
En la rueda de prensa de presentación, se dijo que se iba a contar únicamente con vacas de Marcén y formato tradicional. Error. Bien es cierto que, en aquel momento, los colaboradores habían sido Arruga y Tacheli, hasta muy poco antes. Se tiraron del barco. Antiformatistas recalcitrantes, querían formato tradicional. Parece, básicamente, porque huele a Toropasión. Pararse a pensar si es bueno para el festejo o si Zaragoza necesita el formato por eliminación, no se contempla. Haciéndose fuertes en que decían tener la sartén de Zaragoza por el mango, las parejas recibieron presiones durante la temporada. En caso de que no acudieran a sus concursos, para ir a otros, en la misma fecha, no saldrían más con ellos. Al final, como ya se contó aquí, la sangre no llegó al río. Hete aquí, que el destino es caprichoso y quienes no estuvieron en Zaragoza, por propia voluntad, fueron ellos. Como nota aclaratoria, cabe decir, que en este párrafo, hay un porcentaje de opiniones mínimo. Se cuentan hechos que han sucedido.
Lo pretendido no podía ser. Era un absurdo. Nadie inteligente podía argumentar que lo mejor para Zaragoza era el formato tradicional. Un artículo publicado aquí, previo al Pilar, terminaba así: "Si el único pero que se le podría poner al formato por eliminación (y está cogido con pinzas) es que deja parejas fuera… ¿Por qué no hacerlo con doce parejas y que tres pasen a la final, para un total de quince vacas? Jaque, mate." Pues no se fue mucho de esta idea propuesta... Lo visto, en la mañana del día 14 de Octubre, venía a dar la razón a lo escrito entonces.



Hasta el año pasado, completaban el Campeonato Nacional, vacas que no tenían el nivel mínimo para la cita. Pero es que no había más. Unos años el problema era que no se quería hacer una mañana de vaquillas, otros que tenía que llevar el mismo número de vacas que Ozcoz. Como con Marcén no se podía contar, se completaba el hueco que merecían las vacas de la "J" con las que se podía. Este año, también hubo relleno. Bastantes vacas sin el nivel de La Misericordia. Otras, muy justas. Que no son malas vacas, ni mucho menos, pero Zaragoza es más que eso. La diferencia radica en que, hasta el año pasado, se quería contar con todas las mejores vacas. Sí, con todas, porque a Marcén se le llamaba. Y este año no se quiso. Se fue a por una única ganadería. Se dejó fuera a bastantes vacas que merecían estar en al cita. Como, que se sepa, ni Ozcoz, ni Eulogio, ni Maylín, ni Pedro Domínguez, ni Germán Vidal tienen hooligans, nadie ha montado ningún pollo cibernético. Hasta ahora, las campañas contra lo que se hacía en las anillas del Pilar vía internet, eran dignas de análisis sociológico. Maneras de entender la afición.
El Campeonato Nacional, ha sido el único concurso de la feria que no ha sufrido un descenso ostensible de público. El único que se ha mantenido en las cifras de años anteriores. ¿Por qué? Pues porque el público de las anillas, es el más aficionado que hay. Al final, el aficionado es fiel. El público ocasional, no. En los demás, la subida de las entradas ha hecho perder varios miles de espectadores por festejo. En las anillas, aún con subida, los mismos. Vienen a ser unos seis mil, que es casi 2/3. Y se reconoce, el interés de ver a Marcén en Zaragoza, también ayudó a que no se desangrara la taquilla.
Vaca por vaca, así fue la cosa:
- Nº 282: es brava, pero cándida. Fue un bombón.
- Nº 234: también es brava. Su dificultad es que, al faltarle un tranco en el embroque y humillar, hay que quedarse mucho y luego aprieta para dentro. Cumplió sin tener batalla.
- Nº 130: es de las mejores de la casa, pero le costó centrarse. Brava y con chispa. Hasta el final después de rueda. Una gran vaca, aunque estuvo por debajo de lo que es, con solo dos minutos de guerra.
- Nº 76: lejos del nivel que pide Zaragoza. Repetidora y poco más. Muy fácil.
- Nº 47: se quiso ir y en palabras de Roberto Constanza, se rajó. Se quedó corta, faltándole un par de trancos en el embroque.
- Nº 171: se lidió mal, sí, pero la vaca pegó un petardo. Pasaron ambas cosas. Se quiso ir y no quiso pelea. Y eso que la pareja no le apretó por detrás. Esta misma res en 2014 ya se quiso ir en Ricla, llegando a intentar saltar al callejón. No es la primera vez que hacía lo que hizo.
- Nº 315: también se quiso ir. Y esta mejor lidiada. Aún así, se quiso ir. Muy fácil al recorte.
- Nº 206: una de las mejores de la mañana. Brava de verdad. Siempre hasta el final con todo. Pedazo de vaca.
- Nº 264: le ha pillado ya mayor Zaragoza. Le falta poder. De haberla recortado más, se le hubiera hecho cuesta arriba. Aún así, la vaca cumplió y estuvo bien.
- Nº 17: con pitón inadecuado, fue un bombón. Muy sencilla al recorte. Lejos del nivel de Zaragoza.
En la final, la película cambió.
- Nº 3: palabras mayores. Es una vaca de quitarse el sombrero. Lo tiene todo. No es imposible, también sea dicho. Una vaca espectacular. Seria, dura, entra fuerte al recorte, no hace caso al quite y se tira a matar.
- Nº 313: muy complicada. Se quiso ir, algo que siempre ha hecho. Se cruza mucho y se va hasta arriba. La vaca llevaba una nube en el ojo.
Aplaudidas bastantes y protestadas algunas. Aplausos forzados a varias, de esos sectores que, hasta el año pasado, a la mínima silbaban a las vacas. Las ovaciones cerradas, que las hubo con todo merecimiento, fueron las que salieron de los aficionados a las anillas. De esos que son sensatos, a los que no les duelen prendas en aplaudir una vaca sensacional, sea de quien sea. Como siempre, que cada cuál se exprese como quiera, que para eso paga su entrada. Faltaría más.
Y el balance general, es el ya dicho. Un buen concurso a nivel ganadero. Y decir eso, haciendo el Campeonato Nacional, es un gran elogio. Pero lejos está de ser algo maravilloso. Se vio beneficiado Marcén, porque el nivel actual de las parejas, es el que es. Pero de igual manera, se ven beneficiados los demás hierros durante el año. Hay lo que hay. Las vacas parecen mucho mejores en la actualidad, porque no se les planta cara. Se recuerda, una vez más, que para que la crítica tenga credibilidad, se habrá de decir lo bueno y lo malo. Porque si no se dice lo que está mal, no tiene credibilidad decir que las vacas buenas, lo son. Como aquí se ha dicho con un puñado de ellas.

