jueves, 19 de mayo de 2016

ANÁLISIS DE LAS 21 ANILLAS

En el arranque de temporada 2016, la noticia ha saltado en el segundo concurso. 21 anillas metieron Cuairán y Mario para ganarlo. En tiempos de comunicarse al instante, el pasado Domingo, nada más acabar su actuación, llegó mensaje al whats app de parte de los últimos fichajes de la web, Sonia y Marta. Decía de manera escueta, que los primeros, Cuairán y Mario: 21. A la pregunta de número de vaca, la respuesta fue: 305. Desde ese mismo instante, ya apetecía ver cómo habían sido esos tres minutos. Para no sugestionar a nadie con comentarios previos, ahí va la actuación íntegra. Después, el análisis.



Esa es la actuación. Muchos de los que no asistieron, querían verla. 21 anillas son muchísimas. Lo que llama la atención es que fueron a una vaca con nombre. La Nº 305 "Cartujana", ha sido una de las importantes de la casa Ozcoz en la última década. Hay que repasar lo que ha sido y es la res.


La Nº 305 "Cartujana". Foto: Pili
Entre las 12 mejores de la temporada en 2009, 2010 y 2011. Y pisó la arena de La Misericordia en 2009. Es decir, una vaca con una trayectoria interesante. Que la de Ozcoz está lejos de lo que fue en aquellas temporadas, es evidente. Sufrió un bajón importante en cuanto a chispa. Pasó a tener más complicación por dureza y experiencia dada por la edad, que por empuje. Se mantuvo en citas importantes, pero por completar. Aún así, rara vez ha desentonado. Y no es que sean opiniones, es que los datos lo corroboran. En las últimas cinco temporadas ha hecho veinte concursos en los que le han metido veintiséis anillas. El concurso en el que más anillas se le han metido fue Cariñena 2015, con 5. Fue el propio Mario junto con "Hufra". Aunque, para no distorsionar los datos, hay que quedarse con las dos últimas temporadas, en las que la vaca ya ha presentado un comportamiento y una dificultad similares. En 2014 y 2015, 11 anillas en 7 concursos. Escarbando un poco más en los datos, se puede comprobar que se han enfrentado a ella, tanto parejas punteras, como de la parte baja del escalafón. 

Una vez vista la trayectoria de la vaca y su historia reciente, se puede comenzar a hacer el análisis de la actuación. Con el previo centrado en los instantes anteriores. A la pareja le tocó salir en primera posición, ante una vaca conocida y en concurso que incluía novillas que iban a debutar en las anillas. Todo eso se lleva en la cabeza.

Salió de la Ozcoz fría y se plantó en los medios. No le consintieron esos terrenos y sin dudarlo fueron a recortarla. En el primer recorte la vaca se quiere meter y después de caerse, se revuelve pronta al segundo impidiendo un embroque fácil. La segunda tanda también es de dos, que iba a ser la tónica en los tres minutos, y nuevamente se quiere cruzar al primero y se revuelve pronta al segundo y quiere apretar. Tercera tanda y más de lo mismo, pero cada vez con menor brío. Se lo iba quitando la pareja. De momento, solo había habido acierto al primero, al segundo la vaca se sabía defender. A la cuarta tanda, hay una cruzada importante de la vaca solventada con piernas, al segundo mejor cogida y ganada la cara. Dos anillas más. Hay un parón intentando colocar a la vaca, que saben solucionar bien y cierran el primer minuto con cinco anillas.


El segundo minuto comienza con la quinta tanda en la que caen dos anillas más. Se evidencia el estado de gracia de la mano. Mario contaba todos sus recortes por anilla. Los terrenos estaban siendo parecidos en cada tanda, siendo todos del tercio para dentro. En la sexta tanda caen dos anillas más. En la séptima, la vaca estaba del tercio hacia fuera. Anilla al primero y apurado al segundo sabiendo la vaca defenderse. Paciencia para colocarla y en la octava tanda dos anillas más, con la res más hacia tablas y con el segundo dejándola reponer y con ventaja. Así llegaron al final del segundo tercio de actuación. Doce anillas en los dos primeros minutos eran un botín jugosísimo ya. El acople al animal era sensacional. Aunque la vaca quiso seguir cruzándose, no iba para delante. La habían entendido a la perfección. Además el porcentaje de acierto era altísimo. Doce anillas en dieciséis recortes.


El tercer minuto siguió con la misma tónica. Novena tanda con un entendimiento exquisito, y le meten dos más. El uno lo borda al primero y el otro lo clava al segundo. En la décima tanda, otras dos anillas más. A la undécima, por primera vez dan solo un recorte. Cambio de puestos y en el vigésimo segundo recorte, la vaca se queda corta, sin haber segundo recorte. A falta de veinte segundos, arranca la traca final. Se van a por una última rueda dando continuidad y los últimos cinco recortes de la actuación son consecutivos. Sobre la cuenta atrás caen las últimas anillas. Cinco anillas más para cerrar los tres minutos. Compenetración bestial. Mano genial. Técnicamente perfectos en el sprint final. 21 anillas en 27 recortes, al acabar los ciento ochenta segundos. Los números de la actuación son una auténtica barbaridad. 



