jueves, 29 de octubre de 2020

ESTORNINA


Este 2020, lo que están pasando los ganaderos de lidia, es lo peor que han tenido que vivir, seguramente, desde la guerra civil. De aquello, ninguno de los actuales se podrá acordar, por lo que es verse ahogados como no se han visto en su vida. En cada casa ganadera, es un drama este año. Máxime si parece que el futuro que viene, no tiene buena pinta. Cada mes que pase, se va a poner la cosa peor. No se ve la salida al final del túnel. Los pocos festejos que se han hecho, bienvenidos son y de agradecer a quienes los han programado, pero para los ganaderos son tiritas intentando parar una hemorragia por la que se desangran. Los ingresos de los ganaderos, la mayor parte, provienen de los festejos en calles y plazas, abiertos al público.

En este año han sido muchas las reses que han ido camino del matadero porque no se pueden mantener. Morirán para que puedan vivir otras. Entre ellas, algunas con nombre. Una de las vacas más bravas que ha salido a los concursos en la última década. "Estornina" ha sido una de las víctimas ilustres de este año maldito. La de Maylín, junto con unas cuantas conocidas de la casa, hizo su último viaje en camión. Las que ya pasaban de cierta edad, que le han dado buenas mañanas al hierro de Luna en La Misericordia, hicieron su último servicio a la ganadería. Dejar sitio para que puedan vivir las jóvenes. El drama que están viviendo los ganaderos, les han llevado a tomar decisiones que, en condiciones normales, ni se les hubieran pasado por la cabeza. 

La primera aparición de "Estornina" en las anillas fue en 2013 en Alagón. En el Memorial Mariano Ruiz Elipe, que hizo Maylín en solitario, hacía su primer concurso la Nº 457, con nueve años ya. En ese concurso fue la destacada del lote. Remató y echó la cara al callejón. Llegó a alcanzar a Imanol Henares, al que le dio una pequeña cornada interna. Ahí demostró que era una vaca con corazón, brava, entregada totalmente, pero falta de rodaje y de picardías. Con nueve años, ya iba tarde para aprender. Y aún así, en lo que le quedaba de carrera, iba suplir esas carencias potenciando hasta el extremo su bravura.

En 2014 solo iba a hacer un concurso. En Pina de Ebro, ante la pareja que iba a arrasar en el circuito a partir de este año y que hacían su cuarto concurso juntos. "Estornina" estuvo bien y cumplió y solo le metieron cuatro anillas Cuairán y Mario. Estuvo mejor que el año anterior y se vio que, en cuanto la dejaban, echaba la cara al callejón detrás del recortador. Seguía lastrada por sus pocas salidas, le costaba coger ritmo. Aún no hacía salidas a puerta cerrada para prepararla. Así es muy difícil que una vaca pueda desarrollar todo lo que lleva dentro. Ella lo llevaba, pero le costaba mucho poder sacarlo, lo que le daba más mérito aún. Acabó su temporada en Zaragoza, ahí es donde hizo su primera gran actuación en las vaquillas. Dejó buenos remates y llamó la atención pese a no tener nombre aún.

La temporada 2015 fue el año de su despegue. Hay que hacer memoria de lo que iba a suceder pocos días antes de la feria. Ozcoz, Cuartero y Murillo, por problemas sanitarios no iban a poder actuar. En su lugar entrarían Benavent, Rafael Alarcón y Maylín. Caprichos del destino, Maylín iba a ser protagonista en una feria en la que no estaba de primeras. Y, ¿cómo lo hizo? Pues en una mañana de vaquillas y con dos vacas para las anillas. Ausentes las de Ozcoz, tocó completar el Campeonato Nacional. Llegó la recomendación de que "Estornina" podía ser una vaca que valiera para la cita. Acabó siendo una de las destacadas de la mañana con una sensacional actuación ante Quique Otero y Dani Norambuena (qué pena que no siguiera en las anillas un recortador de la raza, mentalidad y competitividad del de Alquerías). Gracias a la "maylina" y otras vacas como "Vinatera", las de Domínguez y las de Eulogio, se consiguió sacar adelante una edición enormemente complicada de confeccionar, con muy poco margen de maniobra y escasos días.


Esa actuación le valdría a la de Maylín para meterse entre las doce mejores vacas de la temporada. Pocos días después, estuvo tremenda en las vaquillas y le valió el premio de mejor vaca de la feria. Iba a conseguir algo que nunca antes ninguna vaca había hecho. Ser la mejor vaca de las vaquillas y estar entre las doce mejores de la temporada en las anillas en el mismo año. Dos actuaciones impresionantes. Difícil estar mejor en ambas disciplinas con las características de "Estornina". Se tiró con todo siempre que pudo. Todo corazón. Brava con ganas. Ese corazón hizo que, sin estar anunciada en principio, fuera la mejor vaca de esa feria, una de las destacadas de las anillas, entrara en las doce mejores y empezaran sus años dorados. Cómo es la vida... ¿Qué hubiera pasado si en esa feria no sale "Estornina"?

