosas. Claro, la vaca insuperable. Quizá sean más para la capea que para las anillas. Las que se cruzan, pueden tener tendencia a irse de la pelea, a faltarles fijeza y a desarrollar cosas poco lucidas para las anillas actuales. Hace años, por cambiarse una vaca de terrenos no pasaba nada. Eran vacas que usaban la cabeza. También hay que recordar que las parejas de antes, más acostumbradas a lidiar con ese tipo de reses, no les dejaban puertas abiertas. Vacas que, por lo que llevaban dentro, si había pelea, se olvidaban de hacer cosas feas. Ahora, tristemente, ese tipo de vacas se pitarían. Y esas protestas vendrían motivadas en gran parte, por no saber lidiarla la pareja. Aunque no hay que aprovechar este argumento para hacer pasar por vacas listas, a reses que no quieren pelea y se piran descaradamente. En las anillas, cuando una vaca se cruza, al recortador le toca tirar de piernas y de corazón. Ver a una vaca por delante cuando se está a mitad de recorte, hace que el recortador tenga que, si quiere pasar, apretar los dientes y tirar de raza. Del plantel actual, si una vaca se les cruza y, teniendo en cuenta que por facultades todos la pasarían, ¿cuántos le ganan la cara y cuántos se abren en el recorte? Lo segundo deja en evidencia al recortador. No es solo cuestión de ser un portento, es tener valor. Y en este caso toca hacer acto de fé y creer que hay motivos para el optimismo porque el plantel de parejas tiene pinta de ser mejor que el de las últimas temporadas, con la irrupción de los últimos que han llegado al circuito. Chavales jóvenes con raza y con ganas.

Sobre que rematen, todos de acuerdo, se supone. Es la acción más espectacular de las anillas. La que hace que el del tendido se levante. Cada vez rematan más las vacas. Pero no confundir rematar por rematar, alguna vez dos segundos tarde o no en el punto exacto donde ha saltado el recortador, con tirarse arriba queriendo coger. Y dentro de las que quieren coger, el matiz de ir con el hocico, que es sinónimo de entrega total, o ir con la punta del pitón, que es la que lleva más peligro. ¿Remates? Sí, claro. Pero con un por qué y de determinada manera. Y claro, que venga acompañado de tener miga al recorte. Por mucho que remate, si es un carretón al recorte, pues la cosa no es lo mismo. Falta emoción.

La cuarta encuesta preguntaba si el gusto era mayor por el recorte de tabla a tabla o por la rueda de recortes. Instagram con 48% - 52% y Facebook con 22-16. Resultado igualado en el global. Bueno, ambas opciones pueden ser emocionantes. Los recortes de tabla a tabla tienen mucha exposición y compromiso. Pese a que se le puede dar continuidad, es más complicado. Por contra, la rueda, es la ligazón. Una rueda bien compenetrada, con una vaca entregándose brava a los recortes, con buenos embroques y acierto en la consecución de anillas, es vibrante. Los públicos si caen las anillas, siempre que haya chispa en la vaca, van calentándose y jaleando a la pareja. De tabla a tabla, no todos los recortadores se sienten cómodos y los hay que rara vez se atreven a pisar esos terrenos. Para la rueda, lo que hace falta es tener fuelle. Ese aguante tiene poco misterio. Hay que tener buena condición física. Los hay que tienen las condiciones innatas y les cuesta poco esfuerzo estar en una buena forma. Otros, por contra, para llegar a ese nivel, necesitan machacarse. Esto último implica sacrificio. Ser constante y sufrir con entrenamientos que agotan y exprimen en busca de ese tener siempre un punto más. Pese a que son solo tres minutos, son muy duros por intensidad y porque, antes de abrirse la puerta de toriles, la tensión de enfrentarse a un animal de lidia, hace que las pulsaciones comiencen muy altas. Ahora bien, lo que se ve en la arena, no miente. El pantalón blanco es muy transparente. Los que se agotan pronto, no se preparan lo suficiente. Obviamente, se nota una diferencia abismal con los que están fuertes. Cuanto más fuerte se está, si lo permite el valor, más se puede arriesgar.

La quinta encuesta la dejaremos para el final. La sexta venía a decir si se prefiere en un concurso que las vacas estén en puntas o despuntadas. El resultado fue 
66% - 34% en Instagram y 33-15 en Facebook. Otro resultado que da para pensar. Tranquilos los que piensen que se aboga por saltarse el reglamento. Por supuesto que no. En Aragón y la Comunidad Valenciana deben ir despuntadas las reses y no hay más. Es lo que marca la normativa. Aunque a veces cuesta creer el despuntado de algunas reses, si el veterinario las da como aptas, pues aptas serán. En Navarra y La Rioja, las vacas pueden ir en puntas. De hecho se ven íntegras algunas vacas. Lo que pasa que las habituales navarras de los concursos, como para salir en Aragón tienen que ir despuntadas, se quedan así ya y salen en Navarra despuntadas también. Resulta curioso cómo algunas vacas aragonesas, cuando actúan en navarra no presentan las defensas como cuando salen en Aragón. Lícito.
No cabe duda de que una vaca en puntas tiene más verdad que una despuntada. Asusta mucho más. Ningún recortador se negará a salir a una vaca en puntas, obviamente, ya que en Navarra así se las encuentran. Pero lo que está claro es que les dará mucho más respeto. A igualdad de comportamiento, no se quedarán tanto en la cara de una vaca despuntada que una íntegra. Como también tratarán de saltar la valla con más tiempo. La vaca en puntas marca más diferencias entre el valor de los recortadores. 
El resultado indica que al aficionado le gusta más la fiesta íntegra. Seguramente será imposible volver a ver en Aragón las reses en puntas, aunque solo fuera para los concursos (quizá podría hacer excepción el reglamento). Algo que ya lleva más de veinte años, será difícil cambiarlo. Lástima que se aprobara un reglamento que no permite ir a las vacas en puntas. Habrá que creer que fue tema político y no recomendado por gente de dentro del mundillo. Navarra y La Rioja son el ejemplo de que el ganado corrido puede ir en puntas en los festejos. Donde hay afluencia masiva, se embolan y arreglado.