Cuando llega el momento de hacer balance, chocan las sensaciones contra los números. La suficiencia es tal, que no llega a transmitir al tendido hasta la tanda final. Meten las anillas con tal facilidad que se ve como natural. Exactamente eso es lo que "asusta". Meten 21 anillas a una vaca que nadie podría pensar meterle ni 10, pero es que además lo hacen con una sobriedad apabullante. Van sobrados de manera insultante. Hacen que parezca una cabra, una vaca que ni lo es, ni lo fue en Épila. Solo se quedó corta en uno de los recortes, que fueron largos por cierto, y aguantó el tirón. Ellos se sobrepusieron a cruzadas de las que intimidan. Esas cruzadas que si no se tiene decisión, acaban en recortes perdidos abriéndose. Hicieron todo cerca de tablas teniendo que saltar muchas veces la barrera. Están físicamente fortísimos ambos y, además, con la mano en estado de gracia. Mario al primero ve vaca en todos los terrenos. Le dio igual de tabla a tabla, que ir a por ella y sacarla con el recorte o correrle delante de la cara. Cuairán remató al segundo, que también lo tuvo complicado la vaca, y le metió anillas perfectas sabiendo darle ventaja.

Actuación brutal. No será recordada por poder con una de las fuertes ni ser en una plaza importante. Seguramente tienen más emoción las actuaciones ante la Nº 12, siendo la mitad de anillas. Y ni que decir tiene, los enfrentamientos ante "Fugitiva". Pero es que son 21 anillas a la vaca que son. Repasándola, analizándola y sabiendo ver lo que ahí pasó, es para tenerla en la memoria mucho tiempo. Solo irá cayendo en el olvido si la superan durante esta temporada. Los tres minutos rozan la perfección. Es histórica.

martes, 3 de mayo de 2016

PROPUESTAS GANADERAS

"Vinatera". Foto: Sonia y Marta
En el pasado Campeonato Nacional, hubo un par de vacas que, entrando por la vía de la sustitución, reclamaron un sitio en el circuito de las anillas. "Vinatera" de Arriazu y "Estornina" de Maylín. Dos vacas diferentes, dos hierros diferentes, pero algo en común. Apetece ver a las dos vacas, más veces, en las anillas.


"Estornina". Foto: Sonia y Marta
El problema viene cuando el circuito tiene los concursos contados y los hierros clásicos ocupan gran parte de los puestos. Que es lógico, porque lo que se gana en la plaza tiene que ser sagrado. Lo que sucede es que el pasado Pilar debe abrir los ojos y ampliar las miras. Hay que buscar vacas, porque no es que sobren. Y una cosa es hacer un concurso entero fuerte, que para eso valen muy pocos y seguirá igual, y otra tener vacas interesantes, que ahí el abanico se abre mucho más.


"Gorri". Foto: Sonia y Marta
El formato por eliminación podría ser clave para ver a estas reses. La otra opción estaría en hacer algún concurso especial, contando con reses de muchos hierros. Esa segunda, tendría un alto coste y sería complicado llevarla a cabo, si no es como ya sucede en Zaragoza, o en alguna otra plaza de gran aforo.

El formato por eliminación podría conseguir carteles muy atractivos. Y respetando siempre, que los lotes estuvieran igualados. Si se lidian nueve vacas para una primera ronda y tres para la final, podrían comparecer tres hierros. Cada uno llevaría a la final su vaca estrella y para la ronda, tres vacas de un nivel inferior. Arriazu con su "Vinatera", Maylín con su "Estornina", Marqués de Saka con su "Gorri" o Santos Zapatería con su "Timorata", podrían cumplir con nota en esas circunstancias. Alguna más habrá, que ahora sea desconocida. También puede aparecer alguna de Cuartero, alguna de Laparte, alguna de Macua... O hasta probar, a ver qué pasa, con alguna res de renombre de "La Paloma". Y por supuesto sumarles los actuales hierros punteros de las anillas: Ozcoz, Marcén, Eulogio y Domínguez, que podrían encajar perfectamente en esa confección de carteles, porque ya está probado que disponen de efectivos. A dos ganaderías o a cuatro, también podría ser.


Con esto se conseguiría tener una baraja de vacas de mayor amplitud, para poder elegir de cara al Campeonato Nacional. Porque como la cosa no está para tirar cohetes, vale más ir poniéndole solución durante la temporada, para no llegar al Pilar y tener que andar probando vacas a puerta cerrada. El aficionado a las anillas saldría ganando, pudiendo ver vacas que no son habituales, pero que han demostrado tener el nivel suficiente.

También se podría utilizar el recurso de, como clasificatorio par el Pilar, que alguno de los concursos de final de temporada, sirviera como billete para la gran cita, llevando ahí vacas que esté en duda si tienen el nivel.

Ya que esta temporada está muy escaso el número de parejas, el formato por eliminación es una buena alternativa. Si se extiende en la temporada, puede apañar muchas citas. Si además, se le puede dar un aliciente ganadero con vacas de renombre, saldrán ganando las anillas. Nueve parejas, con tres vacas de Arriazu, tres de Maylín y tres de Saka. Para la final: "Vinatera", "Estornina" y "Gorri". Vale dineros, tanto en vacas, como en premios. Pero dan ganas de ir a verlo, sí o sí.

martes, 8 de marzo de 2016

LA CALLE ENTIERRA A LAS ANILLAS

2016 va por su tercer mes y las anillas siguen hibernando. Esta semana una fragua. Las anillas de verdad, parece que tendrán que esperar más de un mes. En 2013 y 2014 arrancaba la temporada en la Feria de la Magdalena de Castellón. Pero en 2015 y 2016, ya no ha habido concurso en Castellón. ¿Por qué no? Porque las anillas han sido sustituidas por festejos en los que son protagonistas los que salen por las calles y plazas de aquellas tierras.