En 2016, ya con la fama de la temporada anterior, hizo dos concursos. En Ejea, en concurso de Maylín en solitario y sin formato por eliminación, era una de las que no querían las parejas en el sorteo. Morella y Roberto no le metieron ninguna y se fue casi como salió. Con formato por eliminación, dejándola en la final, hubiera lucido, con el espectador saliendo ganando, por poder ver lucir a una vaca buena. Al llegar al Pilar, "Estornina" volvía a tener dos citas importantes. Una con las anillas, otra con las vaquillas. Toropasión decidió hacer el sorteo una semana antes del concurso, por primera vez en la historia. Pero antes de ello, ya se había asignado el orden de actuación de las vacas, así se garantizaba tener un orden apropiado de las reses a lidiar. La fortuna quiso que las dos últimas parejas en actuar, fueran las dos mejores de aquella temporada. La Nº 457 fue agraciada en el sorteo con la mejor pareja. Cuairán y Mario se iban a volver a medir a ella. Pero no eran la pareja de Pina ya, eran una pareja perfectamente engranada. Le metieron diez. Las necesitaban, para partir con ventaja en la final, en caso de empate. El detallazo de la vaca fue el remate que pegó, al comienzo de la actuación, detrás de Mario. Brutal. Con todo lo que le cayó encima, se sobrepuso y aguantó el chaparrón. Les apuró hasta tablas y se dejó el morro. Pese a que le metieron un número alto, se fue aplaudida a corrales.

Cuatro días después, le tocó salir a defender su título en las vaquillas. Le podía haber pesado la paliza del Campeonato Nacional, pero no. Lo dio todo en su salida. Dejó remates espectaculares y un gran detalle, con los mansos ya en la plaza. Con el último aliento que le quedaba, subió al tablao detrás de Raúl Maylín. Algo que no había hecho nunca. Trompicada y torpe, es decir, más valioso aún. El mérito era enorme, porque seguía sin ser lista. Siempre a base de darlo todo, sin dejarse nada y sin ningún tipo de alivio en forma de saber trabajar la capea. Ganaba por brava.
Repitió título. Y también se metía entre las doce mejores vacas de la temporada. Posteriormente, solo una vaca ha conseguido hacer las dos cosas en la misma temporada: "Milana II" de Eulogio Mateo. Aunque "Estornina" es la única que lo ha conseguido dos veces. Con pocas actuaciones, rentabilizó tremendamente sus salidas. Es muy difícil, sin ser lista, poder triunfar en las vaquillas del Pilar, donde sus riñones pagaban el afán de protagonismo de alguna chaqueta. Y en las anillas, más concretamente en el Campeonato Nacional, donde está la máxima exigencia para una vaca delante de dos recortadores de pantalón blanco durante tres minutos. Por eso Zaragoza es Zaragoza para las vacas, porque en ningún otro concurso plantan tanta batalla las parejas.

Pese a sus dos triunfos en Zaragoza, sus salidas eran contadas. Maylín, que no es de arrastrarse por correr porque se lo puede permitir, se mantenía en un número de festejos reducidos. Eso llevaba a que su vaca estrella saliera poco. Una vaca que necesitaba rodaje, no lo tenía. En aquellas temporadas, dejó grandes actuaciones en El Burgo de Ebro y en Milagro. Salidas con cuenta gotas de una botella llena de bravura. Llegó a Zaragoza con las mismas circunstancias en 2017. Le tocaba hacer dos salidas. Anillas y vaquillas. Con trece años, la vaca seguía mejorando. Como dice el refrán, carrera que el galgo no da, en el cuerpo la lleva. El tacógrafo lo tenía con pocos kilómetros recorridos. Prueba de la mejora es que en los primeros cites, saltó al callejón tirándose con todo. Lo hacía por primera vez. Nunca antes había llegado a meterse al callejón. Dejó una gran actuación ante "Kimera" e Ismael. Otra vez lo dio todo. Días después, también iba a estar muy bien en las vaquillas, al mismo nivel o superior de los dos años anteriores en los que se alzó con el premio. Sin embargo, ese año, aún pudiendo ser merecedora, no lo ganó.