Y vamos por último, con la que fue quinta. Se preguntaba sobre si en un concurso que estuvieran: Nº 3 "Rastrerilla", Nº 130 "Sultana" y Nº 206 "Avispada" de Marcén, Nº 28 "Montaña", Nº 70 "Jardinera" y Nº 209 "Milana II" de Eulogio y Nº 30 "Quitasueños" y Nº 312 "Fugitiva II" de Ozcoz, se prefería que hubiera formato por eliminación o no. El resultado fue 48% - 52% en Instagram y 33-15 en Facebook. El tan trillado tema: formato sí, formato no. Resultados dispares. Igualado en una y con gran ventaja en otra. A nadie se le va a censurar nunca un gusto. El gusto es subjetivo y no tiene por qué estar sustentado en el raciocinio. Pueden entrar en juego la nostalgia, las filias y fobias, el conservadurismo porque sí o cualquier otro sentimiento que escapa a la razón. Es probable que la respuesta sea: me gusta así y ya está. Respetable totalmente, aunque luego se pueda caer en contradicciones chocantes. Obviamente también los habrá que en su fuero interno piensan distinto a lo que luego dicen, porque su fijación contra una empresa no les permite reconocer que les gusta algo de lo que haga. O simplemente los que están en contra, sin llegar a razonar, por hacer campaña de desgaste contra esa misma empresa.
Ahora bien, el análisis objetivo lleva a una conclusión que difícilmente es discutible. Si están esas vacas y ese concurso es sin formato será muy desigualado e injusto, pero si es con formato se podrán igualar los lotes y será más justo. Habrá quienes piensen que la máxima de una competición es que sea todo lo justa posible y que gane el mejor y quienes no les importe que la suerte tenga un protagonismo especial y decida por encima de los méritos de los competidores. Son maneras opuestas de verlo.
Lo cierto es que, muchos años después, pese al mucho ruido, argumentos coherentes razonados, contrarios al formato por eliminación, sigue sin haber.

jueves, 29 de octubre de 2020

ESTORNINA


Este 2020, lo que están pasando los ganaderos de lidia, es lo peor que han tenido que vivir, seguramente, desde la guerra civil. De aquello, ninguno de los actuales se podrá acordar, por lo que es verse ahogados como no se han visto en su vida. En cada casa ganadera, es un drama este año. Máxime si parece que el futuro que viene, no tiene buena pinta. Cada mes que pase, se va a poner la cosa peor. No se ve la salida al final del túnel. Los pocos festejos que se han hecho, bienvenidos son y de agradecer a quienes los han programado, pero para los ganaderos son tiritas intentando parar una hemorragia por la que se desangran. Los ingresos de los ganaderos, la mayor parte, provienen de los festejos en calles y plazas, abiertos al público.

En este año han sido muchas las reses que han ido camino del matadero porque no se pueden mantener. Morirán para que puedan vivir otras. Entre ellas, algunas con nombre. Una de las vacas más bravas que ha salido a los concursos en la última década. "Estornina" ha sido una de las víctimas ilustres de este año maldito. La de Maylín, junto con unas cuantas conocidas de la casa, hizo su último viaje en camión. Las que ya pasaban de cierta edad, que le han dado buenas mañanas al hierro de Luna en La Misericordia, hicieron su último servicio a la ganadería. Dejar sitio para que puedan vivir las jóvenes. El drama que están viviendo los ganaderos, les han llevado a tomar decisiones que, en condiciones normales, ni se les hubieran pasado por la cabeza. 

La primera aparición de "Estornina" en las anillas fue en 2013 en Alagón. En el Memorial Mariano Ruiz Elipe, que hizo Maylín en solitario, hacía su primer concurso la Nº 457, con nueve años ya. En ese concurso fue la destacada del lote. Remató y echó la cara al callejón. Llegó a alcanzar a Imanol Henares, al que le dio una pequeña cornada interna. Ahí demostró que era una vaca con corazón, brava, entregada totalmente, pero falta de rodaje y de picardías. Con nueve años, ya iba tarde para aprender. Y aún así, en lo que le quedaba de carrera, iba suplir esas carencias potenciando hasta el extremo su bravura.

En 2014 solo iba a hacer un concurso. En Pina de Ebro, ante la pareja que iba a arrasar en el circuito a partir de este año y que hacían su cuarto concurso juntos. "Estornina" estuvo bien y cumplió y solo le metieron cuatro anillas Cuairán y Mario. Estuvo mejor que el año anterior y se vio que, en cuanto la dejaban, echaba la cara al callejón detrás del recortador. Seguía lastrada por sus pocas salidas, le costaba coger ritmo. Aún no hacía salidas a puerta cerrada para prepararla. Así es muy difícil que una vaca pueda desarrollar todo lo que lleva dentro. Ella lo llevaba, pero le costaba mucho poder sacarlo, lo que le daba más mérito aún. Acabó su temporada en Zaragoza, ahí es donde hizo su primera gran actuación en las vaquillas. Dejó buenos remates y llamó la atención pese a no tener nombre aún.

La temporada 2015 fue el año de su despegue. Hay que hacer memoria de lo que iba a suceder pocos días antes de la feria. Ozcoz, Cuartero y Murillo, por problemas sanitarios no iban a poder actuar. En su lugar entrarían Benavent, Rafael Alarcón y Maylín. Caprichos del destino, Maylín iba a ser protagonista en una feria en la que no estaba de primeras. Y, ¿cómo lo hizo? Pues en una mañana de vaquillas y con dos vacas para las anillas. Ausentes las de Ozcoz, tocó completar el Campeonato Nacional. Llegó la recomendación de que "Estornina" podía ser una vaca que valiera para la cita. Acabó siendo una de las destacadas de la mañana con una sensacional actuación ante Quique Otero y Dani Norambuena (qué pena que no siguiera en las anillas un recortador de la raza, mentalidad y competitividad del de Alquerías). Gracias a la "maylina" y otras vacas como "Vinatera", las de Domínguez y las de Eulogio, se consiguió sacar adelante una edición enormemente complicada de confeccionar, con muy poco margen de maniobra y escasos días.