Fue poca gente a la vuelta de las anillas a Castellón en 2013 y menos aún en 2014. No tuvieron la mejor fecha posible, pero es que la verdad es que tampoco se la merecían más que otros festejos. Al final, no son si no excusas. Las anillas allá, no tienen tirón, aunque duela. La realidad, es la que es. El público levantino le dio la espalda, poco a poco, a la modalidad más antigua de competición del festejo popular. Algunos, con sus torpezas, ayudaron a que el público dejara de ir. Y claro, cuando toca tirar únicamente de afición entendida... No se llena ni un cuarto de la plaza. De Barracas para abajo, poca gente sabe valorar el mérito de las anillas.

La cultura del festejo popular de la Comunidad Valenciana, no es la misma ahora, que hace años. Ha variado y se ha desviado. Ni son las plazas iguales, ni los que salen hacen lo mismo. Al público le han cambiado sus gustos a base de vender humo. Los medios que tenían que educar y transmitir a los nuevos aficionados los valores de toda la vida, han enseñado todo al revés. Esto no es algo extraño. Está pasando en todos los ámbitos de la vida. Las audiencias televisivas así lo atestiguan, valga como ejemplo. Autentica bazofia, es lo más visto.

Las anillas han sido enterradas por la calle, al menos, eso es lo que parece. Las anillas eran el refugio del aficionado levantino al "corro". Ahora, un festejo con vacas de "corro" ha ocupado ese lugar. Sin entrar a valorar la nomenclatura de la cita, que será mejor, la plaza se ha llenado. Así que, con tristeza, sanseacabó para las anillas. Da rabia, y no poca. Fastidia porque, con cultura taurina, no sucedería. Pero es lo que hay y toca asumirlo. La realidad es que ha tenido un tirón infinitamente superior y han ganado por goleada.

Entrar a valorar el nuevo tipo de festejo y dar ejemplos concretos, sería intentar hacer entender a quien no entiende. Y de eso hay mucho. No se sabe, sumándole un gran mal de la sociedad, hablar sin saber. Solo así se entienden loas a regates y triquiñuelas sin control, ventajistas, sin dominio, atropellados y trompicados, sin poder al animal y lo peor de todo, sin lucimiento de la res. Esto es culpa de haber aprendido todo al revés, la mayoría de los participantes, los primeros. Que no quita para que hubiera honrosas excepciones en los actuantes y que se pudieran ver cosas sueltas meritorias y emocionantes. Y cómo no, es respetabilísimo que cada cual haga lo que buenamente pueda. Nada que objetarle en absoluto a gente que no tiene obligación alguna cuando sale por las calles y plazas, y hace lo que le viene en gana. Por lo menos ganó "uno de los nuestros". 

La diferencia radica en que, objetivamente, no hay color con lo que son las anillas. En las anillas, las parejas, bien que mal, hacen un circuito toda la temporada y se preparan para ello (unas bastante, otras poco y también las hay que no se preparan). Hay saber estar en la plaza y hay cierto compromiso con la seriedad. Son un espectáculo con orden. Que las anillas están mal, es aquí el primer sitio donde se dice. Pero que son mucho más serias que lo que lo que las ha sustituido en Castellón, no tiene discusión. 

Es una moda pasajera. Esta es una afirmación que ahora rechinará, pero que el tiempo confirmará. Las anillas tienen casi cuarenta años de historia. El problema es que, como para tirar cohetes no están, esta cornadica hace pupa. Esperemos que la moda sea pasajera, y no coja la autovía mudéjar de subida. Entonces la cornada será más grave.

Hay dos personalidades, santo y seña del festejo popular en la Comunidad Valenciana. Ambos entienden esto igual. Lo entienden como toda la vida y como lo entienden los aficionados de verdad. No les gusta y critican lo que se hace mal. Critican que no se de ventaja a los animales y que se les retuerza en los embroques. Los dos lo han expresado. Obviamente no van a señalar nada en concreto de Castellón. No hace falta. Uno los escucha, luego compara con las imágenes y la cosa está clarísima. El que quiera que lo discuta, pero no a quien esto escribe, a ellos. Fernando Machancoses lo dijo en una charla en Onda. "Motoret", en una entrevista que aún no ha visto la luz. 

Porque no es lo mismo dejar galopar a una vaca, medirle los terrenos, hacerla que se crea que te va a coger y que pueda llegar hasta el final, todo ello en una carrera lineal sin cambios bruscos de dirección, que cebar la embestida, provocar el cambio de ritmo y luego hacerla retorcerse por completo para quedar airoso uno, mientras el animal trata de reponerse del quebranto. Vamos lo que volvió a demostrar "Motoret" con una de Arriazu. La tauromaquia, en la base, ya está inventada. Para meter una anilla, hay que quedarse en la cara después de ganarla y sin que la res pierda velocidad en el embroque. La diferencia, para quien sepa entender lo que tiene más mérito, es abismal.