Morella y Roberto pasaron a la final a base de grandes recortes sueltos, con mucha ventaja y mucha carrera, para que así la vaca embistiera. Cuairán y Mario, metieron anillas al alcance de muy pocos, a un pitón que no debía salir en Zaragoza.


Quedará para otro artículo la polémica. La próxima entrega: "Una nube, un micrófono, un recortador".
DON EUGENIO COSTANZA, para mi el más grande.Bien victor por poner le el DON.
ResponderEliminarLa verdad que si, momento histórico q padre e hijo hayan sido campeones de España.
Y muy emotivo q le entregue el trofeo de campeón.
Mucha categoría de cuarain Alejandro delante del micro después de no haber ganado, se la tiene que trasmitir a Mario.
No estaba al 100%,pq aun a las tres grandes vacas de la final un par de veces les suele ganar la cara y esta vez no pudo.(Mario).
Lo del formato tradiccional ,pues eso ,ahora mismo no hay color.
EL buen recortador siempre preferirá
el de elimitación. Man que les pese a los Arruga y Tacheli.
Totalmente de acuerdo que con unas 5 o 6 vacas de otras ganaderías,hubiera sido concursazo, en cuanto a las vacas.
Pero en general Marcen estuvo bien.
PD:
No me gustan las corridas de toros.Pero si los festejos populares.
VICTOR GRAN ARTÍCULO.
Por cierto hablando de Don Eugenio Costanza, alguien podría decirme como ver algún video de los campeonatos q ganó en zaragoza
ResponderEliminarNo se que opinión tendrás Victor de los trofeos de segundo y tercer puesto en mi opinión daban vergüenza ajena parecian peluches de una tómbola,en cualquier pueblo los dan mejores.
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