Esa actuación le valdría a la de Maylín para meterse entre las doce mejores vacas de la temporada. Pocos días después, estuvo tremenda en las vaquillas y le valió el premio de mejor vaca de la feria. Iba a conseguir algo que nunca antes ninguna vaca había hecho. Ser la mejor vaca de las vaquillas y estar entre las doce mejores de la temporada en las anillas en el mismo año. Dos actuaciones impresionantes. Difícil estar mejor en ambas disciplinas con las características de "Estornina". Se tiró con todo siempre que pudo. Todo corazón. Brava con ganas. Ese corazón hizo que, sin estar anunciada en principio, fuera la mejor vaca de esa feria, una de las destacadas de las anillas, entrara en las doce mejores y empezaran sus años dorados. Cómo es la vida... ¿Qué hubiera pasado si en esa feria no sale "Estornina"?

En 2016, ya con la fama de la temporada anterior, hizo dos concursos. En Ejea, en concurso de Maylín en solitario y sin formato por eliminación, era una de las que no querían las parejas en el sorteo. Morella y Roberto no le metieron ninguna y se fue casi como salió. Con formato por eliminación, dejándola en la final, hubiera lucido, con el espectador saliendo ganando, por poder ver lucir a una vaca buena. Al llegar al Pilar, "Estornina" volvía a tener dos citas importantes. Una con las anillas, otra con las vaquillas. Toropasión decidió hacer el sorteo una semana antes del concurso, por primera vez en la historia. Pero antes de ello, ya se había asignado el orden de actuación de las vacas, así se garantizaba tener un orden apropiado de las reses a lidiar. La fortuna quiso que las dos últimas parejas en actuar, fueran las dos mejores de aquella temporada. La Nº 457 fue agraciada en el sorteo con la mejor pareja. Cuairán y Mario se iban a volver a medir a ella. Pero no eran la pareja de Pina ya, eran una pareja perfectamente engranada. Le metieron diez. Las necesitaban, para partir con ventaja en la final, en caso de empate. El detallazo de la vaca fue el remate que pegó, al comienzo de la actuación, detrás de Mario. Brutal. Con todo lo que le cayó encima, se sobrepuso y aguantó el chaparrón. Les apuró hasta tablas y se dejó el morro. Pese a que le metieron un número alto, se fue aplaudida a corrales.

Cuatro días después, le tocó salir a defender su título en las vaquillas. Le podía haber pesado la paliza del Campeonato Nacional, pero no. Lo dio todo en su salida. Dejó remates espectaculares y un gran detalle, con los mansos ya en la plaza. Con el último aliento que le quedaba, subió al tablao detrás de Raúl Maylín. Algo que no había hecho nunca. Trompicada y torpe, es decir, más valioso aún. El mérito era enorme, porque seguía sin ser lista. Siempre a base de darlo todo, sin dejarse nada y sin ningún tipo de alivio en forma de saber trabajar la capea. Ganaba por brava.
Repitió título. Y también se metía entre las doce mejores vacas de la temporada. Posteriormente, solo una vaca ha conseguido hacer las dos cosas en la misma temporada: "Milana II" de Eulogio Mateo. Aunque "Estornina" es la única que lo ha conseguido dos veces. Con pocas actuaciones, rentabilizó tremendamente sus salidas. Es muy difícil, sin ser lista, poder triunfar en las vaquillas del Pilar, donde sus riñones pagaban el afán de protagonismo de alguna chaqueta. Y en las anillas, más concretamente en el Campeonato Nacional, donde está la máxima exigencia para una vaca delante de dos recortadores de pantalón blanco durante tres minutos. Por eso Zaragoza es Zaragoza para las vacas, porque en ningún otro concurso plantan tanta batalla las parejas.

Pese a sus dos triunfos en Zaragoza, sus salidas eran contadas. Maylín, que no es de arrastrarse por correr porque se lo puede permitir, se mantenía en un número de festejos reducidos. Eso llevaba a que su vaca estrella saliera poco. Una vaca que necesitaba rodaje, no lo tenía. En aquellas temporadas, dejó grandes actuaciones en El Burgo de Ebro y en Milagro. Salidas con cuenta gotas de una botella llena de bravura. Llegó a Zaragoza con las mismas circunstancias en 2017. Le tocaba hacer dos salidas. Anillas y vaquillas. Con trece años, la vaca seguía mejorando. Como dice el refrán, carrera que el galgo no da, en el cuerpo la lleva. El tacógrafo lo tenía con pocos kilómetros recorridos. Prueba de la mejora es que en los primeros cites, saltó al callejón tirándose con todo. Lo hacía por primera vez. Nunca antes había llegado a meterse al callejón. Dejó una gran actuación ante "Kimera" e Ismael. Otra vez lo dio todo. Días después, también iba a estar muy bien en las vaquillas, al mismo nivel o superior de los dos años anteriores en los que se alzó con el premio. Sin embargo, ese año, aún pudiendo ser merecedora, no lo ganó.

Y llegamos a 2018, el que iba a ser su último año en activo. Llegó a verano sin salir desde el anterior Pilar. Su primera cita iba a ser la gesta que tenía pensada Mario González en Tarazona. Esa que le iba a llevar a encerrarse con unas cuantas vacas de máximo nivel. "Estornina" era una de las elegidas. Como estaba sin salir, se llevó a la plaza de Ejea para que hiciera una salida previa. Ahí, a puerta cerrada, iba a saltar al callejón de nuevo. La vaca ya tenía mucho peligro en tablas y se mostraba más enterada en la plaza. Seguía progresando pese a la edad. Finalmente, la lesión de Mario impidió que se llevara a cabo ese festejo. Como ese año ya se pasó a que solo un hierro hiciera las anillas, impidiendo ver vacas buenas de otros ganaderos, la de Maylín, con tres años seguidos haciéndolo muy bien en Zaragoza, ya no podía estar. Días antes de la mañana de vaquillas, otra salida a puerta cerrada en Ejea y otra vez que saltó al callejón. Pero tanto en esa salida como en la posterior actuación en las vaquillas se encendieron las alarmas. Se reprodujeron y agravaron problemas que siempre había tenido esta vaca. Poca gente sabe que "Estornina", después de algunas actuaciones, se desmayaba en los corrales. Esas dos últimas veces lo hizo de manera más acusada aún. En Ejea se la llevó sola en el camión de vuelta a casa, antes que a las otras y en Zaragoza requirió atención veterinaria para recuperarla. Esos dos hechos hicieron tomar la decisión de que la vaca ya solo saldría en Zaragoza. 