La cultura taurina y el saber valorar lo que realmente tiene más mérito, no está extendido ni en los propios recortadores. Los llaman anilleros y se dejan, llaman ellos mismos a su disciplina concurso de anillas, lo que es menospreciarse, y ahora va y alaban algo que no está a su nivel de méritos y les ha quitado un par de plazas ya (capitales de provincia ambas). Almas de cántaro... Ya aprenderéis, ya...

lunes, 30 de noviembre de 2015

CONFIDENCIAS DE UNA VACA: FUGITIVA

Lo que más se ha echado en falta en 2015 tiene nombre propio: "Fugitiva". La mejor vaca de 2014, solo actuó en Ricla. Después, Ozcoz no la llevó a ninguna plaza más. Solo un concurso de la vaca más esperada. Lástima. Hoy, va a ser ella misma la que cuente toda su vida, su trayectoria en las anillas, sus secretos y sus confesiones, pensando en 2016.

Aquí estoy yo en La Misericordia
Foto: Alberto Guzmán

Mi madre 
Nací en 2006 y os voy a confesar de quién soy hija. Muy poca gente lo sabe, porque no me pusieron un nombre relacionado con ella, pero mi madre fue una de las que más recuerda la gente. En los Concursos de Recortadores la admiraban. Mi madre era la Nº 420 "Escapularia". De aquellas ubres mamé. No sé si sería la genética o el alimento que ella me daba, pero de becerra estando con ella, por dentro, yo sentía que no le temía a nada. Dicen que era muy brava mi madre. No llegué a coincidir con ella, porque cuando yo me hice mayor, ella ya no salía. Tuvo una lesión que la retiró de las anillas. Murió el pasado Octubre, por cierto, con diecinueve años. Crecí en "El Soto de la Barca", en ese cercado reservado a las mejores de la casa. Ese iba a ser mi cercado después de pasar por el galacho donde estuve una larga temporada, siendo novilla.

Aquí estamos mi madre y yo juntas

En el herradero me tocó el 628. Mientras notaba los quemazos, no abrí la boca. Dijeron que era buena señal. De añoja me tentaron y fue la primera vez que me sentí a gusto peleando. No podía consentir la provocación que fue el flamear del capote y la muleta. No me cansé de perseguir el trapo. Al parecer lo hice bien, estaban contentos con cómo me comporté. Sentí que estaban muy atentos, porque siendo hija de quien era, había muchas esperanzas depositadas en mí.


Quedé a la espera del que iba a ser mi destino. En la casa Ozcoz, las de las anillas son las mimadas. Yo quería ser de esas, aunque es el reto más complicado. Estaba deseando que me dejaran demostrar que yo tenía sitio ahí. El día del primer examen, yo estaba preparada. Lo que llevaba dentro tenía que salir como un torrente.

Con cuatro años
Ese día me llevaron hasta El Burgo, ahí me probaron a ver qué aptitudes tenía. Me apartaron y oí de fondo decir a Sergio: tened cuidado con esta, no os metáis por los burladeros y saltad con tiempo. Eso solo lo dice con las que sabe que pueden ser, con las que tiene mucha ilusión y confianza en ellas. Cuando abrieron la puerta de toriles, salí a comerme el mundo. Tenía algo dentro que me reconcomía, que me hacía galopar a cada cite que me llegara. No sabía qué tenía que hacer, pero desde mi interior salían las ganas de querer cogerlos a todos. Recibí los primeros recortes, en los que fácilmente me ganaban la cara y se iban de mí. Yo me pasaba de largo y ya no los podía coger. Me prometí a mí misma, que tendría que aprender para que no me ganaran la partida así de fácil.

En Fuentes 2010 ya quise rematar
Fotos: Pili
Me apetecía algo que fuera en serio ya. Con cuatro años viviendo a cuerpo de rey, quería salir cuanto antes en un concurso y demostrar, delante del público, lo que llevaba dentro. Debuté en Épila. Pocos días después actué en mi pueblo, en Fuentes de Ebro. Ir a los concursos me sirvió para conocer a mi hermana mayor, "Escapularia II". En el mundillo se empezaba a hablar de mí. Con solo dos concursos, Sergio y Félix quisieron que fuera una de las seis que iban a ir a Zaragoza. Mis hermanas me dijeron que eso era lo máximo a lo que podía aspirar una vaca en las anillas. Actuar en el mejor concurso de la temporada. Yo lo hice con solo cuatro años. Me faltaba experiencia para estar en esa cita, y encima tuve la mala suerte de enfrentarme a Manolo y Cuairán. Además me quedé encajada en un burladero y eso me quitó fuerzas. Aún así, volvería a hacer lo mismo en la arena, una y mil veces, porque aquello me sirvió de lección. Me criticaron, pero sabía que llegaría mi momento y convencería a los que aquel día me protestaron.

Mi debut en el Pilar
Foto: Pili

En el Pilar 2011
Foto: Pili 
La lección aprendida me valió en 2011. Me tenía que ir hasta el final con el recortador, así me respetarían más. Me costaba aprender a ganar los pasos en el recorte, pero bueno eso esperaba aprenderlo más adelante. Mis ganas de querer coger ya me hacían ir hasta el final rematando muy fuerte en el callejón. Muchas veces hice presa. Era una satisfacción cómo me aplaudía la gente al acabar los tres minutos. Hasta ganando el concurso mis rivales, el público estaba encantado con lo que yo hacía en la arena. Como en el Pilar. Ganaron conmigo Lago y Diago, pero alcancé a los dos. Ellos se llevaron el triunfo y yo me sentí vencedora.

