viernes, 20 de diciembre de 2019

PILAR VASCO

Hace más de dos meses ya que acabó la temporada 2019. Terminaba en Zaragoza, como casi siempre. Iba a producirse algo histórico. Una comunidad autónoma, que todavía no tenía campeones nacionales, iba a sumarse a la lista en la que ya estaban Aragón, Navarra, La Rioja, Comunidad Valenciana y Comunidad de Madrid. Euskadi, ya tiene a dos campeones. Es una alegría. 

El XXXVIII Campeonato Nacional se recordará por eso, por el triunfo vasco. Un campeonato nacional que, como se escribió en el último artículo, ha cambiado de rumbo. Con lo que se anunció, estaba claro cuál iba a ser el desarrollo del que es el concurso más importante del año. Un dato habla por sí solo. Se metieron 45 anillas en la mañana del 13 de Octubre. ¿Son muchas anillas? Sí, claro. Pero es que si ese lote lo pillan las parejas de hace diez años, no hubieran sido 45, hubieran sido aún muchas más. Eso no puede ser Zaragoza.




¿Qué pasó en Zaragoza? Que al público, que es soberano, pareció gustarle un concurso en el que hubo vacas muy fáciles. Pero mucho, mucho. ¿Se contagiaron de la euforia que reinó en los tendidos de La Misericordia a partir de la entregadísima actuación de los vascos? ¿O es que están cambiando los gustos del aficionado a las anillas? Esta pregunta merece otro artículo, porque hace falta un desarrollo más profundo. 

El panorama actual de las parejas, es el que es. Si con ese nivel, se metieron tantas anillas al lote de reses, la cosa está bastante clara. Habrá que tirar de datos, que son los que no tienen discusión. Aunque hay que saber verlos, claro. Ahí van:

2004 - 1´58 anillas/vaca - 6 vacas sin anillar - 12 vacas - 2 hierros
2005 - 
0´93 anillas/vaca - 8 vacas sin anillar - 14 vacas - 2 hierros
2006 - 1´50 anillas/vaca - 4 vacas sin anillar - 12 vacas - 2 hierros
2007 - 0´77 anillas/vaca - 7 vacas sin anillar - 13 vacas - 2 hierros
2008 - 0´85 anillas/vaca - 7 vacas sin anillar - 13 vacas - 2 hierros
2009 - 0´83 anillas/vaca - 9 vacas sin anillar - 12 vacas - 2 hierros
2010 - 1´83 anillas/vaca - 3 vacas sin anillar - 12 vacas - 2 hierros
2011 - 1´50 anillas/vaca - 4 vacas sin anillar - 12 vacas - 7 hierros
2012 - 2´42 anillas/vaca - 3 vacas sin anillar - 12 vacas - 5 hierros
2013 - 1´42 anillas/vaca - 3 vacas sin anillar - 12 vacas - 3 hierros
2014 - 2´17 anillas/vaca - 3 vacas sin anillar - 12 vacas - 3 hierros
2015 - 3´67 anillas/vaca - 1 vaca sin anillar - 12 vacas - 5 hierros
2016 - 2´92 anillas/vaca - 1 vaca sin anillar - 12 vacas - 5 hierros
2017 - 2´17 anillas/vaca - 4 vacas sin anillar - 12 vacas - 5 hierros
2018 - 1´36 anillas/vaca - 7 vacas sin anillar - 14 vacas - 1 hierro
2019 - 3´21 anillas/vaca - 2 vacas sin anillar - 14 vacas - 1 hierro

Se puede ver una clara tendencia en la última década a subir el número de anillas. Ahora bien, lo de este 2019 se ha disparado. Máxime, recordando una vez más, el nivel actual de las parejas. Y un dato curioso, el formato por eliminación es el que hace, desde 2012, que se metan más anillas. Resulta que un formato que se decía que pedía una esfuerzo excesivo al recortador, hace que el número de anillas, no solo no mengüe, si no que suba. Hay un año que tiene números más altos que 2019, es 2015. Ese año no pudieron ir las vacas que tenían que ir. Memoria para recordar cómo se tuvo que recomponer ese año el Campeonato Nacional.

En Zaragoza hubo unas cuantas parejas que no estuvieron al nivel que requiere el marco. Pero aún fueron más las vacas que no llegaron a los mínimos. El público vio batallas igualadas, pero a la baja. Batallas entre pareja de aprobado raspado o menos y vaca, también, de aprobado raspado o menos. Vacas con una temporada escasa y discreta, ayunas de citas importantes. Parejas que aunque hagan muchos concursos, no están para Zaragoza. Esto último, ya se explicó en el último artículo. No es problema únicamente del último concurso, es algo que se hace extensible a toda la temporada. Si se hicieran las cosas mejor...