Y hasta ahí llegó la carrera de esta vaca. 2019 se lo pasó en blanco. No se contó incomprensiblemente con Maylín para el Pilar, cuando había alcanzado su mejor nivel, no destacando "Estornina" solo, si no que el lote ya estaba a muy buen nivel. No se pudo despedir de La Misericordia. Una pena. Y una injusticia que no hiciera más concursos en su carrera. Quedará siempre la sensación de que era una gran vaca para las anillas que no se explotó y se vio lo suficiente. Hay que poner en el debe a todos los empresarios y organizadores que no la pudiéramos ver más. A una vaca suelta podía ir a citas especiales. Con lote de tres o cuatro, Maylín podía ir. Hasta con seis, se defendía. Con formato por eliminación, tenía tres para la final y una ronda digna. Falta imaginación y valentía. La Nº 457 "Estornina" merecía haber hecho un buen puñado de concursos cada temporada.

La mejor vaca que ha pasado por la casa de Maylín. La que más gloria les ha dado. Dos veces ganadora en las vaquillas de Zaragoza y tres veces entre las doce mejores vacas del año en las anillas. Gloria a una familia trabajadora del campo. Del campo duro. Del de inviernos con hielos y nevadas y veranos con calores extremos. Ese campo al que hay que dedicarle todas las horas que permita el sol o incluso robárselas a la noche. Arraigados totalmente a sus tierras y sus ganados en Las Cinco Villas. Pertenecientes a ese mundo rural del que tantas cosas y valores tendríamos que aprender los de la capital. Familia que, en lo que a esta web respecta, nunca ha mostrado queja alguna por las críticas negativas, y aquí las ha habido. Sin embargo, han estado agradecidos enormemente por las críticas y crónicas positivas que, con el tiempo, han superado a las negativas con creces (sin criticar lo que no está bien, no tiene credibilidad la alabanza). Ojalá, en ese aspecto, todos fueran así y no solo les gustara que les dijeran lo guapos que son y les bailaran el agua.

Fernando Maylín ha tenido que tomar la dura decisión de mandar al matadero a una vaca especial. Se ha juntado todo. El futuro negro que se atisba, se ha unido a que era un animal al que le pegaban las demás en el campo y que si se le metía en una corraleta, se empachaba por glotona. Con problemas de salud que venían como consecuencia de esos desmayos o estaban relacionados con los mismos. Con todo el dolor de corazón de Patricia, que le echaba su última foto cargada en el camión, a sus dieciséis años, "Estornina" hacía el viaje sin retorno al matadero. 

Esta es la historia de una vaca brava con mayúsculas. Y además guapa y una tía. Bien armada, seria y con la seña de identidad de las orejas rajadas, como buena "maylina". Una vaca que lo dio todo en las plazas. Tanto daba, que casi le costó la vida en varias ocasiones en los corrales. Por estar en casa de Maylín la vimos menos de lo que merecía. Una vaca que se empezó a hacer cuando ya estaba entrada en años. Noble al recorte, llevando la cara a media altura con el gesto de embestir a coger, sin ser muy rápida y sin ser lista. Si llegó a ser una gran vaca, hay que pensar cuánto tenía dentro para llegar a suplir todas esas carencias. Sus remates, tirándose con todo, incluso saltando al callejón, no se borrarán de la memoria de los aficionados a las anillas. Qué pedazo de vaca.

La Nº 457 "Estornina" de Hermanos Maylín va a ser inmortal
y hará historia después de muerta. 

viernes, 20 de diciembre de 2019

PILAR VASCO

Hace más de dos meses ya que acabó la temporada 2019. Terminaba en Zaragoza, como casi siempre. Iba a producirse algo histórico. Una comunidad autónoma, que todavía no tenía campeones nacionales, iba a sumarse a la lista en la que ya estaban Aragón, Navarra, La Rioja, Comunidad Valenciana y Comunidad de Madrid. Euskadi, ya tiene a dos campeones. Es una alegría. 

El XXXVIII Campeonato Nacional se recordará por eso, por el triunfo vasco. Un campeonato nacional que, como se escribió en el último artículo, ha cambiado de rumbo. Con lo que se anunció, estaba claro cuál iba a ser el desarrollo del que es el concurso más importante del año. Un dato habla por sí solo. Se metieron 45 anillas en la mañana del 13 de Octubre. ¿Son muchas anillas? Sí, claro. Pero es que si ese lote lo pillan las parejas de hace diez años, no hubieran sido 45, hubieran sido aún muchas más. Eso no puede ser Zaragoza.




¿Qué pasó en Zaragoza? Que al público, que es soberano, pareció gustarle un concurso en el que hubo vacas muy fáciles. Pero mucho, mucho. ¿Se contagiaron de la euforia que reinó en los tendidos de La Misericordia a partir de la entregadísima actuación de los vascos? ¿O es que están cambiando los gustos del aficionado a las anillas? Esta pregunta merece otro artículo, porque hace falta un desarrollo más profundo. 