Siempre he querido rematar
Foto: Pili
En 2012 di un paso más. Fue la primera vez que cogí a un recortador en la arena. Mi instinto y codicia me hacían volver una y otra vez, no me importaban los quites de los demás. Mi enemigo debía pagar la equivocación tras retarme. Esa temporada me recortaron mucho por el izquierdo y eso no me vino bien para aprender por el derecho. Aún así, me propuse no poner las cosas fáciles por mi izquierda. En Borja me enfrenté por primera vez a un recortador de Tarazona. Es con el que más me ha gustado medirme. El mejor rival con el que me he enfrentado, Mario. Ahí, salió junto a Manolo, que es quien más anillas me ha metido en mi vida, y supe que mi relación con él tendría más capítulos. Lo que no imaginaba es que algunas batallas por venir, iban a ser realmente épicas.

En Portugal
2013 quería que significara una consolidación. Mejoré para no ser tan fácil al recorte. Me seguía gustando hacer todo lo posible por intentar coger en los remates al callejón. Viví una experiencia inolvidable. Estuve en Portugal. Manolo se enfrentó a mí y recordé aquella batalla perdida siendo una cuatreña en La Misericordia. En un despiste suyo me ensañé y me tuvieron que agarrar porque yo no quería dejarlo. Cómo me debí cebar para que Félix y Germán el de Toropasión se agarraran a mi cabeza... En Vila Franca de Xira gané yo. Llegué a Zaragoza y ahí me volví a encontrar con Mario. Al primer recorte resbaló en el estribó y lo cacé. Pero volvió a la arena y me metió tres anillas. El público disfrutó con él y conmigo. Nos ovacionaron a los dos. La Misericordia siempre ha mostrado un gran cariño hacia mí. Intuyeron hasta en el primer año, lo que yo podía ser, y después, siempre he sido ovacionada. Algo raro pasó aquel día, porque en el camión vino con todas "Avispada", pero no volvió al Soto en el viaje de vuelta. Ya nunca más la vi. La eché de menos mucho.

Otro año más en Zaragoza
Foto: Estefanía 

Cada vez cruzándome más
Foto: Alberto Guzmán
Me propuse que 2014 tenía que ser mi año. Creo que lo conseguí. Empecé de nuevo cogiendo en el primer concurso. Lo que llevo dentro me impide no ensañarme. Dijeron una vez más que era palicera. Rematé todas las veces que pude además. Igual que en el segundo concurso. Quise irme hasta el final y quise ver hasta dónde podía llegar rematando. Era ya un reto contra mí misma. Quería ser mejor a cada recorte. Cruzarme cada vez más. Siempre me acordaré de Figueruelas, porque ahí creo que hice los mejores tres minutos que había hecho hasta entonces. Cuairán y Mario me pusieron a prueba y di todo lo que tenía y más. Se lo puse lo más difícil que pude y me fui con ellos hasta el final todas las veces. Mario me metió dos otra vez. Nos ovacionaron a los tres. Me fui satisfecha a los corrales. Me quedaba el Pilar y ahí otra vez contra Cuairán y Mario. Ya fui una de las tres vacas de la final. Por fin había conseguido lo que quería, ser temida. No sé si vencí la batalla o la ganaron ellos. Fue épica. Me metió tres anillas Mario y ahí dejé el remate de mi vida. Debí estar muy bien todo el año, porque gané el premio de la Mejor Vaca de la temporada, que pasaba a llamarse "Trofeo Avispada" en recuerdo a mi compañera, que da la página de "Vicman". Si convencí a ese... 

El trofeo más bonito hecho nunca, obra de Eduardo Duarte, fue para mí
Fotos: María Jaria




El invierno lo pasé igual que un león enjaulado. Como el boxeador que se sabe ganador, deseando pelear. Otras compañeras pierden el interés en embestir, pero yo, al revés, cada vez quería más. En el momento que estaba deseaba que llegaran los concursos de 2015 cuanto antes. Y llegó el primero. En Ricla no estaba fuerte, criar a mi retoño me pesó. Pero bueno, como primera actuación del año, me sirvió para ir carburando. 

En los corrales de Ricla
Foto: Sonia y Marta
Sin embargo, pasaron las fechas y ya no me cargaban para ir a los concursos. Veía cómo se iban otras hermanas, pero yo me quedaba. No entendía nada. ¿Qué delito había cometido? Conmigo, había otras conocidas que tampoco iban a los concursos. No entendía nada. Estoy en mi mejor momento y no me llevan. Pasaron Calatayud y Alagón. Yo tenía que haber estado ahí. No entendía nada. Esperaba que por lo menos me llevaran a Zaragoza. Mi plaza. Pero pasó la fecha y tampoco. No sé por qué, pero mi 2015, casi en blanco. No entendía nada. Todo eso, ¿qué mella hizo en mí? Más ganas para 2016. 

Llegado el otoño ya, me mentalicé en prepararme para la siguiente temporada. Prepararme también para criar y aguantar los fríos. Es lo que toca. El día a día en el campo es tranquilo, pero le falta acción. Esa acción para la que me criaron. Llevamos una temporada larga en el Yermo ya, echando de menos el Soto. Solo se altera la paz, algún día que nos llevan a todas a pasar por la manga y ahí perturbaron nuestra tranquila vida. Es algo que toca un par de veces al año, estamos acostumbradas. Pero esta vez, noto algo raro después de esos días. Me miran extraño, como con pena. A mí nunca nadie me había mirado con pena. Algo pasa, pero no sé el qué. Empiezo a observar tratando de comprender y no me saben dar respuesta ni Sergio, ni Félix, ni Sebas. Hay caras tristes y de compasión. Con la mirada reclamo que me expliquen qué pasa. Hasta se me quitan las ganas de comer y empiezo a preocuparme. Y Mario, ¿por qué viene a verme?