Vacas del Pilar, salieron cinco de la ronda y una de la final. 53, 206, 264, 130 y 46 para la ronda y 313 para la final. La Nº 46 deja la duda de si lo visto en Zaragoza es porque la destaparon y no se come a nadie, o porque la vaca ha salido poco en la temporada. 53 pinta muy bien, 206 da gusto verla, siendo la más brava del circuito, 264 sigue ahí pese a la edad y 130 es muy buena aunque no para la final. Se podría llegar a pasar por alto a 269 y 38. No les llega el nivel a 17 y 76. Inaceptables para el Campeonato Nacional 204, 266, 139 y 254. Las diferencias dentro del lote fueron abismales. Si se dice que las hay muy buenas y que saltaron vacas de quitarse el sombrero, no queda otra que decir que las hubo de concurso de plaza portátil. Eso, en Zaragoza, es muy triste y una pena. Es probable que alguna de esas, evolucione y se convierta en una buena vaca. No es incompatible decir que no tenían nivel para salir, con que luego sí lo puedan tener. Cabe recordar que eso mismo se dijo de una tal Nº 628 "Fugitiva", el primer año que estuvo en La Misericordia. 

Se quisieron ir menos vacas que el pasado año, pero por contra fueron aún más cándidas. Ya el año pasado las hubo, pero no las destaparon. Este año, hubo menos dificultad aún, que ya es decir. Y si bien es cierto que la mayoría se fueron aplaudidas, porque hay que reconocer que Marcén, y tiene su mérito, cómo no, ha conseguido que le rematen prácticamente todas (hay matices, porque las hay que rematan a destiempo sin mucho sentido), tuvieron la suerte de que no se les exigió. Aún así, se reconoce el mérito de que contribuyeron al espectáculo y si hubo euforia en los tendidos, la responsabilidad recae en gran parte en las vacas.


 


Se entiende que, habiendo el panorama de parejas que hay, llevando vacas complicadas, el espectáculo podría resentirse. Ahora bien, si para el momento actual, las vacas apropiadas son las que son y son de quien son...  Eso no habla bien de las reses. Si estamos de acuerdo en que la Nº 206 y la Nº 130, por ejemplo, son muy buenas vacas y la Nº 3 es una grandísima vaca y, la mayoría de las que salieron en Zaragoza, estuvieron lejos de sus hermanas, pues está claro. Lo que se entiende por una vaca buena de verdad (con un amplio abanico de matices), es una cosa muy distinta. En casa de Marcén las hay, pero no tantas como para hacer Zaragoza en solitario. Como ya se dijo el año pasado, es quien más vacas tiene para la cita, pero tiene que competir. Si no hubiera vacas que merezcan ir a la cita en otras casas, se entendería. Pero las hay, y que alguna no se pueda ver en el concurso más importante del año, produce tristeza. Obviamente, el riesgo de la competencia es la comparación. 

En la lista de los de pantalón blanco que vale la pena mencionar se encuentran Diego y Rafa, por ganas y actitud. Atención al de Alcora para el año que viene. Roberto, que ha sido el mejor recortador de la temporada, no le llegó para meterse en la final aún estando bien. Zabalza, que con una de las duras de la ronda, dio la cara quedándose sin Asier muy pronto. Atención con Zabalza también para 2020. Alain y Arturo que hicieron una buena lidia a una vaca que no quería pelea y acabaron muy bien, aunque deberían haber apretado antes. Además de estos, los finalistas, cómo no.


Mario y "Kimera" se encontraron con un bombón en la ronda. Con gran facilidad metieron ocho, pasaron como primeros a la final y a esperar al sorteo. Ahí les cayó la que nadie quería. Este año ya sin nube. Actuación muy buena ante la vaca más exigente de la mañana. Muy difícil por lo que se cruza y porque entra con fuerza. En ese ansia, a veces, lleva la cara a media altura, lo que complica mucho el embroque. Algún momento puntual de indecisión del navarro, es el único pero que se le puede poner a la actuación. Fue una demostración de poderío. Recortes muy largos en los que la vaca se estiró y se cruzó. Quizá más corta y obligándola más con menos ventaja, habría menos compromiso y menor desgaste para ellos. Como los tres minutos fueron un auténtico espectáculo y hasta llegaron a tener anillas para meterlas, solo queda descubrirse ante la actuación de la pareja. 