El panorama actual de las parejas, es el que es. Si con ese nivel, se metieron tantas anillas al lote de reses, la cosa está bastante clara. Habrá que tirar de datos, que son los que no tienen discusión. Aunque hay que saber verlos, claro. Ahí van:

2004 - 1´58 anillas/vaca - 6 vacas sin anillar - 12 vacas - 2 hierros
2005 - 
0´93 anillas/vaca - 8 vacas sin anillar - 14 vacas - 2 hierros
2006 - 1´50 anillas/vaca - 4 vacas sin anillar - 12 vacas - 2 hierros
2007 - 0´77 anillas/vaca - 7 vacas sin anillar - 13 vacas - 2 hierros
2008 - 0´85 anillas/vaca - 7 vacas sin anillar - 13 vacas - 2 hierros
2009 - 0´83 anillas/vaca - 9 vacas sin anillar - 12 vacas - 2 hierros
2010 - 1´83 anillas/vaca - 3 vacas sin anillar - 12 vacas - 2 hierros
2011 - 1´50 anillas/vaca - 4 vacas sin anillar - 12 vacas - 7 hierros
2012 - 2´42 anillas/vaca - 3 vacas sin anillar - 12 vacas - 5 hierros
2013 - 1´42 anillas/vaca - 3 vacas sin anillar - 12 vacas - 3 hierros
2014 - 2´17 anillas/vaca - 3 vacas sin anillar - 12 vacas - 3 hierros
2015 - 3´67 anillas/vaca - 1 vaca sin anillar - 12 vacas - 5 hierros
2016 - 2´92 anillas/vaca - 1 vaca sin anillar - 12 vacas - 5 hierros
2017 - 2´17 anillas/vaca - 4 vacas sin anillar - 12 vacas - 5 hierros
2018 - 1´36 anillas/vaca - 7 vacas sin anillar - 14 vacas - 1 hierro
2019 - 3´21 anillas/vaca - 2 vacas sin anillar - 14 vacas - 1 hierro

Se puede ver una clara tendencia en la última década a subir el número de anillas. Ahora bien, lo de este 2019 se ha disparado. Máxime, recordando una vez más, el nivel actual de las parejas. Y un dato curioso, el formato por eliminación es el que hace, desde 2012, que se metan más anillas. Resulta que un formato que se decía que pedía una esfuerzo excesivo al recortador, hace que el número de anillas, no solo no mengüe, si no que suba. Hay un año que tiene números más altos que 2019, es 2015. Ese año no pudieron ir las vacas que tenían que ir. Memoria para recordar cómo se tuvo que recomponer ese año el Campeonato Nacional.

En Zaragoza hubo unas cuantas parejas que no estuvieron al nivel que requiere el marco. Pero aún fueron más las vacas que no llegaron a los mínimos. El público vio batallas igualadas, pero a la baja. Batallas entre pareja de aprobado raspado o menos y vaca, también, de aprobado raspado o menos. Vacas con una temporada escasa y discreta, ayunas de citas importantes. Parejas que aunque hagan muchos concursos, no están para Zaragoza. Esto último, ya se explicó en el último artículo. No es problema únicamente del último concurso, es algo que se hace extensible a toda la temporada. Si se hicieran las cosas mejor...

Vacas del Pilar, salieron cinco de la ronda y una de la final. 53, 206, 264, 130 y 46 para la ronda y 313 para la final. La Nº 46 deja la duda de si lo visto en Zaragoza es porque la destaparon y no se come a nadie, o porque la vaca ha salido poco en la temporada. 53 pinta muy bien, 206 da gusto verla, siendo la más brava del circuito, 264 sigue ahí pese a la edad y 130 es muy buena aunque no para la final. Se podría llegar a pasar por alto a 269 y 38. No les llega el nivel a 17 y 76. Inaceptables para el Campeonato Nacional 204, 266, 139 y 254. Las diferencias dentro del lote fueron abismales. Si se dice que las hay muy buenas y que saltaron vacas de quitarse el sombrero, no queda otra que decir que las hubo de concurso de plaza portátil. Eso, en Zaragoza, es muy triste y una pena. Es probable que alguna de esas, evolucione y se convierta en una buena vaca. No es incompatible decir que no tenían nivel para salir, con que luego sí lo puedan tener. Cabe recordar que eso mismo se dijo de una tal Nº 628 "Fugitiva", el primer año que estuvo en La Misericordia. 

Se quisieron ir menos vacas que el pasado año, pero por contra fueron aún más cándidas. Ya el año pasado las hubo, pero no las destaparon. Este año, hubo menos dificultad aún, que ya es decir. Y si bien es cierto que la mayoría se fueron aplaudidas, porque hay que reconocer que Marcén, y tiene su mérito, cómo no, ha conseguido que le rematen prácticamente todas (hay matices, porque las hay que rematan a destiempo sin mucho sentido), tuvieron la suerte de que no se les exigió. Aún así, se reconoce el mérito de que contribuyeron al espectáculo y si hubo euforia en los tendidos, la responsabilidad recae en gran parte en las vacas.


 


Se entiende que, habiendo el panorama de parejas que hay, llevando vacas complicadas, el espectáculo podría resentirse. Ahora bien, si para el momento actual, las vacas apropiadas son las que son y son de quien son...  Eso no habla bien de las reses. Si estamos de acuerdo en que la Nº 206 y la Nº 130, por ejemplo, son muy buenas vacas y la Nº 3 es una grandísima vaca y, la mayoría de las que salieron en Zaragoza, estuvieron lejos de sus hermanas, pues está claro. Lo que se entiende por una vaca buena de verdad (con un amplio abanico de matices), es una cosa muy distinta. En casa de Marcén las hay, pero no tantas como para hacer Zaragoza en solitario. Como ya se dijo el año pasado, es quien más vacas tiene para la cita, pero tiene que competir. Si no hubiera vacas que merezcan ir a la cita en otras casas, se entendería. Pero las hay, y que alguna no se pueda ver en el concurso más importante del año, produce tristeza. Obviamente, el riesgo de la competencia es la comparación. 

En la lista de los de pantalón blanco que vale la pena mencionar se encuentran Diego y Rafa, por ganas y actitud. Atención al de Alcora para el año que viene. Roberto, que ha sido el mejor recortador de la temporada, no le llegó para meterse en la final aún estando bien. Zabalza, que con una de las duras de la ronda, dio la cara quedándose sin Asier muy pronto. Atención con Zabalza también para 2020. Alain y Arturo que hicieron una buena lidia a una vaca que no quería pelea y acabaron muy bien, aunque deberían haber apretado antes. Además de estos, los finalistas, cómo no.