Pocas fechas después, en una mañana de niebla de Noviembre, me apartan y me montan en el camión. Por fin, pienso, voy a volver a ir a una plaza a demostrar quién soy. Conozco a algunas de las que vienen conmigo, son compañeras de fatigas. Sin embargo, otras no se qué hacen ahí. No me importa, me da igual, llevo sin salir desde Julio y estoy con ganas. Se me hace raro tanto madrugón, es una hora extraña. El camino dura poco más de una hora. Al llegar al destino, el ambiente se me hace desconocido. No se oye ruido, ni a la charanga. Ningún recortador se asoma al camión a ver quiénes estamos ¿Dónde estoy? Esto no es una plaza de toros. Cuando se abre la tajadera y bajamos, se confirma mi presagio. La cara de Félix habla por sí sola. No hemos venido a una plaza. Un escalofrío recorre mi cuerpo. Huele a muerte. Ese olor impregna todos los corrales en los que nos han descargado. Es un sitio frío, poco acogedor, tétrico. Nunca en mi vida había tenido miedo, pero ahora lo tengo. No se qué va a pasar aquí, pero el instinto me dice que nada bueno. Poco a poco nos van separando y vamos pasando por pasillos. No quiero avanzar, pero no me queda más remedio. Marcha atrás no se puede ir y las puertas se cierran. Los sonidos y las sensaciones me hacen ver bien claro que mi final está al llegar. Todo se sucede tan rápido que no da tiempo a asimilarlo. Y aún así, lo que siento, es que no saldré de aquí. Las compañeras que van delante no vuelven. No voy a poder hacer nada por evitarlo, aquí no puedo luchar y la suerte está echada. Ya estoy sola, el miedo me atenaza. Me pasa por la cabeza toda mi vida, desde becerra hasta mi último concurso. Se acabó. La condena a muerte se ejecuta. Una fulminante descarga acaba con mi vida. Me desplomo con la vista perdida. Con una última imagen persiguiendo un pantalón blanco por encima de las tablas.

Siempre hasta el final
Foto: Pili

Pensaba en mi reaparición en 2016, pero todo se ha truncado. En el frío matadero de Huesca terminaron mis días. Todo esto os lo cuento desde no sé dónde. No me vais a ver más en las plazas. Aunque me quedaba mucho dentro y muchos concursos por hacer. Mi destino ha sido este. Me hubiera gustado que mi vida acabara en la paz del campo, retirada tras una larga carrera, y ahí, cuando la edad me hubiera ganado la partida, morir en el idílico Soto, donde di mis primeros pasos como becerra. O si mi destino era morir con nueve años, hubiera deseado acabar como "Avispada", ahora que ya se cómo fue y qué le pasó. Por lo menos hubiera tenido grandeza mi muerte. Nunca podré entender qué he hecho para que me maten. Creo que no merecía una muerte así, sin dignidad, siendo un simple turno en un matadero. No nací, ni viví, para morir así. 

Mi carnet de identidad, que lucía con orgullo, estrella y 628
Foto: Alberto Guzmán

Duele mucho irse antes de tiempo, estando y sintiéndome sana y fuerte, cuando se tienen tantas ganas de vivir y de seguir demostrando lo brava que era. Lo que creía, cuando empezó el otoño, que era un hasta luego, ahora es un adiós. Me voy. Cuánto echaré de menos los Concursos de Recortadores. Si al revés es igual, y las anillas me echan de menos a mí, será lo máximo a lo que se puede aspirar. Ser recordada.


Me va a inmortalizar Javi Domínguez, por lo que estoy en las mejores manos posibles. Cuando acabe su trabajo, me iré a casa de Mario y ahí, mi recuerdo, quedará para siempre. Nuestra admiración es mutua, él fue quien más gloria me dio, y yo soy quien más gloria le di. Quizá alguna noche soñemos juntos con un recorte en el que me gana la cara y yo me voy hasta el final con él y remato.

Me despido con lo que mejor he sabido hacer, es la mejor manera que se me ocurre.
HASTA SIEMPRE

Nunca pensé que sería en Ricla la última vez que la vería y la fotografiaría. Cualquiera que sea seguidor del festejo popular y amante de las anillas, sentirá la pérdida de la gran vaca de los Hermanos Ozcoz.


El recuerdo que viene a la mente es el Pilar 2014. En la memoria estará por siempre, parpadeo a parpadeo, con los sonidos de aquella mañana, todo lo que hizo en tres minutos. Gracias a ella, La Misericordia rugió como muy pocas veces lo ha hecho con las anillas.