Y llegamos a 2018, el que iba a ser su último año en activo. Llegó a verano sin salir desde el anterior Pilar. Su primera cita iba a ser la gesta que tenía pensada Mario González en Tarazona. Esa que le iba a llevar a encerrarse con unas cuantas vacas de máximo nivel. "Estornina" era una de las elegidas. Como estaba sin salir, se llevó a la plaza de Ejea para que hiciera una salida previa. Ahí, a puerta cerrada, iba a saltar al callejón de nuevo. La vaca ya tenía mucho peligro en tablas y se mostraba más enterada en la plaza. Seguía progresando pese a la edad. Finalmente, la lesión de Mario impidió que se llevara a cabo ese festejo. Como ese año ya se pasó a que solo un hierro hiciera las anillas, impidiendo ver vacas buenas de otros ganaderos, la de Maylín, con tres años seguidos haciéndolo muy bien en Zaragoza, ya no podía estar. Días antes de la mañana de vaquillas, otra salida a puerta cerrada en Ejea y otra vez que saltó al callejón. Pero tanto en esa salida como en la posterior actuación en las vaquillas se encendieron las alarmas. Se reprodujeron y agravaron problemas que siempre había tenido esta vaca. Poca gente sabe que "Estornina", después de algunas actuaciones, se desmayaba en los corrales. Esas dos últimas veces lo hizo de manera más acusada aún. En Ejea se la llevó sola en el camión de vuelta a casa, antes que a las otras y en Zaragoza requirió atención veterinaria para recuperarla. Esos dos hechos hicieron tomar la decisión de que la vaca ya solo saldría en Zaragoza. 

Y hasta ahí llegó la carrera de esta vaca. 2019 se lo pasó en blanco. No se contó incomprensiblemente con Maylín para el Pilar, cuando había alcanzado su mejor nivel, no destacando "Estornina" solo, si no que el lote ya estaba a muy buen nivel. No se pudo despedir de La Misericordia. Una pena. Y una injusticia que no hiciera más concursos en su carrera. Quedará siempre la sensación de que era una gran vaca para las anillas que no se explotó y se vio lo suficiente. Hay que poner en el debe a todos los empresarios y organizadores que no la pudiéramos ver más. A una vaca suelta podía ir a citas especiales. Con lote de tres o cuatro, Maylín podía ir. Hasta con seis, se defendía. Con formato por eliminación, tenía tres para la final y una ronda digna. Falta imaginación y valentía. La Nº 457 "Estornina" merecía haber hecho un buen puñado de concursos cada temporada.

La mejor vaca que ha pasado por la casa de Maylín. La que más gloria les ha dado. Dos veces ganadora en las vaquillas de Zaragoza y tres veces entre las doce mejores vacas del año en las anillas. Gloria a una familia trabajadora del campo. Del campo duro. Del de inviernos con hielos y nevadas y veranos con calores extremos. Ese campo al que hay que dedicarle todas las horas que permita el sol o incluso robárselas a la noche. Arraigados totalmente a sus tierras y sus ganados en Las Cinco Villas. Pertenecientes a ese mundo rural del que tantas cosas y valores tendríamos que aprender los de la capital. Familia que, en lo que a esta web respecta, nunca ha mostrado queja alguna por las críticas negativas, y aquí las ha habido. Sin embargo, han estado agradecidos enormemente por las críticas y crónicas positivas que, con el tiempo, han superado a las negativas con creces (sin criticar lo que no está bien, no tiene credibilidad la alabanza). Ojalá, en ese aspecto, todos fueran así y no solo les gustara que les dijeran lo guapos que son y les bailaran el agua.

Fernando Maylín ha tenido que tomar la dura decisión de mandar al matadero a una vaca especial. Se ha juntado todo. El futuro negro que se atisba, se ha unido a que era un animal al que le pegaban las demás en el campo y que si se le metía en una corraleta, se empachaba por glotona. Con problemas de salud que venían como consecuencia de esos desmayos o estaban relacionados con los mismos. Con todo el dolor de corazón de Patricia, que le echaba su última foto cargada en el camión, a sus dieciséis años, "Estornina" hacía el viaje sin retorno al matadero. 

Esta es la historia de una vaca brava con mayúsculas. Y además guapa y una tía. Bien armada, seria y con la seña de identidad de las orejas rajadas, como buena "maylina". Una vaca que lo dio todo en las plazas. Tanto daba, que casi le costó la vida en varias ocasiones en los corrales. Por estar en casa de Maylín la vimos menos de lo que merecía. Una vaca que se empezó a hacer cuando ya estaba entrada en años. Noble al recorte, llevando la cara a media altura con el gesto de embestir a coger, sin ser muy rápida y sin ser lista. Si llegó a ser una gran vaca, hay que pensar cuánto tenía dentro para llegar a suplir todas esas carencias. Sus remates, tirándose con todo, incluso saltando al callejón, no se borrarán de la memoria de los aficionados a las anillas. Qué pedazo de vaca.

La Nº 457 "Estornina" de Hermanos Maylín va a ser inmortal
y hará historia después de muerta. 

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