Mario y "Kimera" se encontraron con un bombón en la ronda. Con gran facilidad metieron ocho, pasaron como primeros a la final y a esperar al sorteo. Ahí les cayó la que nadie quería. Este año ya sin nube. Actuación muy buena ante la vaca más exigente de la mañana. Muy difícil por lo que se cruza y porque entra con fuerza. En ese ansia, a veces, lleva la cara a media altura, lo que complica mucho el embroque. Algún momento puntual de indecisión del navarro, es el único pero que se le puede poner a la actuación. Fue una demostración de poderío. Recortes muy largos en los que la vaca se estiró y se cruzó. Quizá más corta y obligándola más con menos ventaja, habría menos compromiso y menor desgaste para ellos. Como los tres minutos fueron un auténtico espectáculo y hasta llegaron a tener anillas para meterlas, solo queda descubrirse ante la actuación de la pareja. 


Diago y Chus este año participaron, como ya deberían haber participado, por los méritos contraídos, el año pasado. En 2019, la segunda pareja que mejores resultados ha tenido en la temporada, no podía faltar a la cita. En La Misericordia demostraron que tenían que estar sí o sí. Gran actuación su primera, ante una de las más fuertes de la ronda. Salieron a por ella. Tiraron de tabla a tabla con compromiso. Grandes anillas que les valieron estar en la final. Pusieron a la plaza en pie. En la final, salieron sin ningún tipo de complejo. Le dieron e hicieron que no fuera para tanto la vaca. Si llegan a tener algo de suerte, se hacen con el título. Se quedaron a dos anillas de ello. Dos grandes actuaciones. Han cuajado una temporada muy buena que se vio reflejada en Zaragoza. 

Chus merece un párrafo por dos razones. La primera es que sus dos actuaciones las hizo con el tendón de bíceps de su brazo derecho roto. Sí, así fue. Tuvo que operarse la semana después. En una caída al callejón de un compañero, recibió una patada que se lo produjo. Con esa importante merma, estuvo al nivel que estuvo. Y la otra es la de que, pese a estar en el circuito desde la temporada 2013, esta era la segunda participación del de Gallur en Zaragoza. Bien porque no creía estar preparado en sus primeras temporadas (cosa que quizá fue exagerada por su parte, pero respetable sin duda), bien porque el año pasado asumió no salir porque Diago optó por quedarse fuera, Chus solo ha estado dos veces en el Campeonato Nacional. Es un ejemplo de responsabilidad y honradez. Ojalá fueran todos los recortadores, en ese aspecto, como él. Le iría mucho mejor a las anillas.

Para el final quedan los campeones. Los triunfadores absolutos de la mañana del día 13. Los vascos se ganaron el cariño del público por su total y absoluta entrega. Meter más o menos anillas, depende de diferentes factores. Las ganas y la raza, son lo que debe tener una pareja que quiera competir. Así salieron ambos. Eso conquista al aficionado. En la ronda, con la misma vaca del año pasado, lo bordaron de salida. Vibrantes ruedas ante la repetidora vaca. Metieron muchas anillas a una vaca que las permite, aunque unas cuántas, permitían bastantes más. Ellos le sacaron el partido que tenía. Y siempre a por más, a por más y a por más. Querer, querer y querer. El público rendido. Gran actuación. Con eso pasaron a la final y, en ella, aprovecharon su vaca. Era la más asequible de la final, sí, pero era una arma de doble filo. Los nervios ante la oportunidad podían entrar en juego. Pues no. Actuación sin precipitaciones. Metiendo tres anillas, que aunque no cerraban el concurso, lo ponían muy caro. Ander tiene mucha clase para recortar y Joanes es todo corazón. Da gusto verlos en la plaza. Además, saltan a la vista, los dos pares de atributos. Justos y merecedores vencedores. Inscriben sus nombres en el palmarés del Campeonato Nacional, por primera vez, dos recortadores de Euskadi. Zorionak txapeldunes.





El triunfo de Ander y Joanes hace recordar a los nombres vascos que los han precedido. Es bueno para las anillas que haya recortadores de Euskadi en el circuito. Es el triunfo de todos los que en aquella tierra, reman a favor de los festejos populares. No han sido muchos, pero sí representativos y recordados. Cómo no acordarse en estos momentos de Jaso y Egoitz, con amplia trayectoria. De Valle, que está en el circuito ahora. De Jauregi, que ganó el único concurso que ha hecho y podría ser un habitual. Y cómo no, los gemelos Ander y Jokin, que son los que más alto llegaron. Abrieron el camino. Ahora, la bandera de Euskadi, la han puesto en lo más alto de las anillas Ander y Joanes.

El recortador vasco, como se tiene que hacer 300 kilómetros de ida y otros tantos de vuelta para concursar en la mayoría de casos, lo que tiene es, por encima de todo, una gran afición. Aunque no se ha sido justo con ellos y no se les ha tratado bien, ahí siguen. Que duren muchos años.

Hasta aquí la visión de lo sucedió en el Pilar, manteniendo las convicciones de siempre y sin dejarse llevar por euforias. Sin cambiar según el momento. Ahora pido muchas anillas, ahora critico que se metan muchas. Unas veces me apoyo en que es lo que gusta al público, otras veces lo obvio. Las vacas de pocas anillas son las mejores cuando toca, pero si toca lo contrario, se cambia, en función de qué hierro lleven. La coherencia y la credibilidad...

miércoles, 13 de noviembre de 2019

CAMBIO DE RUMBO EN ZARAGOZA

Este artículo se tenía que haber escrito antes del Pilar. Pero, por un lado la falta de tiempo y ganas, y por otro, evitar que nadie pueda decir que se intentaba hacer campaña en contra, hacen que salga un mes después de la cita. Servidor quiere que vaya más gente a la plaza, esté quien esté. Le duele ver la bajada de asistencia en la mayoría de festejos. Todos estamos de paso, la plaza se queda. Lleva más de dos cientos cincuenta años sin moverse de ahí. Han pasado muchas empresas y ella ahí sigue.