La Nº 628 "Fugitiva" iba camino de ser la mejor vaca de la historia de las anillas. Tristemente, no podrá ser. 89 minutos en los Concursos de Recortadores son su legado. Su bravura, su raza y sus remates, quedan grabados a ley en el recuerdo. Desde ahora, convertida en mito, ya es una leyenda de las anillas. 


viernes, 20 de noviembre de 2015

420, HISTORIA DE LAS ANILLAS



El pasado Octubre, con 19 años moría la Nº 420 "Escapularia" de los Hermanos Ozcoz. Una vaca que es historia de las anillas. Con diecinueve años. Vaca para recordar siempre. Aunque su carrera acabara antes de tiempo, nunca se olvidará. Un cohete colorado saliendo por toriles. Por bravura pura y dura, probablemente lo más bravo que ha pisado la arena de las anillas.


Nacida en 1996 estuvo hasta 2009 en activo. Fue en Borja donde hizo su último concurso. Su carrera podría haber sido más larga, pero una lesión que la dejó coja, lo impidió. Desde entonces se dedicó únicamente a criar. Transmitió la simiente a sus hijas. Algunas son conocidas, pero otras no. Gran vaca por lo que hizo en la arena, pero también por la descendencia que deja.


Costará mucho que vuelva a salir otra vaca que haga salidas de toriles, como hacía esta. Esa manera de galopar brava y codiciosa como ninguna otra, será muy difícil de volver a ver. Las habrá habido más espectaculares, más complicadas, con una mejor trayectoria... Pero galopar como ella, ninguna. Un torbellino irrumpía en la arena en todos y cada uno de los concursos que hizo. Sin excepción salió siempre como si fuera una vaca limpia. Pero no lo era. Simplemente era de lo más bravo que ha salido a las anillas nunca.


No tendrá un trofeo a la mejor vaca de la temporada porque sus mejores años, que fueron de 2003 a 2005, fueron los años anteriores a la creación de esta página. Se lo merecería, en aquellas temporadas llegó a ser la más temida. Había que sumarle que además de galopar entraba fuerte a los recortes y se revolvía en un palmo codiciosa y queriendo reponer ipso facto. Permitió muy pocas anillas en su vida. Era complicada en los embroques. Tantas eran sus ganas de embestir que cabeceaba mucho e incluso metía la cara abajo con saña. Obligaba a saltar, aunque rara vez asomó los pitones por encima de la barrera.



De toda su carrera, quedará para el recuerdo su actuación en la Feria de Julio de Valencia en 2005 ante "Tacheli" y Manolo. La vez que más guerra se le ha dado. Se llevó por delante al alagonero, pero fueron tres minutos de batalla épica.



Respetos máximos para una de las mejores vacas de la historia de las anillas. Pasa a engrosar la nómina del olimpo de las vacas de los Concursos de Recortadores.


lunes, 9 de noviembre de 2015

LO RESEÑABLE DEL CAMPEONATO NACIONAL

La cita más importante de las anillas. Foto: Sonia y Marta
Muchas cosas a reseñar en el Campeonato Nacional. Muchas más que en ediciones más "normales". Para bien y para mal. Cada año, se escudriña con más ahínco todo lo que sucede. Nunca se ha hilado tan fino en la historia de las anillas. Eso es muy bueno.

Hubo más gente que el año anterior. Será la fecha, será el regusto de los momentos históricos vividos el año pasado, será casualidad. Pero más gente, hecho indiscutible, y siendo televisado, cosa que el año pasado no. Hecho público no, cierto es, sabido en el mundillo, sí. Dos años al alza la asistencia es algo muy bueno.

"Estornina" de Maylín, una de las alegrías. Foto: Sonia y Marta
El lote de vacas con un menor nivel desde hace muchísimos años en Zaragoza, eso hubo. Que era lógico, también sea dicho, por todas las circunstancias. Pero que, entrando por la vía de la sustitución, sirvió para ver a vacas muy interesantes y que fueron una alegría. Con lo difícil que era solventar que no iban a estar, por decisión del propietario unas y otras por restricción sanitaria, muchas de las mejores vacas de las anillas, se solucionó la papeleta de manera digna. 

Las 44 anillas metidas son una barbaridad a todas luces. No se debiera volver a repetir. Nunca Zaragoza ha sido plaza para meter tantas anillas. Cierto es que ha habido vacas sueltas casi todos los años que han sido bombones. Pero lo que no puede ser el Campeonato Nacional es una pastelería. El público aplaudió las anillas de mérito y las que fueron a vacas que se dejaron, no. Al igual que con las vacas, se supo ver lo que eran las reses y se las trató conforme a lo que se dejó ver en la arena.

Otro año más, el público más entendido de la feria, el de las anillas. Se enfada pronto, eso es cierto, pero eso lo hace más exigente. Ganas de pitar de algunos a la mínima contagian. Pero si no hay fundamento, la cosa no va a más. Es un público muy entendido en vacas, en recortadores y en anillas. Es una alegría.

Sigue siendo el festejo popular el hermano pobre. Por ahorrar focos, primero se deja la plaza abierta, con el inconveniente de los extraños que hacen las vacas en las rayas de sol y sombra. Pero además, es que echa a llover en la octava pareja y estando ya la vaca en la plaza, se cierra la capota y se dan los focos después. Muy pocos, por cierto. Héctor y Rodrigo recortaron con mucha menos luz que sus rivales. ¿Tanto pedir es que esté la capota echada y que se enciendan todos los focos? Para las novilladas con menos gente en el tendido se hace. Lo agradecerán los fotógrafos.

El formato por eliminación volvió a salvar el concurso. Si se deja con esas doce vacas y doce parejas, la desigualdad era de las de nota. Pero el formato lo que no hace es magia. No se inventa vacas, ni hace que se puedan igualar los lotes tanto como sería deseable. 