Diago y Chus este año participaron, como ya deberían haber participado, por los méritos contraídos, el año pasado. En 2019, la segunda pareja que mejores resultados ha tenido en la temporada, no podía faltar a la cita. En La Misericordia demostraron que tenían que estar sí o sí. Gran actuación su primera, ante una de las más fuertes de la ronda. Salieron a por ella. Tiraron de tabla a tabla con compromiso. Grandes anillas que les valieron estar en la final. Pusieron a la plaza en pie. En la final, salieron sin ningún tipo de complejo. Le dieron e hicieron que no fuera para tanto la vaca. Si llegan a tener algo de suerte, se hacen con el título. Se quedaron a dos anillas de ello. Dos grandes actuaciones. Han cuajado una temporada muy buena que se vio reflejada en Zaragoza. 

Chus merece un párrafo por dos razones. La primera es que sus dos actuaciones las hizo con el tendón de bíceps de su brazo derecho roto. Sí, así fue. Tuvo que operarse la semana después. En una caída al callejón de un compañero, recibió una patada que se lo produjo. Con esa importante merma, estuvo al nivel que estuvo. Y la otra es la de que, pese a estar en el circuito desde la temporada 2013, esta era la segunda participación del de Gallur en Zaragoza. Bien porque no creía estar preparado en sus primeras temporadas (cosa que quizá fue exagerada por su parte, pero respetable sin duda), bien porque el año pasado asumió no salir porque Diago optó por quedarse fuera, Chus solo ha estado dos veces en el Campeonato Nacional. Es un ejemplo de responsabilidad y honradez. Ojalá fueran todos los recortadores, en ese aspecto, como él. Le iría mucho mejor a las anillas.

Para el final quedan los campeones. Los triunfadores absolutos de la mañana del día 13. Los vascos se ganaron el cariño del público por su total y absoluta entrega. Meter más o menos anillas, depende de diferentes factores. Las ganas y la raza, son lo que debe tener una pareja que quiera competir. Así salieron ambos. Eso conquista al aficionado. En la ronda, con la misma vaca del año pasado, lo bordaron de salida. Vibrantes ruedas ante la repetidora vaca. Metieron muchas anillas a una vaca que las permite, aunque unas cuántas, permitían bastantes más. Ellos le sacaron el partido que tenía. Y siempre a por más, a por más y a por más. Querer, querer y querer. El público rendido. Gran actuación. Con eso pasaron a la final y, en ella, aprovecharon su vaca. Era la más asequible de la final, sí, pero era una arma de doble filo. Los nervios ante la oportunidad podían entrar en juego. Pues no. Actuación sin precipitaciones. Metiendo tres anillas, que aunque no cerraban el concurso, lo ponían muy caro. Ander tiene mucha clase para recortar y Joanes es todo corazón. Da gusto verlos en la plaza. Además, saltan a la vista, los dos pares de atributos. Justos y merecedores vencedores. Inscriben sus nombres en el palmarés del Campeonato Nacional, por primera vez, dos recortadores de Euskadi. Zorionak txapeldunes.





El triunfo de Ander y Joanes hace recordar a los nombres vascos que los han precedido. Es bueno para las anillas que haya recortadores de Euskadi en el circuito. Es el triunfo de todos los que en aquella tierra, reman a favor de los festejos populares. No han sido muchos, pero sí representativos y recordados. Cómo no acordarse en estos momentos de Jaso y Egoitz, con amplia trayectoria. De Valle, que está en el circuito ahora. De Jauregi, que ganó el único concurso que ha hecho y podría hacer un habitual. Y cómo no, los gemelos Ander y Jokin, que son los que más alto llegaron. Abrieron el camino. Ahora, la bandera de Euskadi, la han puesto en lo más alto de las anillas Ander y Joanes.

El recortador vasco, como se tiene que hacer 300 kilómetros de ida y otros tantos de vuelta para concursar en la mayoría de casos, lo que tiene es, por encima de todo, una gran afición. Aunque no se ha sido justo con ellos y no se les ha tratado bien, ahí siguen. Que duren muchos años.

Hasta aquí la visión de lo sucedió en el Pilar, manteniendo las convicciones de siempre y sin dejarse llevar por euforias. Sin cambiar según el momento. Ahora pido muchas anillas, ahora critico que se metan muchas. Unas veces me apoyo en que es lo que gusta al público, otras veces lo obvio. Las vacas de pocas anillas son las mejores cuando toca, pero si toca lo contrario, se cambia, en función de qué hierro lleven. La coherencia y la credibilidad...