Cambio de rumbo en Zaragoza. Normal, aunque el Campeonato Nacional está por encima de todo. Cambio de empresa y de organización. Manera diferente de verlo. Valores diferentes. Ya se vio el año pasado, pero este año ha sido más acusado. Han dejado de estar las mejores vacas de la temporada en La Misericordia. Ahora está la mejor ganadería del momento para anillas, en solitario. Como es lógico, no es el mejor plantel de vacas posible. En el momento que se queda fuera una sola vaca por encima que la peor de las elegidas, ya es mejorable. La pena es que el rumbo elegido es el de vacas asequibles, cambiando la personalidad histórica del concurso más importante del año. Nunca ha sido así.

Cuando se anunciaron vacas y participantes, se pudo ver por dónde iba el rumbo. Parejas, entraban todas. Bastantes de ellas sin haber contraído méritos para Zaragoza. Los méritos son dar el callo todo el año. No simplemente haber sumado muchas fechas. Suman fechas, bien porque se les llama por ser de aquí, aunque los haya de fuera con más méritos contraídos o que merezcan más el puesto, bien porque directamente, no hay más donde elegir. Eso les hace creer tener el puesto fijo y con derecho a participar en todos los concursos, incluido Zaragoza. La realidad es bien distinta, lo quieran ver o no. Si con nueve parejas, ya iba a haber parejas de relleno, con once, pues dos más. El espectáculo estaba claro que se iba a resentir y al hierro de la "J", con dos parejas menos, se le alivia. 

Ahora bien, se anunciaron las vacas y ahí llegó la clave. Con el lote de vacas anunciado, no había tanto problema en que entraran las parejas que entraron. El nivel de dificultad bajaba ostensiblemente. Quizá porque visto el panorama de las parejas... Por cierto, no se anunciaron todas las vacas participantes. Ese guardarse ases en la manga con, no se sabe muy bien qué intención, hacía la información incompleta. Antes no sucedía. Se anunciaban todas y cada una de las vacas y se diferenciaban cuáles eran las de la final y cuáles de las de la ronda. Pero claro, como se sabía que se estaba ligeramente en pecado, se optó por anunciar diez de catorce.

El mayor problema era que la Nº 3 "Rastrerilla" sigue sin estar disponible. Ojalá en 2020 vuelva a las plazas. Sin ella, no hay tres iguales para la final en el hierro de Villanueva de Gállego. Había que subir una de la ronda. Se subió a la más complicada, se acertó. Pero la Nº 130 "Sultana", no está al nivel de complejidad de sus hermanas Nº 313 "Loquita" y Nº 46 "Tanguera" (que si lo es, es gracias, en gran medida, a su pitón derecho). No iba a estar igualada la final. Eso se sabía. 
Se guardó el secreto. Públicamente, no se supo hasta la mañana del día 13. El corsé de solo un hierro, lleva a cosas así. 

Se barajaron diferentes opciones. Llegó la propuesta de hacer la final solo con dos parejas, que beneficiaba claramente a quien no tenía tres vacas de igual nivel para la final. Y otra posibilidad era que 313 y 46 se quedaran en casa y la final fuera con Nº 130 "Sultana", Nº 206 "Avispada" y Nº 264 "Comendadora". Era una opción inspirada en el concurso de Tudela. Y aunque "Comendadora" quizá no venda tan caras sus anillas como sus hermanas, tiene exigencia en cuanto a terrenos. No era mala opción para igualar, pero si ya con el elenco de diez anunciadas, Zaragoza descendía de nivel, hacer eso era bajar el Campeonato Nacional al sótano. ¿Son vacas que tienen que estar en Zaragoza? Sin duda y son grandes vacas. ¿Son para la final? No. Ah, y descartado el formato tradicional porque entonces, iba a ser una total y absoluta lotería.

Antes de la cita, hubo contactos con Ozcoz y Eulogio. Pero el "o todas o ninguna", pesa mucho. Más que nada porque va en el "pack" el Concurso de Roscaderos. Se entiende el miedo, pero al final no manda el organizador. Se baila al son de la jota, que para eso estamos en Zaragoza.

Hagamos ahora un ejercicio de imaginación con el Campeonato Nacional, pudiendo elegir el elenco de vacas de entre todas estas:
Marcén: 313, 46, 130, 206, 264 y 53.
Eulogio: 105, 302, 209, 28 y 70.
Ozcoz: 30, 312, 329 y 723.
Pedro Domínguez: 522.
Arriazu: 580.
Germán Vidal: 256.
"La Paloma": 29.

Diecinueve vacas para elegir doce. Ya habrá quien haya saltado al cuello al ver determinados números. Calma. Se sabe perfectamente que "Montaña" este año no ha estado como para Zaragoza. Que "Quitasueños" es, probablemente, la más fácil de todas ellas. Que alguna como "Campera" está más por complicada que por merecerlo. Que "Pijotera" no ha hecho ningún concurso, igual que "Linera". Y que "Norteña", es una utopía que esté en las anillas del Pilar. Se es consciente de todo ello. Aún así, ¿será más fácil igualar los lotes y que tengan nivel para La Misericordia, contando con todo ese abanico de vacas, que con las de solo un hierro? Obviamente sí. ¿Aún así habría vacas más difíciles que otras? Hombre claro. Es que, ¿acaso no estaba desigualada sobre el papel la ronda? ¿Es igual de fuerte la Nº 139, que la Nº 206? ¿Igual de complicada la Nº 264 que la Nº 254? El bagaje en la temporada de varias de las anunciadas era, cuando menos, cuestionable. Una última pregunta, a nivel ganadero, ¿qué lote es mejor? ¿El que saltó a la arena el día 13 o las trece reses que quedan en esa lista, eliminando las de o todas o ninguna? Según gustos, pero debate hay. Debate que pone en tela de juicio la imprescindibilidad. 

Hace dos años se intentaba contar con las mejores vacas del panorama. Ahora no. Tampoco estaban antes las mejores vacas, faltaban las de uno, pero se intentaba. Aparecía el "o las mismas que Ozcoz o nada". Y se tiene memoria para todo. Que se recuerda el año en que "Tina" desigualó por completo la final. Pero la memoria hace recordar que aquel año fue el que no pudo acudir Ozcoz a última hora. Zaragoza no es una ronda amable con vacas fáciles. No lo ha sido nunca. 