Reseñable en el post-concurso es cómo los había que sabían antes lo que iba a pasar con las vacas que iban a salir. Lo saben después de verlo, claro. Antes no lo dijeron, o si lo dijeron, no aportaron una solución mejor. Después de verle los... Se que es macho. Un aplauso.

Cuairán y Mario, con la mejor actuación de la mañana, se quedaron fuera de la final. Les concedieron seis anillas. Las metidas por Mario en los siguientes tiempos - 0:14, 0:19, 1:12, 2:21 y 2:30 y la metida por Cuairán en 3:03, válida por arrancar dentro del tiempo la acción. Además de esas seis anillas, las siguientes fotos demuestran lo que pasó en alguna acción más.

Acción de Mario a los 1:07. Foto: Sonia y Marta
Acción de Cuairán a los 2:15. Foto: Sonia y Marta
Acción de Cuairán a los 2:21. Foto: Sonia y Marta
Y esta acción, por la foto se podría decir que es anilla. Foto: Sonia y Marta
Pero sería mentir, y eso no se debe hacer nunca. Foto: Sonia y Marta
O esta otra acción en la que la anilla va a entrar. Foto: Sonia y Marta
Pero que sale volando, y que en la retransmisión no pareció ni puntera. Foto: Sonia y Marta

A juicio del lector quedará si las seis anillas concedidas por el jurado, fueron un veredicto correcto. No se va a decir que el jurado quitara anillas, porque las teorías de la conspiración rara vez tienen fundamento. Y cierto es que el público no protestó el resultado. Simplemente, hay que pedir un mayor compromiso a los recortadores cuando son jurado. Mayor atención. Hay que estar dando vueltas siguiendo a la pareja, como sí hicieron los organizadores el año pasado en el que no fueron jurado los recortadores. Se reconoce que fueron acciones muy difíciles de apreciar, pero si se le quiere dar seriedad a esto, hay que estar a la altura. Y si se cree que esas anillas no deben ser concedidas por "punteras", se ha sentado precedente. ¿Ninguna de las acciones entró lo suficiente? Al año que viene, que no se conceda ni una de esas. Y sobre todo, que otros con mucho menos motivo, pidan la concesión de anillas, les hará quedar en evidencia. Ah, y si quieren, se podría en Zaragoza, ver las repeticiones en un monitor en las anillas que sean dudosas, si alguien reclama el resultado. Poderse se puede. ¿Querrán?

Hay que quitarse el sombrero con Cuairán y Mario. Además de, por su brutal actuación, con el único pero del fallo de la mano, por su saber estar. Ni lloraron por tocarles una de las vacas más fuertes de la ronda (más que otras que se vieron como "imposibles"), ni se han quejado después, viendo las fotos y vídeo de su actuación. ¿Actuarían todos de igual manera? La actitud a imitar debe ser esa. Ser el mejor, también se demuestra así, dentro y fuera de la arena.


Sensacional actuación de los navarros en la ronda. Foto: Sonia y Marta
También a imitar la actitud de Morella y Roberto en su primera vaca. Eso es salir a por todas. Actuación de las que compensa el precio de la entrada. Tres minutos colosales de los navarros. Raza, poderío y ganas de ganar. Enormes estuvieron logrando un resultado, ante la res que tenían delante, muy difícil de conseguir. Ciento ochenta segundos para enmarcar. Con lo que demostraron, no les faltaría mucho para intentar el asalto al trono de las anillas.

Raza navarra también la mostrada por Asier, que pese a caer feo al callejón varias veces, siguió en la batalla y dejó la épica del recortador. La de seguir en la arena sangrando. La de superar el dolor. Modelo a imitar por una sociedad que, en cambio, idolatra a quienes fingen lesiones. 
Demostración de coraje. Foto: Sonia y Marta

Segunda anilla de Dani. Foto: Sonia y Marta
Los castellonenses a gran nivel. "Poca"-Jaume metiéndose por segundo año consecutivo en la final. Aunque fue la fácil de la ronda, salieron como hay que salir. Y Quique-Dani que tuvieron orgullo para ir a por una vaca con la que sabían que no iban a poder pasar a la final. La segunda anilla del de Alquerías, resultó de las más jaleadas de la mañana por el mérito que tuvo. Dani fue uno de los recortadores destacados de la mañana, siendo su debut en La Misericordia.



Anilla de Imanol en la final. Foto: Sonia y Marta
Y cómo no, los hermanos Henares que fueron unos dignos campeones. Dos actuaciones buenas de verdad. Compitieron muy bien en ambas rondas. A su primera le metieron las que había que meterle para saber que iban a pasar. Y en la final, con la que a priori podía ser la más asequible, le sacaron el partido que tenía. A destacar las anillas metidas en los segundos finales de ambas actuaciones. Las que sentencian concursos, esas, las metieron. 
Hacen historia porque por primera vez dos hermanos ganan el Campeonato Nacional. Es el segundo título para Imanol, pero está claro, que como ganarlo con la sangre de su sangre, no puede haber triunfo igual. Una pareja que cae bien y que alegra su victoria. 


Imanol y Alain, Campeones. Foto: Sonia y Marta
Quedará por desmenuzar cada actuación y cada momento del concurso. Hay que analizar parejas, vacas y todo lo que rodea con mayor detalle.