Lo ideal, que haya vacas de todos. Que estén las mejores vacas de la temporada. Se aceptará algún pequeño reajuste para igualar las rondas. Con eso, a día de hoy, será Marcén el que más lleve. De eso no cabe duda alguna. Además se lucirá mucho más de lo que lo hace ahora. Y el formato por eliminación no es negociable. Así pues, se llega a la conclusión de que toca imitar los formatos e ideas que había hasta hace dos años. Fueran obra de Toropasión o del sursum corda, objetivamente, son lo mejor. Además, con el mismo número de entradas vendidas en taquilla o algo más (las anillas han mantenido su concurrencia, no como la mayoría de festejos de la feria), pero con dos euros de incremento, hay, mínimo, diez mil euros más de ingresos como para gastarlo en las vacas.

martes, 16 de julio de 2019

TERUEL

El Concurso de Recortadores de Teruel, como el año pasado vino acompañado del desencajonamiento (que no desencajonada). La seria corrida de Baltasar Ibán y la extraordinaria parada de bueyes de Germán Vidal, precedieron al concurso de ocho parejas, ante otras tantas vacas de Hermanos Marcén.

Por delante, una aclaración. Aclaración para dejar claro quién miente y lo hace con mala intención. Servidor no preparó el concurso, de hecho ni la megafonía hizo. El desencajonamiento, sí. El concurso, no. El concurso única y exclusivamente, lo preparó la empresa de Teruel, es decir, Toroter Soluciones Taurinas. Ellos eligieron ganadería y parejas. Tampoco nadie le ha quitado el concurso a nadie. A diferencia de otros, quien escribe no se ofrece a nadie. Si alguien le llama, va o no va. Nada más. Otros sí se ofrecieron, siendo que el año pasado yo mismo hice la megafonía. La respuesta de la empresa fue que quería seguir con los que lo hicimos el año pasado. Así pues, decir que yo mismo preparé el concurso es mentira, y decir que ya se tenía cerrado el concurso y servidor se la quitó, es una mentira muy gorda. Meter mal a los recortadores con esa mentira, retrata totalmente. La única verdad es que David Gracia, empresario de Teruel, me ofreció hacer la megafonía, como el año pasado y lo decliné por ser con la ganadería que era. Por el trato de él hacia mí, decidí promocionar sus festejos y hablar en el desencajonamiento. Ah, y tampoco Mario González ha tenido nada que ver, que bastante tiene con recuperarse tras su operación. Qué casualidad que los objetivos de las mentiras seamos él y yo... Así pues, queda en evidencia quién miente y con qué intención. 

Aclarado lo anterior, vayamos al concurso. Un festejo que no pintaba bien. Plaga de ausencias. Aquí hay que incidir en que fueron demasiadas. Y tirón de orejas a los que no hicieran todo lo posible por estar en la cita y para los que se dejaron anunciar, sin luego estar. Otros no son sospechosos de borrarse. Si no estuvieron, es porque no podían. La pena es que, por plantel, quedó desangelado un concurso para una empresa que busca hacer las cosas bien y atiende las peticiones de los recortadores. Los trata con respeto y con la categoría que merecen. Ojalá todas las empresas los trataran así.


El concurso que no pintaba bien, acabó siendo un buen concurso. Como aquí, cuando no están bien, se les dice, no se va a ser menos cuando lo hacen bien. Se dice también. Teruel mereció la pena. Se tuvieron que enfrentar a seis vacas del pasado Pilar. No fueron las tres temidas. De las demás, todas menos "Sultana" y "Rastrera". Y no se comieron a nadie. De hecho fue un concurso asequible. Destacaron "Limona", que con la edad ya casi no hace cosas feas, aunque es un bombón al recorte y "Comendadora" que sigue un año más. Y por encima de todas "Avispada" que es un pedazo de vaca de quitarse el sombrero. 

En cuanto a las parejas, muy buena actuación de Juan y Manu. Quique y Diego, también muy bien, pero sin rematar las anillas. Los turolenses, Valle y Edgar y Diago Chus, lo intentaron. Se les vio con ganas, es decir, como debieran hacer todos siempre. "Kimera" y Zabalza estuvieron a un gran nivel, ganaron el concurso, saliendo detrás de una actuación que puso cara la victoria. Así se sale. "Kimera" cogió a la vaca muy bien, el navarro sigue en su progresión. Zabalza, tiene ganas para parar un tren. 

La sorpresa llegó con los desconocidos en las anillas Rafa Moralo y Pablo Rodríguez. Dos levantinos que debutaban en los concursos. Pusieron a la plaza en pie. Por ganas y por raza. A la más fuerte de la tarde, le dieron candela. Hasta arriba la vaca con ellos varias veces. Una gran actuación. Qué alegría ver a una pareja nueva estar así. Una actuación que les tiene que valer para que se les llame para todos los concursos a partir de ya. Si se quiere ser justo y ofrecerle al que paga el mejor espectáculo posible. Aunque claro, estando en Teruel, se recuerda cómo en el año 2013 la actuación de los turolenses Gabi y Alejandro fue sensacional y no se les dieron las oportunidades que se ganaron. Es más fácil llamar a los de cerca y tenerlos contentos, aunque no se merezcan salir, claro. Así no nos complicamos la vida.

Así que Teruel, esperando un concurso en la tónica de los que se están viendo esta temporada, fue bueno y eso es una alegría y se felicita a las parejas. Muchos nuevos, por lo que algunos de los que salen a todos los concursos, deberían descansar en alguna cita. Ojalá se consolide Teruel. Gracias a la empresa por apostar por las anillas.

Lo próximo, Ricla. El primer concurso de la temporada de Ozcoz. Qué cosas. Apetece ver a "Fugitiva II" y "Escapularia III". Por el medio estuvo Pamplona. Concurso sin rumbo, volviéndolo a poner en día siete, cuando el año pasado fue un petardo de entrada. Promoción nula. Repercusión escasa en la temporada. Parece que no quieren ganar dinero. Qué pena.